jueves, junio 28, 2012

Orgullo de ser


Una fecha y un sentimiento colectivo. El orgullo de ser uno mismo, de amar sin etiquetas, de perderse entre el arcoíris para sonreír, para vivir… El Orgullo de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales. Silenciados, maltratados, olvidados, pero ellos mismos. Hace unos cuantos años que el caballo de batalla de la visibilidad LGTB gana enteros, pierde en carga moralista y reafirma la necesidad de quienes aman sin dobleces. Una comunidad pequeña como Cantabria no siempre ayuda a que el colectivo homosexual se haga visible. Por suerte unos cuantos valientes y orgullosos ponen voz, nombre y apellido a una lucha. Porque ése es el objetivo, luchar contra los muros que quedan, contra la intolerancia que daña, contra los insultos y golpes que hieren… No hablamos de plumas, tacones, músculos ni tangas. Hablamos de sentimientos. 

Hoy es 28 de Junio, fecha señalada y teñida de multicolor. Con la mirada al cielo, a los que no pueden compartir este momento, aquellos que se envolvían en su intimidad en la bandera del arcoíris, el símbolo de estos amantes a la contra. Hoy muchos saldrán a la calle, paseando su orgullo. Se lo debemos. Sin megáfonos, sin provocaciones, sólo con sus pasos de diversidad e igualdad. Entre amigos, en la buena compañía que no requiere de dobles sentidos, donde los besos no se ocultan, donde las manos hacen historia bajo el mantel. De ahí cederán el testigo al millón infinito que tomará Madrid el sábado. La Puerta de Alcalá y todo el centro capitalino serán testigo de las necesidades de un colectivo al que le sobran los motivos para seguir conquistando su espacio. No a los prejuicios, fuera tabús. 

No es fácil identificarse, sentirse extraño a tantos ojos. Pero lo auténticamente difícil es anular un sentimiento, negar el impulso de tus labios, tu sinceridad más íntima. ¿Acaso alguien tiene derecho a cuestionar eso? ¿Quién marca la frontera entre el bien y el mal? Bueno es ser fiel a uno mismo, malo es torpedear la felicidad ajena. No es el camino fácil, quizá muchos hubieran firmado por tener otra ruta de vida. Pero el yo es caprichoso y sabio. Y hoy está más orgulloso que nunca. De ti, de mí, de todos los que entendemos que querer es igual a libertad.

domingo, junio 24, 2012

Tóxicos no anónimos, ¿dígame?


Qué mal nos rodea el destino. En el reparto de la baraja nos toca bailar muchas veces con la más fea. Ya sea en forma de decepción, de puñalada, de ausencia, de engaño... Enfangados en nuestra realidad somos incapaces de detectar estos elementos tóxicos, innecesarios, dañinos, que tan altamente dolorosos resultan. Nos cuesta catalogar con eficacia nuestras gentes y regalamos tiempo y energía a sujetos/as equivocados. ¿Quién pierde? Nosotros mismos y los auténticos, el personal fijo que tan bien nos hace, al que solemos tratar de puntillas. Son nuestros injustos secundarios, olvidados o colocados entre paréntesis. Hay que ganar la partida y estar a la altura de quienes nos engrandecen.
 
De la limpieza emocional sacaremos conclusiones. La primera identificarnos como potenciales enemigos de nosotros mismos, el mantenimiento de los elementos inquietantes y patéticos así lo demuestra. La segunda, que confiar en el yo, con decisión, con verdad, sin efectismos, nos perfecciona. No hay que temer al amor propio, por mucho que te hayan vendido lo contrario. Y es que tú con tu circunstancia eres capaz de cargar de contenido, de armar de valor cualquier momento. Desprenderse de la dependencia maléfica da una óptica mucho más eficaz, proactiva, inquieta...

Quedarán los recuerdos, los cromos del pasado que conviene pisar. Sobre ellos, alzados en nuestra reinvención seremos capaces de mostrar nuestra mejor versión. Decididos a vivir esta vida de días olvidables pero también emocionantes, ricos y polisémicos. ¡Quiérete!

sábado, junio 16, 2012

Shock erótico


Fue un sueño. Una suma de fantasías. Con sólo escuchar su voz o con el dibujo de su silueta todas las terminaciones nerviosas y ansiosas de deseo se despertaban en mí. Su apellido era muy santo, pero desprendía todo lo contrario. Es el recuerdo estimulante de mi mito erótico de adolescente por descubrir. Cualquier escondite era válido para seguir sus pasos, para perderme en imaginaciones de película. Retozando, aprendiendo, navegando en aquellos labios, en unos brazos firmes de protección, en una sonrisa eterna de buena gente... Lo tenía todo y más. Y lo que más me gustaba es que no jugaba con sus bazas, paseaba su naturalidad sin chuleos ni aquí estoy yo. Mis guiones mentales nos alejaban de esta vida absurda y nos describían ejemplificando la felicidad. Sin secretos ni mentiras. Confiados en la vida a dos. Compañeros de vida y días, desafiando la realidad. Cómplices. Su mirada limpia era capaz de atrapar. Como atrapadas tenía a tantas víboras que pretendían ser las malas de mi folletín. Con ellas hubiera accionado mi goma de borrar personas, para allanar mi terreno. Para que entendiera que era su mejor opción...

Las cabriolas del tiempo y las exigencias académicas nos separaron. Nuestra intimidad no escrita quedó anulada. Años y años de ausencia. De recuerdos. De preguntas sin respuesta. De mantener el listón en su alto... Hasta esta semana. Desgastando energía en una persona innecesaria y tóxica el destino me reencontró con él. Nuestras miradas volvieron a tropezarse y los silencios mantuvieron la elocuencia. Sigue siendo, pero menos. Aunque eso no importa. Los cuerpos pueden reinterpretarse, pero cuando uno es tanto queda su verdadera esencia. Los segundos de shock me devolvieron a esos retazos de pasado pensado. A la tortura de los muros sin derribar. A las palabras deseosas de explosión. A la verdad compartida. Al placer de la piel en lucha. Se esfumó el momento, pero me queda la satisfacción del comprobar que aún siento. Lo del padezco lo dejo entre paréntesis.

domingo, junio 10, 2012

Aludidos


Ilusos que van de visionarios. Creyentes caídos en el engaño. Ruines que culebrean hacia su éxito. Ingenuos sin dedos de frente. Con este panorama cualquiera pide punto de fuga. Nos recreamos en palabras negativas, en recuerdos de poca validez y mostramos nuestra incapacidad para sobreponernos. Lo más triste de todo es que, al final, siempre perdemos los mismos. Somatizamos esta ridiculez de mundo y gentes tóxicas, empeñados en torpedear nuestro propio camino. Olvidar el valor de las pequeñas cosas y momentos dificulta ese objetivo de felicidad realista. La idealista que se quede en los libros y escaparates de millas de oro. Concentrar esfuerzos y quereres en personas ególatras, encantadas de conocerse y aprovecharse de los demás resulta absurdo. No generan recompensas, sí disgustos y lamentos. Toca priorizarse, escuchar las propias necesidades y organizar tu vida en función de tu escala de valores, realidades, verdades... Hay ausencias que son moneda de cambio y chantajismo emocional. Con semejante base el tú a tú pierde su sentido. Hasta la vista.