sábado, agosto 14, 2010

Rodeo infeliz

Llueve sobre mojado. Por el boulevard de los sueños rotos no habitan héroes, sólo locos. La espiral del tiempo sigue mermando ilusiones, ganas y hasta espíritu. Así es difícil soportar tanta crudeza del momento, tanto personaje de quinta encantado de rebajar en reflexivo para crear una onda expansiva. Y los damnificados ni sabemos cómo escapar de la barbarie de los mediocres venidos a más. Estos tiempos cogidos con pinzas favorecen su escalada y la merma de los que no ingieren por posesión de escrúpulos. Ellos pasean sus lenguas viperinas, sus maldades desintelectualizadas, su vagancia de último modelo y una hipocresía a prueba de algodón. Encantados de conocerse y de fagocitar el universo común. Todo con la potestad de quien manda a golpe de mando. Sin saber, sin preguntar, sin organizar, pero echando balones (y pasiones) fuera para librarse de una conciencia tranquila de por sí.
Pero este mal de gente ocurre, por desgracia, en todos los entornos. Donde esperabas entrega y cercanía, te encuentras con pasotismo y silencio. Hay amistades que salen de paseo y luego se quedan encerradas en el armario. Irá por temporadas o colecciones. Pero el tiempo te demuestra que más vale confinarlas al baúl de los recuerdos, más malos que buenos. De las prendas que te usan y luego descambian por supuesta caducidad. Allá su pérdida. Acá el lamento y un sufrimiento sin consuelo. Sólo queda dejar actúar al tiempo, para propiciar un volteo justiciero de tortilla y librarse así de las patatas podridas.

1 comentario:

Laura dijo...

Quiero mudarme hace años al barrio de la alegría, pero siempre que lo intento ha salido ya el tranvía...