miércoles, febrero 29, 2012

Culebrón el último


Bodas de pega, padres ausentes, amigas en la frivolidad, amores con cheque, armarios de doble fondo, complejos sin todo incluído, mafia venida a más... puede que mi vida no sea tan mala. Y si lo es siempre es susceptible de mejorar. Pero no me importa, porque sin mi hoy no podré escribir mi mañana. Y el ayer fue el mejor testigo de mi yo. Confío en la esencia de las personas, en elevarla a sobre intereses, necesidades, miedos... Construímos nuestra realidad sin apearnos del andamio de la sociedad, desde el que podemos controlar a los demás y reforzar nuestras estrategias de éxito. El problema es que olvidamos que el fracaso entra en juego y su azar resulta demoledor. Nos cuesta entender que se extrae una lección del bien y del mal. Estoy en ese proceso. He desempañado los cristales de mis gafas, así que mi mirada ahora está limpia. Pienso caminar con la convicción de ser yo, quererme y respetarme, para poder así hacer la onda expansiva hacia los otros. El resultado me reforzará: los perdidos al río, los encontrados a su cajón correspondiente. Y al final vuelvo al principio, yo y mis circunstancias dejaremos mucho que desear, pero qué decir de muchos más... Culebrón el último.

lunes, febrero 20, 2012

Corderito dime tú


A vueltas con los falsos aparentes me encontré con la realidad negada. Cuesta abrir los ojos y entender la falsedad hecha persona. Los días pasan y el instinto silencia el peor de los balances. Lo sabemos, por mucho que nos neguemos, que nuestro entorno, los círculos de vida y confianza están poblados de personas tóxicas. Ejemplares envenenados que ejercitan sus peores cualidades sin considerar que hay consecuencias. Dando un golpe en la mesa y diciendo basta se consigue romper con el vínculo férreo e interesado que el ser maligno ha creado. Porque saben cómo aprovecharse, dar las teclas adecuadas para empequeñecer al otro, para destacar desde la intransigencia y la ingratitud. Esta tipología de personas queda abocada a la soledad más triste, por mucho que haga de los faltos e insensatos su ejército. Por mucho que compren el cariño, ajenos a los sentimientos de verdad, no de mercadeo. Poseen todas las armas y se conforman con regalar píldoras de sí mismos como bien preciado. Víctimas de su ego, de su ridiculez absurda... Así son, así los sufrí yo. Su disfraz corderíl es la mejor metáfora para encubrir su esencia lobezna. Enjaulados, presos de la autocrítica con contenido, practicando la empatía que tanta alergia les da, humanizandose en definitiva... Solo así pueden reinsertarse y limpiar el mundo. Pero el tiempo y los años me demuestran que eso no les interesa, se quedan enchidos en su realidad e hiperbolizados como piezas prescindibles.
 

martes, febrero 14, 2012

Palabra(s) de amor

 
Amor que espera (y desespera)
Amor que late (por decreto)
Amor sin contenido (metáfora de vacío)
Amor imposible (al abrir los ojos)
Amor callado (a gritos en el corazón)
Amor de entretiempo (caerá con las hojas)
Amor zoológico (las mariposas tienen compañía)
Amor íntimo (protégete del timo)
Amor a uno (mismo)

Porque todos los días se escriben con amor (o su ausencia).
¡Vive! ¡Siente! ¡AMA!

domingo, febrero 05, 2012

Despeja


Subo a mi nube. Desde aquí me siento seguro. Contemplo la realidad con una mirada más limpia, menos contaminada. Las prisas nos impiden tanta reflexión necesaria. En lo más alto las sombras son más alargadas y las mentiras más increíbles. Confiamos en nuestro universo, nuestros adyacentes, queremos creer en la autenticidad de las sonrisas hasta sentir el golpe seco de la hipocresía, las ausencias, el silencio. Por eso me gusta ascenderme hecho de metáforas, para rastrear mi propio yo. Soy en suma, pero debo asumir mucha resta para obtener mi resultado más óptimo. Uno no se acostumbra a encajar decepciones, sortear ataques ni guardar el luto de quien un día fue y hoy se reduce a cenizas del ayer. El tiempo actúa como terapia y mi nube como refugio. Saludo a mis vecinos, sus caras son el espejo de almas curadas. Espero que pronto me den el alta.