sábado, julio 30, 2011

Parecer


Rechazo frontalmente la falsedad en todas sus manifestaciones. Confío en la gente auténtica, que se esfuerza en no ponerse capas de cebolla. Que asume cosas incómodas, que asiente cuando toca y los colores suben espontáneos. Sigo sin entender cómo se extiende el recurso a la mentira indiscriminada como fuente de vida. Con terceros de víctimas, ocultos, silentes y ausentes. Pero hechos de sentimientos cogidos con las pinzas de un capricho que les es impuesto. La doblez vital es un ejemplo de deshecho emocional. Cimentado en el egoísmo más visceral de quien busca emociones fuera de. Broma pesada y pasada de vueltas. Impropia a quien tantas veces regalaste un te quiero. Labio a labio, haciendo de la intimidad una. Voltear eso en deslealtad resulta ingrato. Más cuando tu perversión jamás toleraría tal cosa en carne sufrida. El recurso a la apariencia, a las buenas caras hace de tantos sus peores enemigos. Vivir es el hoy, dañar es un discurso de sesión continua. Un regalo envenenado. El doble juego, antes o después, explota. Aviso a navegantes.

lunes, julio 25, 2011

No me gusta...


… Levantarme sobresaltado pensando que se ha acabado el mundo.

… Llevar paragüas. La lluvia purifica.

… Que me empujen en una discoteca cual invisible saco de golpes.

… Ver procesiones de Semana Santa ni ninguna exaltación cristiana. Me dan miedo.

… La bisutería barata que hacen pasar por cara.

… Que se inventen excusas absurdas para cualquier cosa. La Policía no es tonta.

… Los mentirosos en toda su extensión.

… Los envidiosos en toda su miseria.

… Los infieles/gentes de dobles vidas en toda su hipocresía.

… Los armarizados porque se pierden una vida propia que no viven por otros.

… Que los mediocres sean los nuevos talentosos. ¿Quién invirtió el orden?

… Las parejas consumidas por la rutina o que sobreviven artificialmente, sin pasión ni sentimiento.

… Los interesados, vendidos y morrudos. 3x2.

… La frivolidad considerada como patrimonio nacional.

… Los pijos encantados de serlo.

… La invasión de las gaviotas. Molestas y carcas.

… Los explotadores que van de ONG.

… Que se enreden los cascos como culebrillas inquietas.

… Que te den la mano sudorosa. Argggg.

… Que alguien se me quede mirando fijamente y no me salude o diga nada. No sé si es un enviado/a de las fuerzas del mal, un maleducado/a simplemente o alguien con problemas de centro de visión.

… Que me hablen de alguien como si conociera a esa persona cuando resulta un perfecto desconocido.

… Que jueguen con los sentimientos como en un partido de tenis. Hace falta un par de pelotas para afrontar la vida, no un peloteo ineficaz.

… Las etiquetas impuestas por moralinas ridículas.

… La oscuridad sin buena compañía protectora.

… La gente que exhibe su carne como en un escaparate. Menos quien la compra al por mayor.

… La dependencia en cualquier manifestación por pesada y dolorosa.

… Que Andreíta no se coma el pollo y corra peligro de anorexia.

… Verme en fotos. Me faltan lecciones de photocall por Lomana&cía.

… Que la tele engorde varios kilos, aunque luego se agradece eso de ‘estás más delgado en persona’.

… Ver gente de mi generación que se casa/tiene hijos/compra casa, mientras yo no abandono la realidad adolescente y sigo sin formar un dúo que me consuele.

… Que la gente haga del Facebook un ¡Hola! escandoloso. El colmo del cotilleo (SemiSueca dixit).

… La rutina que se adosa en el tejido adiposo y nos impide perfeccionar nuestro día a día.

… Desoír un consejo/advertencia y soportar después el ‘te lo dije’.

miércoles, julio 20, 2011

El final...



... sólo es el inicio. La luz tunelada y ansiada, tras un tiempo de confusas maldades. La oportunidad no clandestina, que magnifica la necesidad de mostrar. Pasa el tiempo y pesa lo que fue bueno e hizo tal a lo que, por naturaleza, no lo era. Cerrar una etapa cuesta, pero cuando te facilitan el tránsito la digestión va rodada. No ha sido así, por eso el portazo suena más fuerte. La broma no ha tenido gracia. Y la jeta no admite comparación.

Ahora toca reconstruir el castillo de sueños. Estirar la sonrisa por contrato. Y reconciliarme con mi espíritu de buscador, contador de vida(s) y cosas. Deténganse fantasmas de lo impropio, desinvitados al baile de mi realidad, víctimas de sí mismos. La lejanía os sienta bien, mejor a quien no os sufre.

Las palabras esperan su ebullición, los contrastes su tentación. La cruzada arranca y los sentidos no piden permiso. Pasen, pasen... Y vean.

jueves, julio 14, 2011

Me gusta...


… Saltar baldosas y pisar el centro como si fuera a evitar un desajuste cósmico.

… Empezar los pinchos de tortilla por el final.

… Cantar a voz en grito en la calle, ajeno de miradas.

… Inventarme las vidas de otros en viajes de autobús, avión, tren… ¡Apasionantes!

… Acumular papeles inútiles hasta rozar el Diógenes.

… La gastronomía del querer, encuentros amistosos frente a un plato de comida que se antojan charlas infinitas.

… Criticar el desvarío estilístico que amenaza el mundo del buen gusto. Las poligoneras son una amenaza real. Que Dior nos pille confesados.

… Coleccionar muñecas de ojos grandes, cómplices de mi desvarío y testigas mudas del paso del tiempo.

… Comprar discos originales y leer los agradecimientos del artista no escritos por ellos. Qué prosa tan hermosa.

… Rodearme de mujeres sabias y concienciadas, el mejor antídoto frente al garrulismo.

… Combinar la pasión por Audrey/Marilyn y vicervesa en todo tipo de objetos. Pocos como ellas trascendieron tan bien la muerte.

… Bailar a mi ritmo y que me digan que parece que haya tomado clases. Olé.

… Hablar con los taxistas como íntimos.

… Acabar mis mensajes/correos regalando besos de querer.

… Los besos que imaginas y algún día pruebas.

… Darme baños infinitos hasta salir arrugado.

… Desnudarme escribiendo. Acción literaria no física.

… Reservar cualquiera cosa que me compre para una ocasión especial. Puedo tardar en estrenar algo años, pero no por olvido, por decisión propia.

… Devorar los ositos de gominola de colores. Son inofensivos y sabrosísimos.

… Escuchar mi horóscopo de madrugar pese a no ser ‘Mi queridísimo Piscis’.

… El gato chino, articulado pero feliz.

… Las lágrimas espontáneas, que no piden permiso pero que cumplen una función social.

… Inventarme palabras, jugar con ellas y vulnerar la lógica.

… Las bebidas dulces, las miradas polisémicas.

… Que las marus de mi barrio bajen a comprar el pan en bata y camisón en una reafirmación auténtica y almodovariana.

domingo, julio 10, 2011

Suma dos más ocho



Dos números. Dos cifras posibles. El matrimonio perfecto que numera mi vida vía DNI. Y la matemática sumatoria que resulta diez. Así fue el saberme rodeado de tanto cariño y verdad el día en que el calendario marcaba soplavelas. Las únicas ausencias las marcó la distancia o el tiempo no chicle. Una noche mágica de micromomentos volteados en maxis por derecho. Me hubiera tragado un diccionario extendido y me hubiera quedado sin palabras igualmente. Qué saber estar, qué ganas de reír, de abarcar gentes, de agradar… En hechos así uno se da cuenta que algo hará bien para estar tan bien rodeado. Habrán pasado fantasmas, vientos de mal e inquina pero la justicia divina bien sabe hacer filtro. ¡Gracias! El Agua nos bendijo. La lluvia lloró caprichosa como desahogo o emoción. Pero nada detuvo el tiempo de la Amistad, retratada en mayúsculas por acto y definición. Con gafas miramos nuestro mundo con el descaro y la fina ironía tan necesaria. Sólo así somos capaces de hacer grato balance. Y vaya si lo hicimos. Despojados de la rutina y el más de lo mismo que consume tantas fechas de agenda. Sólo queda que el tiempo actúe y los corazones sigan el latido de su instinto. Juntos, revueltos y encantadores. Por siempre jamás.

lunes, julio 04, 2011

Pasado pisado



Cómplice del tiempo navego entre sus máximos y mínimos. Sorteo sus fanfarrias y reniego de sus anticiclones. Hasta desmonto teorías y necesidades neolíticas. Trabajar la vida implica abrir tanto los ojos que lo que un día te pareció imposible se voltea en asumible. Hacer palabras del amor y no su uso práctico relega las sensaciones a las emociones. La flor de piel se marchita. Y las telarañas invaden tu corazón.

La ingenuidad romántica me inclinaba (entonces) al deseo de la suma perfecta. Delicada. Atrevida. La realidad imperfecta me reconcilia con mi yo en sociedad. Con quienes están por derecho propio y magnifican mi esencia. A quienes regalo besos de querer queriendo. Con la mirada limpia y el contador sin límite. Ahora que escalo los 28 entiendo, lamento, siento… Que no se pare el tiempo, que gire la histeria de nuestra historia para crecer. Sólo eso.