lunes, junio 30, 2008

Mal Moral


No se puede vivir en el querer en lugar del ser. Por muchas capas o máscaras que me arroje siempre, siempre, me veo envuelto en mi propia verdad absoluta. La misma que trato de negarme con el dardo envenenado que supone saberme un hipócrita. Y es que vivir en una ciudad de provincias, ejercer de político visible de la DD (Derecha Demócrata), contar cincuenta velas bien llevadas, tener esposa y dos hijos de revista y ser un homosexual armarizado desencaja en cualquier biografía. Y lo que es peor, no asumirse nunca e instalarse en la mentira como seña de identidad supuesta.

Por mucho que en mi añorada infancia fuera consciente de mi deseo contra natura, supe mantener mi moral a prueba de bajas pasiones hasta mi adolescencia convulsa. Episodios esporádicos de amantes exprés cubrían la cuota de impulso al pecado. Ni una boda de cuento con una esposa omnipresente consiguió frenar mi verdadero yo. Los pocos espacios de libertad los absorbía entre recónditos soldados del sexo descorazonado. Pero siempre he sentido ese vacío de lo impropio. Lo curioso es que mi desenfreno me persigue. Y no sé cómo escapar de él. Sin ir más lejos hoy mismo, en uno de los baños de la sede de mi partido encontré un mensaje lujurioso que incitaba a la llamada a los infiernos.

Un nombre Samuel y un número de teléfono despertaron mi instinto primario. Sabía lo que quería pero dudaba de lo que me convenía. Al mínimo traspiés el escándalo puede salpicarme y hundir mi ascendente carrera y la estabilidad de los míos. Pero en ocasiones la razón queda mermada por la sensación inmensa de lo prohibido. Aún así no me atrevía a llamar, con lo que opté por el camino menos comprometido y decidí enviar un mensaje de móvil a aquél objeto de deseo del todo desconocido. “¿Eres real? Me gustaría conocerte. Discreción máxima”. La veloz respuesta alentó mi desenfreno fugaz. “Seré todo tuyo, 300 euros completo. Pon tu el sitio, yo aseguro las emociones fuertes”. Me sorprendía esa mezcla de complacencia y autoridad. Lo hacía más irresistible. Sin más datos me dejé llevar con la idea de que si antes me había lanzado a la piscina sin red, ésta no tenía por qué ser la ocasión de la muerte súbita.

Le cité en un hotel de relativo lujo en una zona del extrarradio urbano. Pareció conforme porque se apresuró en cerrar el encuentro en un ceremonial de sms de ida y vuelta. Dentro de mí las llamaradas de mi lado primario y replegado me revolvían sin piedad. Fue llegar al hotel de la tentación y sentir una atracción irrefrenable. El código de la discreción sólo indicaba que el acompañante oculto esperaría en el hall con su móvil en la mano. Al entrar por la puerta giratoria vi como un neón a un joven sentado, de espaldas a la entrada. Era él. ¿Cómo sería la primera impresión? Los pasos sigilosos no acompasaban con mi corazón de latido veloz. De pronto él se giró y me dio la mayor bofetada no física que recibiré en mi vida. Allí estaba Daniel, mi hijo. Mi sorpresa de tierra trágame contrastó con su estado inmutable. ¿Acaso era una trampa? “Hola papá. Yo soy Samuel. ¿Sorprendido? Yo no. Por fin flota la verdad, yo soy chapero y tú maricón”. Me dejó estupefacto. Sin respuesta. Quise reprenderle, incluso pegarle, pero lo surrealista y lo grave de la situación me desfondó. Más solo que nunca volví sobre mis pasos a cuestas con mi mal moral, que me había devuelto la paradoja de la sinceridad.

miércoles, junio 25, 2008

Letargo


Out. Sin tiempo. Perdido o encontrándome. Esperando sin tratar de desesperar. Aunque con el agobio del calendario inflexible. Queriendo llegar pero sin forzar. Sintiendo, padeciendo. Instalando en un yoísmo impropio, asfixiante, pero es el que hay. Con un cúmulo de sensaciones, vivencias, gentes, lágrimas, sonrisas por fletar, realidades por cristalizar. Estando pero poco. Queriendo pero mucho. Aislado. Ayudado. Dejado. Perdonado. Sentenciado. Respaldado. Caótico. Criticado. Aquí aunque allá. Qué cosas se acumulan y hacen perder el rumbo de las letras contextualizadas. Ni que la centena fuera máxima y lo siguiente fuera la caída.

VOLVERÉ. Siempre.

domingo, junio 15, 2008

cenTENario


Un, dos, tres, responda otra vez... Frases, expresiones, productos o marcas que contengan la palabra CIEN...
Cien años de soledad. Cien gaviotas dónde iran. Más vale pájaro en mano que ciento volando.
La Guerra de los Cine Años. Todos a cien.
Más de cien mentiras. Dar el cien por cien.
Cien sonetos de amor. Cadena cien...

Y el contexto número cien en el diario de ídems. Parece que fue ayer, sin serlo, cuando un mediocre escribiente retomó la tarea de lanzar al viento palabras. Comprensibles o no, más o menos cursis o metafóricas, desde la boca del estómago o la herida más profunda del corazón entiritado, con ganas o sin ellas, por compromiso o con pasión, con conciencia o sin ella, con humor fino o grueso, como vendetta o como catarsis, para creer, querer o soñar, para ser uno mismo o dejarse llevar sin serlo, para el reencuentro o para la cercanía en la distancia, para vivir o para morir entre palabras... Supone tanto y por tanto lo que aquí se esconde. El pasado construye el hoy y cimienta el mañana. Y los contextos unen o desunen, pero siempre nos pertenecen. Únete a mi patrimonio. Gracias siempre, por ser, estar o silenciar.

jueves, junio 12, 2008

A ti, princesa


Amiga. Hermana. Madre. Compañera. Profesional. Sincera. Única. Creativa. Capaz. Cariñosa. Particular. Dinámica. Sentida. Familiar. Innovadora. Querida. Consejera. Simpática. Lista. Avispada. Tenaz. Valiente. Romántica. Real.

Todo eso y mucho más eres mi querida Princesa_Sin_ Zeta. Recordaré en este contexto aquella nuestra primera vez. Para mí ya eras un icono y al verte supe que aquella sería una historia, la nuestra, de largo recorrido. Hoy miro atrás y una sonrisa profunda me llena por todo lo vivido y lo que nos queda por ídem. En los buenos y malos momentos siempre juntos, como un dúo con sentido propio. Tengo mucho que agradecerte pero éste no será el lugar para ello. Los caminos nos pertenecen y el tiempo será nuestro aliado. Por eso que hoy cuentes una vela más en la tarta de la vida es mera anécdota. Lo importante es lo otro. Eres TÚ.

Te quise, quiero y querré. Gracias por estar sin protestar. Siempre tuyo. ¡Felicidades!

martes, junio 10, 2008

Amoríos estáticos


Parece que el devenir de los días, lo cotidiano con sus máximos y mínimos me quiere tronar la cabeza. Todo con un objetivo, recordarme o torturarme con el hecho de mi soltería. Los ejercicios de mi soledad ruidosa se acompasan entre visiones telúricas de besos robados y más bien milimetrados de parejas que se apasionan y deciden volverse estatuas en vida para fundirse en dúo. Y mientras yo sigo mascando mi singlería infinita. Es la antítesis del querer y no poder y el poder queriendo. Algo complejo pero que siempre me hace pupita en el corazón entiritado.

Parece que no me escapo a mi estigma de lo amoroso o lo no tal, pero es que al final, cuando pisoteo las calles, respiro de mí mismo y mi mundo, siempre me planteo la necesidad de ese brazo amigo, fiel, sincero, comprensivo. El mismo que se me resiste o escapa, limitando las emociones y los sentimientos. Es más, hace unos días me topé con un par de entes de amor pasado, al filo de la realidad o la irrealidad quién sabe, y algo se removió en mí. De pronto me vi en aquellos tiempos, siendo uno más uno, creando, aprendiendo, siendo en suma. Hasta chocar con el asfalto de mi yo solo más que eso.

Me alegran tantos aledaños duados hasta las trancas, conscientes de las barrancas, pero con el ánimo en comandita. Aún así no puedo evitar sentir envidia no del todo sana de su capacidad de ser o captar para sí la bondad de los latidos. Siempre la historia me ha negado una historia sana y de película. Puede que me la reserve para la sesión golfa. Aunque yo lo sea poco o nada. Lo que me inquieta es que el horizonte con ego sin más parece oscuro, cuando quisiera iluminación arcoiris y serpentinas explosivas. Pero no, quizá el momento no me pertenece.

Y lo triste es que ni yo pertenezco. Estático sentido.

lunes, junio 09, 2008

Pateo, pateo


Qué bueno el andar. El recorrer sin fin. El dejarse llevar. Los volveres. Las miradas insólitas. Ese descubrir o reídem que nos hace crecer. Por eso es bueno trabajar con el material sensible, el que nos ennoblece y nos da más. En especial en los días de nadismo vital. Domingos, en especial. Para un single el peor día de la semana. Para los enamorados la resaca del amor a dúo. Así que toca sacar de paseo las vergüenzas y darse a las gentes, a esos anónimos que cumplen a la perfección el papel de secundarios de nuestras vidas y venidas. Ellos no cuestionan, es más son los cuestionados. Somos injustos cuando, en realidad, rellenan los vacíos frente a nuestro alma habitable.

Hoy, alejado de mi inspiración, y sin más letras para mi inicipiente novela de autobarrido, quise sentir la magia de la reedición de esa bondad de los desconocidos. Entre palabras y filosofías en comunión me encontré con una mujer plena, dispuesta a compartir y a ejercer el aprendizaje. Junto a su perra, rauda y vivida como pocas, recorrer la bahía fue un lujo al alcance de unos pocos entregados a esta ciudad de contrastes. Con la playa como testiga. Luego, retornado a mi soledad reafirmante di buena cuenta de las calles y las gentes. Tuve hasta tiempo de danzar junto a Picasso y sus bocetos únicos, coloristas o ennegrecidos, pero geniales. Mis pasos me llevaron al recogimiento cuasi espiritual de mi dama marcada, la heladera menos propia pero más feliz que vieran mis entendederas. Juntos comprendimos que el tiempo poco significa cuando la verdad prevalece.

Por lo demás, me sorprendió cómo un político mediano de esta región insólita saltara de alegría por el pavimiento. Deben marchar bien las cosas, y la crisis y la histeria deben ser una pose, cuando un mandamás se permite el lujo de brincar sin parar en pleno callerío. Amén de que por mucho de que mi compañero y amigo JC Flores dijera en su codiciado Polvo Callejero que no se ven, por suerte, chancletas por la ciudad de baños de ola, tengo que contradecirle. Hoy vi muchas y variadas, en pies extraños, de extranjeros armados de valor playero. Poco más que añadir. Que cada día más y mejor. Por mucho que repiquetee la soledad. Que no Jiménez.

viernes, junio 06, 2008

La parada de los monstruos

El panorama busístico siempre me superó. Quizá porque saca lo peor de mí mismo y me regala visiones o prototipos/as que sacan algo más que colores. Soy malo, porque lo tengo asumido y porque considero que forma parte de mi AdN. Puede que por el contexto físico y humano por el que me tocó (a bien o mal) nacer. Así que los detractores de la mofa ajena pueden ahorrarse la lectura de este despropósito. En realidad sólo el reflejo letrado de una personaja auténtica que me iluminó una mañana de transporte público, como mal parásito de la conducción. Con todos ustedes...

Carmen de Macarena

La dualidad de muchos asientos suele regalar malas sensaciones de corporeidad vecina, pero en ocasiones veo seres que bien valen un vómito con sentido. Ella rebautizada como tal, una Carmen superada de sí misma lo fue. Con su intento de moñamen en alto, entre raíces pintadas de rojo putón, exhibición de Touseces que compró al moro, chaqueta de rastro baraté, uñísimas de mejillón rosísimas, doradeces por todo su volumen, joyerío inquietante -a destacar un colgante de ojos escrutadores, los mismos que me habrán echado el mal de ídem-, bolsa pesadísima del todo a un euro, excesividad de colorete y ausencia de banana natural... Un cuadro que sólo ella es capaz de representar en vida. Como capaz de dejar su bolserío entre el gentío y comprar a metros y metros su cupón de la esperanza. Ese pasaporte a un mundo mejor que ejemplica su deseo de crecer. Precioso.

Pero las visiones crecen o se reproducen. Cerca de ella y sus bondades -reconvertidas a mi pluma tremebunda- contemplo a una joven que se revisa sus morados (¡!), un hombre superado por sus tics en rostro, una horda de comerciales encorbatados impropios, mucho hombrerío de pantalón axilar cual Pantojo, gorra free y complejos out. Amén de la ostentación del baterío médico entre los anónimos. Peligro, pues con un hipocondriaco cerca pudiera frenar su avance de baldosas y apropiarse de su sapiencia... Una de la protas de la apariencia en blanco, conocida en tiempos, nunca fue erudita, con lo que resolver dudas, pocas. Lo que aporta la uniformidad.

Aunque todo compensa, en especial la visión de la mar bravía. Que mecachis en ella y por ella tanto sentimos y sufrimos. Bien lo sabe MariPepiLoli, mi tendera de cabecera que se preocupa por mi alimentación mientras menta -que no canela- el órgano sexual de su abuela. Tal cual. La superación de la humanidad.

martes, junio 03, 2008

Entre ayer y hoy: la vida es así(n)

La curiosidad de los destinos o circunstancias varias nos suele bifurcar, separar y alejar, a veces sin remedio aparente... Pero cuando menos te lo esperas (promoción plena) un proyecto de vida y sus adyacentes te devuelven a la carretera y a emprender caminos de regresiones múltiples. Así unos cromos gentiles, apilados y olvidados se desempolvan y vuelven a tu día a día con la viveza y cercanía de otros tiempos añejos. El primer momento de duda y miedo a lo redesconocido se supera al primer nanosegundo, cuando se comprueba que el poso del cariño y la nostalgia bien entendida están por encima de todas las cosas...

Estoy feliz, no, lo siguiente. Me congratulan muchos volveres que afortunado yo estoy viviendo para bien. Inconsciente hasta ahora de muchos cariños ganados a pulso y cegado por lo común, lo bueno conocido, despistado ante lo mejor que puede conocer y ahora retomar. Es de buena sortudez el hecho de generar estas regresiones y traslaciones presentes, con la conexión y el feeling intacto, las palabras, los gestos, los silencios y el sentido del humor a prueba de hojas de calendario.

A veces soy un autoinjusto, por mis azotes propios que debieran ser antítesis. Pero cuando no se ve más allá de la oscuridad el resto no existe. La luz aporta nuevos matices, el redescubrir y el sentir como novedad que lanza a una virginidad emociona, de sentidos en frenesí y sensaciones infinitas. Qué me gusta ser testigo de mi reconstrucción. Como bien dice mi psicowoman de cabecera, es lo que toca tras la ventolera en mi apartamento yoísta en lo emocional y derivados. Y tras la deconstrucción ahora toca ponerse en obra, con el pico y pala y la jornada laboral y personal en sesión continuada. Y con seguridad social. De ayer y hoy. ¿Y mañana? Quizá lo sepa el gato de Aramís.