domingo, octubre 26, 2008

¡Están lloviendo hombres! Y yo sin empaparme


No hay mejor catarsis que el contexto explayante. Así que sí, lo reconozco. Últimamente he visto una marea humana de hombres en carnes magras y con cariños a repartir a domicilio. Pero ninguno llamó a mi puerta ni solicitó siquiera la dirección. Una pena caótica cuando no dramática. Aunque uno tiene que asumirse y saber esperar sin desespero. Pero, en ocasiones veo muertos y otras desesperados. Y me sumo a la cola. Este párrafo inconexo de un pobre desasistido en lo erótico-festivo-amoroso-querible no es más que la introducción de la crónica de sendos eventos, base de la reflexión primigenia. Mucho hombre, sí, pero ninguno para goce propio.

Viernes noche. Citado al evento de la pretendida belleza infinita de una tierra que no lo es tanto. Es el momento de jóvenes y jóvenas deseosos de mostrarse, darse a conocer y alcanzar una fama, que ignoran no les espera. Se hacen llamar Miss o Mister, según género porque en orientaciones mejor no entrar, dado que el mariquitismo se elevó a cotas estratosféricas. En lo invisible, ese backstage que si hablara gritaría, era testigo de de las menudencias de unos y otras, juegos de convivencia y blanqueadores dentales. Todo en uno. Ellos parecían gustosos del despelote ante la concurrencia, palpando los centímetros de más o menos en sus cuerpos bien pesados. Sus disimulos se resolvían sólo en la pasarela. Y no era de extrañar las delicadezas que se gastaban, más que nada viendo al público en masa oligofrénica. Porque ésa fue otra. Pero me quedo con el más bello, indiscutible y merecido, Juan García Postigo, el Mister Mundo con unos ojos que saben a-mar y que penetran lo que quiera o se deje. Cercano, amable y con don de palabra. Ése sí es un ejemplo y no otros quien sabe qué autoproclamados adalides de la nada de la moda. Tristezas de fondo de armario. El mismo que desvalijaron señoras de, enjoyadas hasta las trancas y barrancas para ejercer el arte de la apariencia. De catálogo del Sepu. Pero en las idas y venidas, tonterías adquiridas y demás siempre se sacan lecciones de la vida que uno NO quiere llevar. Quien mejor llevó el ritmo de la gala y el estilismo de lujo fue su presentadora, PrincesaSinZ, que esa noche se mereció todo el abecedario para calificar su presencia reveladora. Si es que donde hay madera no hay que sacar más nada, sólo pulir. Aplauso sin fin para ella. Y para los dos ganadores, que tampoco calificaré en exceso por eso de evitar la demanda. Pero hay que desear que entiendan lo que es un certamen de belleza. Que más vale ser y no parecer. Sin ocultaciones, con retoques o sin ellos, pero aceptando que una banda no es más que una mera anécdota para un camino por escribir.

Me he mojado poco, lo sé. Pero, en el fondo, me he involucrado bastante en toda la realidad MissTíca y tampoco quiero afilar mi maldad. Sí lo haré con ánimo pleno en el segundo evento. Aquí el arcoiris brillaba con orgullo, sin la necesidad anterior de pasear de tapadillo, ocultando noviazgos en amistades Pantojas-DelMonte, un subgénero ya incorporado al olimpo de lo homo. Sábado noche, Bilbao. En vez de comprar estilismos a la última o muebles de quita y pon, el plan era juzgar chulazos y bailar en una balsa de aceite. Y casi resbalo y no me extraña. Por la concentración de hombres en provecho cero, ejemplares de deshonra para el foro de la familia era máxima. De toda clase y condición, con preponderancia de divinas de fastos y modos de hombro desdeñoso, pasando por musculocas encantadas de anabolizarse, despelotarse y tocarse en público, o ansiosos por la carne fresca. Más subgrupos eran necesarios, pero en común el deseo de hacerse con un otro al que calentar frente a las bajas temperaturas. Aunque de eso se encargaban, se suponían, los candidatos al concurso de guapo/chulo norteño, que contó con una escasa participación y menor nivel. Ganó un púber fibrado, asincronizado y expresivo Zero. Aunque fuera la revista ídem quien le prometiera un editorial en paños menores que sirvió para provocar su única emoción de lágrimas de cocodrilo. Para las que más de uno hubiera sacado su pañuelo o su... Ejem, ejem. Quienes lo sacaron todo, fueron par de machomanes de potentes carnes, que montaron el porno show con todo lujo de detalles, entradas, salidas y fluidos. La expectación en la sala era insólita. Grado de la crisis, que parece ser un mal de tamaño mayor. Ya se sabe, el tamaño importa. Tanto como poner en una fiesta de hombres a la contra canciones de Madonna, Mónica Naranjo y Alaska. Sin olvidar el mítico 'It's raining men' que desata pasiones y lo que no lo son. Pero hay quienes no tienen esa suerte. Para muestra, un tecleador.

jueves, octubre 16, 2008

La tontería no entiende de crisis


Aunque cada día crezcan cual setas de bosque los entendidos, en toda la extensión del término y significaciones petardas posibles, es cierto que las entendederas humanas se reducen en estos momentos de pánico masivo. Y es que por mucha crisis o recesiones económicas, la Bolsa de la memez social no desciende, y las hordas y tordas de tontaines y tontainas de la vida, menos. Venido de un evento me encuentro, con mucha carga viral de la estupidez de esta tierra infinita. Algo que por mucho que pase el tiempo sigue despertando mi lado más iracundo.

Y es que entre damas y damos elegantes sin necesidad botulímica o de sobrecarga de accesorios, había los ejemplares contrarios, empeñados en hacer de la llamada de atención su tabla de básicos o dieta equilibrada. Aunque dudo de su equilibrio ante sus múltiples contracturas por practicar la mirada por encima del hombro, el desdén interiorizado y la maldad viperina. Se saben, se conocen y se reproducen por esporas entre otros defensores cuando no -oras de la bobez. En el ya famoso arte de la apariencia y la superficialidad supina. Creyéndose lo que no son, escalando en importancia de forma impostada.

Me quedo con las gentes que en saraos de belleza dudosa aunque en 2x1, siguen teniendo una buena conversación, un gesto amable, una noticia sorprendente, una mirada cómplice. Quienes de verdad gustan de hacer bien las cosas y cuidar a la gente. Estamos escasos como para dar patadas a los pocos bienhechores que sostienen el lado positivo de lo divino y lo humano.

Y, me reitero, qué duro es ver, intuir o palpar algo deseable que no te pertenece. Si es que el destino me roba el frenesí.

sábado, octubre 11, 2008

Retazos reales


La rueda de los días. El estrés de lo cotidiano. El continuo que no para. Y así hasta que llega el parón. Ahora en forma de puente. Necesaria toma de aire, aunque tiempo de aburrimiento supino para un sin vida tal yo. Más allá de eso, es cierto que en la vorágine del tiempo no queda apenas otro para dedicarse al escape propio. Por eso esta dejadez repentina de estos contextos que han sido tanto en esta y otras épocas. Como la válvula necesaria para huir de la realidad o jugar con ella. Aunque sería injusto si me quejara de algunas realidades que me conforman. Afortunado soy por desempeñar una profesión tan fluctuante pero apasionante. Con la opción de conocer y llegar a tantas personas. Esta semana transité desde el dolor ajeno, a la cercanía de personas grandes que caminan con humildad, o entre quienes dudan de sus palabras y construyen discursos que ya quisieran los parlamentarios previopago. Es una riqueza que cala hondo, aunque no siempre tenga efecto inmediato, pero sale a flote cuando menos lo esperas. Momento en el que no sólo te sientes útil, sino que entiendes la utilidad de tantos retazos que puede pasaran exprés, pero que sedimentan para crecer en positivo. Gracias a quienes me ayudan en todo ese proceso.

En la ciclotimia de mis días no quiero olvidar a quienes se quedaron sin nada y se merecen todo, unos vecinos explosionados por la realidad sin control y que entre llamaradas dejó paso a la desolación. Ánimo o más. Tampoco de esos amigos que dan tanto sin pedir nada. Que entre silencios o ausencias saben estar. Que cuando retomas el tiempo perdido, éste nunca existió. Ayer, sin ir más lejos, tuve ocasión de practicar la revuelta cercana con MissU en un concierto grande en su pequeñez. Tras entrevistar a Ana Lann sabía que no me defraudaría con su música, aunque hasta entonces fuera una completa desconocida para mí. Con sus palabras, su sentido melódico, sus ojos que saben a-mar, caí rendido. En especial con un tema, Ex, que bien merecemos los dolientes por amor. Magia musical en dosis sin fin, con una voz cálida y atrapa sueños. De matrícula. De honor.

Y así, con el sentido de la tragicomedia de la vida seguimos el camino, con nuevas paradas que nos hagan vibrar. Siempre hay luz aunque a veces nos tapemos los ojos. Antes o después nos reubicamos y encontramos esa senda que nos merece o pertenece. Lo mejor será llegar a ella con una sonrisa, porque las lágrimas ya brotan solas y circulan voraces. Que el tiempo sea con vosotros.

domingo, octubre 05, 2008

En ocasiones los mundos para-lelos chocan con la realidad para-lelas


Será la edad. Será mi sentido emo de la vida. Serán mis pesares intrínsecos. Será que la noche no es para mí. Será, será... pero es salir bajo las estrellas un fin de semana y querer echar a correr. No porque no disfrute de mis planes o compañías, que todo lo contrario, pero es que aún no he logrado desarrollar ese mecanismo de escapismo de la realidad adyacente. Así que miro a mis alrededores y me sube un vómito supino. No entiendo los clichés sociales que se dan cita por las noches. Es como si el mundo hubiese asumido una teatralidad horripilante de seres que degradan las capas humanas y se esfuerzan por rebajar la realidad. O esto o que, definitivamente, soy un inaguantable sin aguante ajeno. Que tampoco me extrañaría, dado mi encierro catódico de no veo más allá.

Me preocupa especialmente la extensión de la clase púber con suma horaria en su escalada de grados y gramos. Todo eso les hace pasear una ausencia formal, empezando por su propia imagen, reduciendo tallas y largos donde no debieran, mostrando para antideliete de los otros y derramando testosteronas y estrógenos en cantidades industriales. Así que van desatados, mochan a cada paso y buscan cuevas de placer para descagar con electricidad penúrica sus bajas pasiones. Cómo no va a bajar la calidad seminal de este país patrio con tanto paria insufrible. Dan pena, con esos cortes de pelo ellos tan engañados y esas tiranteces encoletadas ellas para deleite de sus caretos chonicidas. Claro que no es el único grupo perdido. Algunos maduros y -duras sin sitio vital buscan uno donde la oscuridad sea protagonista. Los locales de salsa parecen situarse en el top de sus guaridas. Allí cebolletean consentidamente mientras unas canciones delictivas revientan tímpanos y sentidos musicales. Cabe decir que la belleza no es su don, pero se desenvuelven gustosos y -osas.

El mundo ambiental o mariquitown tampoco está mejor. La capa caída de los capos de lo rosa se evidencia desde tiempos ha, cuando muchos jóvenes con ínfulas de jóvenas se travisten para hacer de sí unos esperpentos de venta cárnica exprés. Eso unido al gremio de bollería antifina y violentable, o las mariliendres, esas amigas tan locas como sus amigos delicados, construyen un panorama surreal. Sin olvidar la incorporación cuasi en masa de manes salvajes, con su derecho total de pasar del ordeño de vaca al de la loca... Aunque no controlan sus olores ni efluvios corporales, para bochorno personal. Carne de antidiva. Nada que ver con el espectro boho-chic o boho-rock, los alternativos de diversa estirpe que tienen sus espacios de no inclusión y de ciclotimia constante. Hacedores de sus mismidades y felices de haberse conocido y de jugar a cada oveja negra con su respectiva.

Quedan más clases, como la pija, esas niñas tan emperladas y adineradas en su propio look que juegan a ser malas con coqueteos absurdos mientras atesoran su virgo al mejor postor. Todo sea por la herencia. Y esos chicos engaviotados que temen a los restos y sólo hablan de superar la crisis y el peloteo del paddle o lo que no lo es. Si es que todos estamos enclichetadados, como los metrosexuales, ya tribu más que considerada. Bien vista por tantas (-os) y rechazada por muchas masas por lo irreal del asunto encremado y exagerado. O las chicas sin misterio. Las que muestran porque piensan que insinuar es una pérdida de tiempo. ¡Qué frío para sus cuerpos! Imagino que más tarde lo compensen.

No es esto una radiografía real ni concienzuda, pero sí un recorrido a lo que ven mis ojos una noche de terror. Me siento tan fuera de lugar, de situación, que sólo quiero constuir mi propia realidad. Que para lelo ya estoy yo.

miércoles, octubre 01, 2008

La vergüenza que corre por las venas


Podría hablar de la suma envidia que me corroe al no tener un príncipe azul, verde o amarillo que me ponga un castillo. Claro que no soy Elsa Pataky, ni lo pretendo. Ni vendo exclusivas sin fin. Pero no lo haré, hoy me quedo en otro dato, un estudio más de estos que nos alegran el día a día informativo y que hablaba del recurso juvenil a los litros de alcohol para perder vergüenzas varias y facilitar(se) el ligoteo de toda índole. Nada nuevo bajo el sol. Algo que todos siempre supimos y hasta practicamos. Por eso viene a mi mente mi proceso de iniciación al trago de grados con efectos deshinibidores. Eran tiempos de dudas y ocultaciones varias, de creer lo que no era y construir castillos en el aire. No como el de Pataky. Con el ritual social de los que hacen por no quedarse al margen. Como ovejas al redil y alienados sin remedio. Así fui dejándome llevar por esos efectos, de discotecas cuasi light, de tonteos que no lo fueron, de amores platónicos de bases surrealistas... Sería por la ingesta temprana del orgasmo. Y es que el tal en su versión líquida siempre fue mi fetiche alcoholizante. A día de hoy mantengo la tradición, pese al pitorreo ajeno, no ya del gremio camareríl ya acostumbrado a la solicitud de orgasmo sin ejercicio de frenesí. Su dulzonería me conquistó en los orígenes, más al escalar a la cabeza o aquello que no lo es de modo exprés. Y así quién iba a saber a poner contenido a la palabra vergüenza o cuestionar sobre tácticas de ligue. El todo vale, el alcohol lo sabe...

... Pero debemos ser unos inconscientes, porque tampoco es que a la larga la ayuda de los grados bebibles sea tal. Porque quién hace un buen traje de sí mismo estando más beodo que Amy CasaVino un día cualquiera. Nadie. Aunque no aprendemos y pensamos que con el plus de peligrosidad propia, de salida personal y ataque exterior ganamos terrenos por conquistar. Y eso juega en nuestra contra. Tampoco es ejecutar una mente fría y calculadora, pero es más que común presenciar el ataque del ser baboso que metido en borrachera se cree capaz de donjuanar sin límite. ¡Error! Porque uno da así una imagen peripatética, con lo que el objetivo sale corriendo o buscando otros brazos consistentes y no de serpenteo para acabar la noche. Por tanto, que en tiempos se bebe y mucho para darlo todo es real, pero no el método aconsejable. Ya lo dicen nueve de cada diez conquistadores. Lo suyo son más derivados que dan alas, todo sea por alcanzar el vuelo...