lunes, marzo 29, 2010

Verbalizo


Espero. Miro. Sueño. Entiendo. Reniego. Disfruto. Lloro. Sonrío. Valoro. QUIERO. Escucho. Imagino. Dramatizo. Contengo. Cuento. Soporto. Sufro. QUIERO. Corro. Duermo. Recuerdo. Callo. Escribo. Siento. Agradezco. Descubro. Comparto. QUIERO. Lamento. Caigo. Construyo. Respiro. Adelanto. Bromeo. Aconsejo. Abronco. QUIERO...


A TI, CONTIGO...

jueves, marzo 18, 2010

Cocina de los sueños S.A.


'Los sueños hay que cocinarlos con lo que tenemos en la nevera'. Es nuestro eslogan. Intentamos que nuestros clientes comprendan que soñar es gratis, rebuscando entre los frescos que ya tenemos. De nada sirve dejarse llevar por productos caducados o pasados de rosca. Son indigestos y poco efectivos. Porque puestos a soñar quién no quiere realidades. Es el objetivo de esta empresa. No sabemos de crisis. Todo el mundo quiere seguir soñando y no caer en el desengaño. Así que les ayudamos a cocinar con los mejores ingredientes del mercado tales cosas. Hay imposibles, negarlo sería ridículo. Pero limitarse también es un error. Nuestras didácticas impulsan esos conductos intrapersonales que dejan aflorar los anhelos más íntimos. De ahí hacemos una minuciosa selección de los pares más propios y procedemos a su análisis riguroso para conseguirlos.

Vivir de los sueños suena a utópico. A sueño en sí mismo. Lo es. Es gratificante ser intermediarios entre quienes sueñan y sus ideas ilusorias. Coleccionar sonrisas y emociones es un gustazo. Generar positivismo en un mundo tan desdibujado, intolerante y decepcionado, más. ¡Soñemos juntos! Siempre con precaución, el peligro de empacho revolotea en el ambiente. Y eso de cuidado con los sueños no vayan a cumplirse es una frase hecha. Confíen en nuestra cocina soñadora y verán, verán...

viernes, marzo 12, 2010

Dr. Latido


Es íntimo. Continuo. Revelador. Como un hormigueo. De difícil explicación. Está. Es. Existe. Luego siento. Y mucho. ¿El cuándo? Cuesta poner fecha. No ayer. Ni el mes pasado. Muy atrás. Es innegable. Le quiero. No imagino mi vida sin él. ¿Es normal, doctor?

Por la sintomatología emocional expuesta, no cabe duda. Tiene lo que los profesionales denominamos el Síndrome del Latido Infeliz. Le explico. Responde a una inclinación amorosa hacia un objeto de deseo que se ve insatisfecha. De lo contrario no expresaría malestar, sino una corriente sensorial explosiva de muestras de afecto. Sin rodeos, ¿le ha rechazado?

Ni sí ni todo lo contrario. Como me recetó tomé unas dosis de Sinceridad por vía oral. Sumado al Jarabe de Cariño cada ocho horas. Ese cocktail medicamentoso algo cambió. Sentí que tenía fuerzas para abrir mi corazón. Y así, como el de una piruleta sin plástico, se lo entregué. Su respuesta quedó tan en el aire…

Siempre hay que contar con la otra parte. Sentir no se programa y no siempre se espera. Una radiografía del músculo querencial nos daría respuestas.

Yo rompería la máquina. Seguro. El problema es él. Y si sé que nunca será mío…

No siempre se gana. Mi única receta, tal y como lo plantea, son los sobres de Seguridad en Ti Mismo. Son recientes y con óptimo resultado de éxito. Así, al ganar en confianza quizá conquiste rincones de su corazón.

Por probar… Está claro que la automedicación no es lo mío.