martes, julio 30, 2013

Gracias por venir... amig@s



Que lo diga la ONU es mera anécdota. Para mí todos los días son el de la Amistad. Así, en mayúsculas, porque me siento muy afortunado de los quereres que he ido acumulando por el camino. En estas tres décadas de mucho vivir, de momentos únicos, de personalidad marcada, he ido transitando con cómplices perfectos e imperfectos. Nadie está exento de esta última categoría nefasta que, junto a los tóxicos, hunden a menudo nuestro barco de emociones. Pero no se merecen una pérdida indiscriminada de energía, por eso me dedicaré a agradecer a cada persona que formó, forma y formará parte de mis amigos. Esa familia de elección que nos hace la vida más llevadera, que acompaña, que aconseja, que protesta cuando debe, que entiende siempre, que perdona por concepto, que llora contigo, que ríe por impulso, que lo da todo en cada noche de fiesta a tu lado, que tantos que... Una mirada sirve para anudar nuestro cariño, para sabernos cerca por mucho que la realidad nos distancie. Más vale la calidad que la cantidad, tanto en número de personas como de momentos. Y en esta matemática he encontrado mi resultado perfecto.

Cada amigo es un mundo, como lo somos nosotros mismos. Si no entendemos eso estamos perdidos por contexto y definición. Compartimos ámbitos diferentes, lenguajes diversos, caminos hasta opuestos pero compartimos, ésa es la clave. Construyendo una historia, sabiéndonos necesarios y leales. En mi caso, me rodean mayoritariamente las mujeres 10. A cada cual más diferente de la anterior, pero todas geniales vedettes, co-protagonistas de lujo de mi circo sin guión. La soledad siempre me generó angustia. Y el destino me ha regalado un elenco que ni Almodóvar. No concibo su ausencia. De hecho, pienso en ella(s) y me vengo abajo. Pero es texto para elogiar y dar las gracias no de caer en plañiderismo. Así que aprovecho cada tecla para decir a voz en grito que soy un ser suertudo por acumular tan únicas, apoteósicas y enormes amistades. Capaces de tolerar mis surrealismos varios, de asimilar mis silencios, de acompañar siempre mi viaje en la montaña rusa. Amig@s agradecido y emocionado, solamente puedo decir gracias por venir... a mí. Hasta el infinito y más allá. 

martes, julio 23, 2013

Digo



Somos absurdos. Vivimos en una queja continuada cuando somos los principales enemigos de nuestro bienestar. Complicamos nuestra existencia y perdemos energías a lo tonto. Gastamos tiempo con gente que no nos conviene, apostamos por surrealismos varios que sabemos nos harán mal, callamos tantos pensamientos que serían constructivos y nunca todo lo contrario... En ese suma y sigue de mala praxis personal somos los perdedores siempre, la mayoría de ocasiones por nuestra nula confianza. Ese querernos que debiera ser nuestra mejor apuesta se nos olvida siempre y nos enzarzamos en auténticas miserias que nos empequeñecen. Igual es el cambio de número en el DNI y el peso del tiempo en mi biografía, pero cada vez me siento menos dispuesto a tolerar vacíos, numeritos, actos de injustificada dignidad, espantadas sin guión y demás. Estamos para vivir y contarlo. Disfrutar de agradables compañías, de la construcción perfecta del unos con otros. Lo demás, sobra. Miro en mi retrovisor y tengo poca nostalgia de lo perdido. Por no decir ninguna. Acumulo dudas, desde luego, de esa gente que saca la patita y desdibuja su verdadero yo. Me desconciertan y tampoco estoy perdido a llamar a Horatio para que haga un CSI. Bastante tengo con lo mío como para dejarme llevar por la parálisis ajena. Quiero crecer, cambiar lo que fuera necesario, sin perder nunca mi esencia, escucharme siempre, apostar por mí y quienes nunca se salieron de mi juego vital. Lo demás irá, poco a poco, destapándose en la ruleta de la realidad. ¿Quién se apea en la próxima?

lunes, julio 08, 2013

Oportunidaddd



No es tanto la que se presenta como la que uno se busca. Nunca fui ambicioso ni tracé una estrategia certera para llegar a mi fin. En realidad creo que de haberlo ya lo logré, por suerte, hace unos años cuando cumplí mi fantasía de realización laborable. Desde entonces todo lo que voy sumando son regalos, manifestaciones geniales de la importancia de entregarse con decisión a lo que uno le gusta. Por mucho que toque tragar con basura, dada las circunstancias, incluso con críticas. Porque he pospuesto la estabilidad en la búsqueda perfecta de una situación lo más cercana a mi objetivo primigenio. Pasan los años y eso se complica. Hasta que, de pronto, te llega una oportunidaddd. De la forma más tonta, en una de esas revistas de bilis varias, donde poco importa un sentimiento, sino el business. Un proceso determina la criba y la ilusión incuba en lo más profundo de tu esqueleto de ser inquieto. Semanas después llega el sí, y el quiero totalmente parejo cristaliza esa oportunidaddd (las d extra simbolizan su peso en el todo). Un aprendizaje intenso, una experiencia compartida con iguales, con un lenguaje común, con sueños y aspiraciones paralelas. Es una suerte repetir esquema, pues eso mismo me encontré en la etapa universitaria. Ahora en un pack de días brutalmente intensos las sensaciones son las mismas. El show incluye stars, miembros destacados carne de titular, despojados de rumores y encarnados con su verdad. Y cómo no, referentes estelares. Profesionales que no juegan sino que se comprometen con la búsqueda de talento y han decido aportar su ayuda. En las distancias cortas son tan otros, tan sencillos y emocionables como cualquiera. El foco les magnifica, provoca que sus trazas de carácter hasta se caricaturicen. Pero aquí vienen con la legaña pegada y la palabra de la calle. El guión quedó en el camerino. Es un lujo y una responsabilidad el sentirte valorado por ellos. Sus apreciaciones son sentencias en nuestros curriculums agitados. Los nervios dominan y limitan nuestra autenticidad, pero pasan los días y destapamos la esencia, el potencial y las ganas de conquistar a la reina. A la callada pero justiciera, a la amplificadora y cero discreta, a la auténtica y surrealista. Tiene tanta tela la tele que en nuestra imaginación ya jugamos a cubrirnos con su manto y perdernos para encontrarnos entre pliegues. Que así sea. Conectamos con la ilusión…