sábado, abril 25, 2009

Salvándome


Por favor, en ruego unilateral practico el rescate casi posible. Y es que pasa cada cosa que impide ese preciado bienestar, frente al surrealismo de lo ya cotidiano. Entre cocodrilos, fantasmas, cacatúas y demás faunas se hace complejo el sacar la cabeza y no mojarse. Llueve para mal y las circunstancias superan el bochorno. Frente de negaciones, críticas, pasotismos, vacíos y palabras chirriantes, el todo empeora el estado de la psique derivada de su propia angustia. Si fuera posible la desconexión sería un recurso obligado, porque la continuidad ahoga y desdibuja. Con resultados más que pésimos...

... Pero queda el camino, el día cual escribano que configurar, las apuestas insólitas por la verdad, la ingenuidad, la cercanía... Porque la hartura de tanto mentecato y mentiroso, pasmados en sus mundos yuppienses es supina o más. Y el colmo del desamor como telón de fondo. El choque mural/emocional. Haciendo pupa y envenenando la herida. Ojalá aparezca el recetario que positive tanto dolor sumado y cronificado. Porque los otros vencen el juego y el mal fario ya pasa de castaño oscuro. ¿Qué (no) está pasando?

sábado, abril 18, 2009

Externalidad


Suposiciones de un mundo mejor. Todo puede llegar, hasta entonces toca el conformar(se). Por mucho patetismo integrado y ejercicios de escapismo necesarios para afrontar la insensatez ajena. Aunque el hecho ermitaño se intuya, más vale un fin penumbroso que unos brillos impostados y adjudicados sine die. Porque visto lo visto y sufrido lo sufrido el ánimo menguante se reivindica para qué. Ni él mismo lo sabe.

En días abruptos de conocimientos estelares, de visitas inéditas, de palabras envolventes y semejantes, casi que trae más a cuenta posicionarse en la ficción que en la realidad. Porque ahí es donde habita el vacío, lo forzado y el esfuerzo por caer en una cotidianidad que espanta. Pero nadie dijo que esto fuera fácil. Y por contrato hay cláusulas que sí o sí. Por eso más vale abstraerse y no pensar con sesudez en lo que cronifica para mal. Como esos ojos por habitar, esos labios que conquistar, pero que el no quiere arrebatar. Cual jarro de agua más helada que fría.

Los pasos sensatos encaminarían hacia un olvido y dejadez de los restos del oscurantismo. Posicionarse en un arcoiris vital, de sonrisa infinita y de buenrollismo como filosofía propia. Pero no sólo la intención actúa en este cabaret, hay cosas de incontrol que no propulsan al cambio real sino todo lo contrario.

Toca sacar hacia fuera esa catarsis de lo maléfico, de los alfileres de pega que vía cromo social han sido algo que no era nada. Limpiar el cristal y verse en el espejo sin la suciedad de la mentira. ¡A por ello!

domingo, abril 12, 2009

Central de Desgana, ¿dígame?


No es un día cualquiera. En realidad es uno más de otros tantos tediosos, de esos que pasan a la carpeta de archivos olvidables. De los que quisieras hacer un recicle infinito por su cero contabilidad en lo memorable, pero que pesan cual losa y se antojan de machaque complejo. Por mucho que mate el tiempo con absurdeces para directamente no pensar, el propio tiempo pasa y el sentimiento de culpa se acrecenta.

Perdón, me entra una llamada -que otra cosa iba a ser-. CdD, Central de Desgana, ¿dígame? No, no. Ese tipo de planes se excluyeron ya, qué sentido tiene pasar una noche con gente insulsa que no aporta nada. Sí, no dudo en el porcentaje de antisociabilidad alcanzable, pero tampoco tiene buen reporte el estar por estar con gentes de paso o de relleno. Gracias por su propuesta, pero será mejor que llame a DnA, Desesperados no Anónimos, donde están esperando como el comer cualquier plan por muy tontuno que sea. Gracias.

Podrán pasar horas hasta una nueva llamada, pero los pierdetiempos o una gominolada como recurso son más útiles que el dejarse ver o caer con seres de hipocresía, de dobles vidas, de palabras que se lleva el viento, del momento pero sin estancia de largo recorrido, dueños del EcincoEstrellas, también conocido como egoísmo de lujo vía visa oro... Con semejante panorama la soledad se posiciona como realidad eficaz, donde el yo profundo de la desgana primordial vence por encima de los restos vacíos de contenido. Y lo triste que la gana viene dada por lo imposible, el reto que ni de superhéroe, la paranoia del colmo, el ser de otra galaxia poco satelital y tal...

Opto por quedarme aquí sentado en la CdD esperando nuevas llamadas que rechazar. No es más que una revisión del sufrimiento pero incorporado a mejor. A qué esperas, ten tu no. Que la desgana vence sola.

jueves, abril 09, 2009

La gente está fatal


Bien valdría explotar aquella del burro delante para que no se espante. Porque quien no tenga momentos de deslucidez que tire la primera piedra, o caerán por sí solos los cascotes. No confundir con otras conjugaciones nominales de similar índole... El caso es que de un tiempo a esta parte seguimos asistiendo a ceremonias de confusiones ajenas en toda regla, sin necesidad de la misma ni marichuladas atacantes por el estilo. Basta con pararse un instante en cualquier lugar de tránsito para comprobar que el especimen humanoide pierde en categoría, porte, resolución, facilidad de palabra, gesto y obra. De la gracia ni cuento. Hay gremios poligoneros y absurdos que se imponen entre el corte social para dejar un cúmulo de necedad incomprensible e incontenible. Ni idea tengo a dónde nos llevará todo. O mejor dicho, a dónde nos llevarán todos estos...

La actualidad no está protegida ante barbarie y tontunada. Sin ir más cerca que a Murcia nos encontramos con una mujer despotricadora anti mariconzones, adalidad de la enfermedad gaydad y encolerizada por la aparición de los niños de la llave, los mismos que desprovistos de su merienda por los malotes -sus anhelados en pasión- se dejan llevar por el camino del onanismo y de la depravación más indigna. Son sus palabras. Quizá tenga en su entorno muchos amigos y familiares anversos, amigos del juego con el igual, deseosos a la contra y tamaño despropósito ha cruzado el cable a la cátedrawoman para terminar lanzando esta sarta de incontenciones verbales. Puede que las otras se las salve cual Concha Velasco.

Chistoso fue cuando esta semana, al hilo de la superiora defensora de la moral anti vagos, maleantes y cazurros de sexualidad viciada, una jovenzuela niñatera sin medio dedo de frente, señaló el momento en que un amigo y servidor se disponían a ver ropa en una tienda más bien teen. Como si de dos gorilas, avestruces o jirafas enzooladas avisó a sus amigos púberes de nuestra presencia como ejemplares del anglicismo gay. El oído fino de mi amigo D. hizo el resto, cuando la increpó en plan autodefensa con callada y risitas por respuesta. Triste, que a una edad de asumir sigan teniendo tanto prejuicio creado a fuego por quienes hacen de la hipocresía y el engaño su carta de presentación. De lamento, pero no SemanaSantero que bastante tenemos con sufrir los pasos espásmicos e impulsivos en cualquier lugar. Un poco de respeto urbano y a quien no profesa...

Y luego están otro tipo de fatalidades no confesas. Porque cuando tienen que ver con el desamor, la frustración, la decepción, el engaño... Pues no merece la pena gastar energías ni letras en ello. Por mucho que haya quien se crea especial y quiera despertar la constante atención, admiración y demás. Aunque, al final, puede que no se salga con la suya.

Felices días vacacionales para quien los tenga, y quien no que saque a procesionar su realidad, que nada tiene que envidiar a la que nos quieren imponer asaetadamente.

viernes, abril 03, 2009

Descompasado


Muchas cosas nos definen como seres humanos o en proceso. A día de hoy me apropio de la descompensación vital y acabo como un descompasado de libro. Porque alejo de mí aquello que deseo con fuerzas, lo cual es vil, cruel y patético al tiempo. Porque miro a mis contornos y la sensación de vómito me supera, por varios flancos. La existencias de surrealismos absurdos integrados incomprensiblemente a la capa social, frente a las bondades en suma de otros tantos que hacen de capas sayos duales me enternece y encoleriza 2x1. Será que estoy en oferta, pero ni los centros comerciales me asumen. Ni yo mismo, lo cual es tristoncio.

Hace un tiempo, desde que la vida me demostró que es efímera y doliente de por sí, que mi esquema en derrumbe me dejó rodeado de escombros. Por más que el instinto de superación y los extras de apoyo ajeno hayan intentado capear el temporal de materiales vertedéricos, el resultado es poco óptimo y las vías de solución se antojan complejas. Ni una buena disposición crea milagros, porque la realidad es cómo es y los sentimientos, las extrañezas, las dudas, la inseguridad y demases de palpito doloroso no se desdibujan en cero coma. El discurso, no pretendidamente catastrofista por más que se apunte a él así cual diana, no cambia por el cúmulo de pesares enquistados, por la desesperanza ya no súbita sino compañera, y porque la espiral tiñe de negro algo que pudo ser arcoiris.

Así es cómo me encuentro, así es cómo lo plasmo. Quisiera gritar muchas cosas, aclarar otras tantas, derrocar muros y poner puntos sobre las íes. Pero nunca fui demasiado luchador ni un aspirante a héroe, mucho menos super-ídem.