martes, diciembre 27, 2011

Carta abierta del ahmor románticoh



Siento presentarme así. Deprisa y corriendo. Sé que mi hermano es todo un altanero, donjuanesco y conquistador. Sólo con sus palabras y buenos gestos se lleva de calle a cualquiera. El tío se las sabe todas para atrapar. Yo, en cambio, me quedo agazapado esperando mi momento. Entro sigiloso y con cautela. No me gusta llamar la atención, pero dicen que en las distancias cortas resulto tan arrebatador, o casi, como él. Nos distancian muchas cosas, pero especialmente la H que mis padres Corazón y Cabeza añadieron a mi nombre y apellido. Para muchos la H es una letra superflua y sinsentido, pero para mí tiene muchos. Todos los que precisamente mi hermanísimo tiende a olvidar y reírse. Mi H es igual a independencia, seguridad, paciencia… Esas cosas de las que él se chotea, pues le encanta la dependencia asfixiante, la autoestima cero, las prisas… Yo soy un ahmor sin publicidad. Un día los magnates de Hollywood quisieron comprar mis valores, pero yo me negué. Para mí son la base de mi esencia. Para fastidiarme no tardaron en poner un cheque infinito delante de mi hermano para que apareciera en todas y cada una de las películas paseando sus ideas de chorlito. Mis padres siempre han confiado en nuestra madurez pero Amor Romántico es incapaz de apearse de la nube de algodón en la que vive. Siempre le dije que era muy inestable, pero ni caso. Yo desde mi nube de galleta no pierdo el equilibrio. Le veo a lo lejos con tanto aprendiz de enamorado a su alrededor y sufro por el daño que tanta fantasía les podrá causar. Yo a mis amigos los ahmantes, nada que ver con los son infieles a sus parejas ni mucho menos, sino los que se ahman en mayúsculas, les animo a vivir sus historias con la tranquilidad con la que yo he crecido. Mi experiencia es mi mejor consejo. Lo de mi hermano no son más que atropellos emocionales sin capacidad de digestión. Tendré que clonarme y compartir mi H con todos los que desean compartir una vida con otro terrícola y sonreír tanto que su sonrisa dibuje una H en sus rostros.

jueves, diciembre 22, 2011

Dad Navidad


Seamos generosos. Con los otros y con tu yo. Vivamos el momento como si fuera el penúltimo. Tampoco es cuestión de anticipar el drama. Si sonreímos no cobran impuesto adicional (de momento). Y si expresamos sentimientos, quereres y semejantes subirán las acciones de tu corazón. Lo importante es mirar a cada lado y saberse bien rodeado. Fuera la morralla absurda que implica gasto de energías. Regálate buenos momentos.

viernes, diciembre 16, 2011

La estupidez del ser


Las cabriolas de mi destino siempre me devuelven por Navidad a la capital reinante. La misma que tanto me dio y me quitó de un plumazo. Sus calles, gentes, estreses sirven para conectar con un pasado y replantearse un presente. Es curioso cómo nuestra geografía emocional nos posiciona y determina respecto a tantas cosas. El caso es que este volver tiene muchos frentes por abrir, ventanales por los que deseo entre el aire fresco, frío. No me importa, sé que me impulsará. Porque de tanto reencuentro siempre aprendo cosas. Y estoy en ese camino. No como tantos, abnegados en su ombliguismo. Centrándome en esta categoría asqueante, anoche tuve la oportunidad de ver un show en directo de una diva de nueva generación y encontrarme cual hormiga en un pajar rodeado de semejantes borricos. 

Hay gente que debió tachar la palabra educación de sus diccionarios elementales y pasea su neandertalismo con orgullo. Más allá de las pintas y formas chonistas tan extendidas, que merecería una tesis infinita, me ocupa y preocupa esta gente que disfruta amargando al resto. Puede que en plena inconsciencia de ingesta alcohólica, drogaínica o de estupidina. Me da igual que me da lo mismo. Empujan, molestan, pisan, tiran líquidos o fluídos de casi todo tipo. Sin la menor preocupación por causar una molestia o incomodidad en otros. Son malas formas son tales que despiertan instintos básicos de violencia y desvarío en sus víctimas. Sin comerlo ni beberlo (ellos agotaron las existencias) te encuentras con un cabreo que no viene a cuento y perdiendo la concentración de tu verdadero interés, por el sufrir de cuatro mamarrachas mal peinadas.

Entre el rebaño de vomitivos y vomitables personajes hallase un popular estilista surrealista. Un farsante que vende a la galería una imagen de glamour y sofisticación, cuando lo que dejó mostrar fue un puestazo y pésimos modales que rompería con su imagen perfecta. Si es que nada ni nadie es lo que parece. Ni se merece una publicidad gratuita en estas letras. Pero que bañara de sus tragos a los demás, brincara arrítmicamente y haciendo peso frente a otros que habían pagado euro a euro su cara entrada... Pésimo. Lo malo es que este tipo de manifestaciones de estupidez se dan en cualquier espacio, cada día con mayor énfasis. Les hay que consideran que pueden hacer de la tontería una carta de presentación. Vaya tropa. Más vale salir corriendo o contratar un concierto privado aunque sea con María Jesús y su acordeón para evitar tanta actitud horrible terrible.

domingo, diciembre 11, 2011

No a los FA


No puedo con los Falsos Aparentes (FA). Los jugadores de la cara versátil. La hipócrita para mantener el interés y las formas, y la despiadada cuando media la distancia. La experiencia me dice que ejercitar siempre la sinceridad es complicado. Incluso incómodo. Sobre todo cuando esa sinceridad puede resultar dañina, especialmente si se conocen las teclas y puntos débiles del otro. Pero considero que de las críticas se construye. Que hablando o debatiendo se extraen conclusiones y acuerdos interesantes. Así que intento hacer de eso uno de mis esquemas básicos. Resultar un amigo incómodo no me importa, si considero que puedo ayudar o despejar nubarrones de mis gentes. Lo que no me gusta es que me tomen por tonto. Que me mientan, omitan o distorsionen realidades para echarlas en cara. Incluso para malmeter con terceros. Es un juego muy sucio en el que no quiero ver escrito mi nombre. Prefiero resultar plano, borde o seco que un falso aparente que culebrea con opiniones o informaciones para enfangar a una persona. Desgraciadamente todos ponemos cara a estos ejemplares que se crecen a cada paso envenenado. Conmigo que no cuenten. Que cuenten lo que quieran y quien tenga alguna duda que me pregunte directamente.

martes, diciembre 06, 2011

Ay extendido


Uno. Único. Doloroso por real. Ausente por desgracia. El compás de los latidos no engaña. Por qué negarlo cuando toca sufrirlo. A veces se contempla en otros ojos y es capaz de remover tanto como en origen. Su esencia esquiva no impide visualizarlo. El tiempo no derriba los muros cincelados con sentimientos. La verdad se antoja cruel. Y el engaño hecho olvido es inútil. Una sombra te acompaña y un silencio se apodera de tus entrañas. Temes y ansias ese reencuentro que nunca llega. No sabes cómo gestionarlo. De qué hablar. Qué cara poner. ¿Quién estará mejor? Te tortura saberte pededor de un partido que nunca quisiste jugar. Sobraba con el calentamiento global, con la punzada hiperrealista que pasó de largo. Para no quedarse. Para volar. Y convertirse en irrepetible. Lo sabes y convencerse de lo contrario es una utopía. Me queda el suspiro infinito de no tenerte.