martes, agosto 27, 2013

Adelante



Hoy es el inicio de muchos hoy por escribir. Un cambio de residencia. De aires. Un giro necesario. La ruptura con unas circunstancias nefastas. Una suma de ilusiones por desatar. El resultado lógico frente a la frustración. La respuesta al momento. Incertidumbres todas. Miedos los necesarios. Pero necesidad, mucha. Creo que apostar por esta huida me hace bien. Potenciará no sólo oportunidades, también sueños que esperaban en un cajón.  Dejo cariños y miradas que lo son todo, pero me encuentro con compañía genial. Con quereres auténticos. Buscaré el equilibrio y pretendo adaptarme sin caer en los excesos de una ciudad en constante ebullición. Conozco las consecuencias y no quiero ser víctima del ansia de vida que por aquí se respira. Mi objetivo es otro, la estabilidad que la realidad me ha arrebatado repetidas veces. Y como querer es poder, hago del ADELANTE mi eslogan. Defiendo mi propio marketing personal, mi talento y aspiro a disfrutar de mi libertad. Suena tremendista, pero me he sentido un tanto preso en medio de fuerzas del mal. Por eso el escape se antojaba vital. Y luego está la crisis de treintañero, que asumo me ha abofeteado. No me puedo quedar cual pasmarote esperando. Siempre esperando. A que tú reacciones. Por fin. A que yo me quiera. Del todo. A que el mundo laboral se recomponga. NO. Hay que pasar a la acción. Resolver. Ser esto que llaman proactivo, en términos de postureo profesional. Escribo estas líneas con la emoción de seguir descubriendo, de rodearme de energía, de entenderme más y mejor. Nunca me iré del todo. Ni quiero ni debo ni puedo. Pero era ahora o nunca. Madrid, soy todo tuyo. Y tú, ¿serás mi cómplice? 

¡Que comience el espectáculo!

miércoles, agosto 07, 2013

Ineptos



La vida sin obstáculos nos parecería aburrida. Sin ejemplares innecesarios, por no decir necios, absurdos, patéticos, igual. Es más, en el colmo de nuestra incoherencia nos buscamos problemas cuando no los tenemos, nos enrollamos con personal tóxico anulando los buenos sentimientos. Y así, en bucle, transitamos de la risa al llanto, del amor al odio, de la necesidad al desprendimiento… Polarizamos toda nuestra existencia de modo reduccionista, así nos es más fácil entender nuestro mundo y el de los demás. Y muchas veces perdemos la cordura por el estado de las cosas que hemos creado entre todos. En un ejercicio de bienquererse cualquiera se desharía de todo aquello que sólo resta y genera mal en suma. Desde la consciencia nadie firmaría para pasar por momentos ni compartirlos con si el resultado final menoscaba nuestro bienestar. De lo contrario alzaríamos el masoquismo social a absurdez común. Pero, ¿por qué somos incapaces de alejar ese lado oscuro, tremendo, doloroso? ¿Por miedo a la felicidad real? ¿Por gusto sádico? Es del todo incomprensible. Nos lamentamos de lo que fomentamos. Maldecimos a quien damos la llave de nuestro yo auténtico. Criticamos lo que hacemos una y otra vez. No hay quien nos entienda. Y nosotros no poseemos la capacidad suficiente para intentarlo. De hacerlo nos podríamos asustar. 

Siempre fantaseé con la goma de borrar personas. Suena macabro, pero en realidad no sería más que la ensoñación de quitarse de en medio a quienes nos sobran de todas, todas. Evitar esos encuentros incómodos, esas miradas de medio lado, esas sorpresas cero gratas, esos recuerdos abruptos para mal. Por mucho que se hayan ganado a pulso nuestro olvido, hay sensaciones impulsivas que nuestro ecosistema emocional es incapaz de inhibir. Por eso, todo mecanismo capaz de librarnos de tales seres no deseados, bienvenido sea. El ejercicio de vida plena, de conciencia tranquila, de ojos que se encuentran, de labios que se desean, de palabras que se fusionan, todo lo que es vivir para bien no necesita manchas negras de contextos o contactos nefastos.

Ineptos, abstenerse.

martes, julio 30, 2013

Gracias por venir... amig@s



Que lo diga la ONU es mera anécdota. Para mí todos los días son el de la Amistad. Así, en mayúsculas, porque me siento muy afortunado de los quereres que he ido acumulando por el camino. En estas tres décadas de mucho vivir, de momentos únicos, de personalidad marcada, he ido transitando con cómplices perfectos e imperfectos. Nadie está exento de esta última categoría nefasta que, junto a los tóxicos, hunden a menudo nuestro barco de emociones. Pero no se merecen una pérdida indiscriminada de energía, por eso me dedicaré a agradecer a cada persona que formó, forma y formará parte de mis amigos. Esa familia de elección que nos hace la vida más llevadera, que acompaña, que aconseja, que protesta cuando debe, que entiende siempre, que perdona por concepto, que llora contigo, que ríe por impulso, que lo da todo en cada noche de fiesta a tu lado, que tantos que... Una mirada sirve para anudar nuestro cariño, para sabernos cerca por mucho que la realidad nos distancie. Más vale la calidad que la cantidad, tanto en número de personas como de momentos. Y en esta matemática he encontrado mi resultado perfecto.

Cada amigo es un mundo, como lo somos nosotros mismos. Si no entendemos eso estamos perdidos por contexto y definición. Compartimos ámbitos diferentes, lenguajes diversos, caminos hasta opuestos pero compartimos, ésa es la clave. Construyendo una historia, sabiéndonos necesarios y leales. En mi caso, me rodean mayoritariamente las mujeres 10. A cada cual más diferente de la anterior, pero todas geniales vedettes, co-protagonistas de lujo de mi circo sin guión. La soledad siempre me generó angustia. Y el destino me ha regalado un elenco que ni Almodóvar. No concibo su ausencia. De hecho, pienso en ella(s) y me vengo abajo. Pero es texto para elogiar y dar las gracias no de caer en plañiderismo. Así que aprovecho cada tecla para decir a voz en grito que soy un ser suertudo por acumular tan únicas, apoteósicas y enormes amistades. Capaces de tolerar mis surrealismos varios, de asimilar mis silencios, de acompañar siempre mi viaje en la montaña rusa. Amig@s agradecido y emocionado, solamente puedo decir gracias por venir... a mí. Hasta el infinito y más allá. 

martes, julio 23, 2013

Digo



Somos absurdos. Vivimos en una queja continuada cuando somos los principales enemigos de nuestro bienestar. Complicamos nuestra existencia y perdemos energías a lo tonto. Gastamos tiempo con gente que no nos conviene, apostamos por surrealismos varios que sabemos nos harán mal, callamos tantos pensamientos que serían constructivos y nunca todo lo contrario... En ese suma y sigue de mala praxis personal somos los perdedores siempre, la mayoría de ocasiones por nuestra nula confianza. Ese querernos que debiera ser nuestra mejor apuesta se nos olvida siempre y nos enzarzamos en auténticas miserias que nos empequeñecen. Igual es el cambio de número en el DNI y el peso del tiempo en mi biografía, pero cada vez me siento menos dispuesto a tolerar vacíos, numeritos, actos de injustificada dignidad, espantadas sin guión y demás. Estamos para vivir y contarlo. Disfrutar de agradables compañías, de la construcción perfecta del unos con otros. Lo demás, sobra. Miro en mi retrovisor y tengo poca nostalgia de lo perdido. Por no decir ninguna. Acumulo dudas, desde luego, de esa gente que saca la patita y desdibuja su verdadero yo. Me desconciertan y tampoco estoy perdido a llamar a Horatio para que haga un CSI. Bastante tengo con lo mío como para dejarme llevar por la parálisis ajena. Quiero crecer, cambiar lo que fuera necesario, sin perder nunca mi esencia, escucharme siempre, apostar por mí y quienes nunca se salieron de mi juego vital. Lo demás irá, poco a poco, destapándose en la ruleta de la realidad. ¿Quién se apea en la próxima?

lunes, julio 08, 2013

Oportunidaddd



No es tanto la que se presenta como la que uno se busca. Nunca fui ambicioso ni tracé una estrategia certera para llegar a mi fin. En realidad creo que de haberlo ya lo logré, por suerte, hace unos años cuando cumplí mi fantasía de realización laborable. Desde entonces todo lo que voy sumando son regalos, manifestaciones geniales de la importancia de entregarse con decisión a lo que uno le gusta. Por mucho que toque tragar con basura, dada las circunstancias, incluso con críticas. Porque he pospuesto la estabilidad en la búsqueda perfecta de una situación lo más cercana a mi objetivo primigenio. Pasan los años y eso se complica. Hasta que, de pronto, te llega una oportunidaddd. De la forma más tonta, en una de esas revistas de bilis varias, donde poco importa un sentimiento, sino el business. Un proceso determina la criba y la ilusión incuba en lo más profundo de tu esqueleto de ser inquieto. Semanas después llega el sí, y el quiero totalmente parejo cristaliza esa oportunidaddd (las d extra simbolizan su peso en el todo). Un aprendizaje intenso, una experiencia compartida con iguales, con un lenguaje común, con sueños y aspiraciones paralelas.

Es una suerte repetir esquema, pues eso mismo me encontré en la etapa universitaria. Ahora en un pack de días brutalmente intensos las sensaciones son las mismas. El show incluye stars, miembros destacados carne de titular, despojados de rumores y encarnados con su verdad. Y cómo no, referentes estelares. Profesionales que no juegan sino que se comprometen con la búsqueda de talento y han decido aportar su ayuda. En las distancias cortas son tan otros, tan sencillos y emocionables como cualquiera. El foco les magnifica, provoca que sus trazas de carácter hasta se caricaturicen. Pero aquí vienen con la legaña pegada y la palabra de la calle. El guión quedó en el camerino. Es un lujo y una responsabilidad el sentirte valorado por ellos. Sus apreciaciones son sentencias en nuestros curriculums agitados. Los nervios dominan y limitan nuestra autenticidad, pero pasan los días y destapamos la esencia, el potencial y las ganas de conquistar a la reina. A la callada pero justiciera, a la amplificadora y cero discreta, a la auténtica y surrealista. Tiene tanta tela la tele que en nuestra imaginación ya jugamos a cubrirnos con su manto y perdernos para encontrarnos entre pliegues. Que así sea. Conectamos con la ilusión… 

domingo, junio 23, 2013

Hogueroso



Por la gloria de San Juan se nos acumulan los rituales para (des)quitarnos de lo malo y emprender una nueva etapa ‘mágica’. Esto dicho por Rappel embutido en un tanga o Esperanza Gracia mirando a la vez a Cuenca y Pontevedra queda fenomenal. Pero la realidad es otra. Las hogueras echan básicamente humo e impregnan tu ropa de ese olor tan característicamente hogueroso. Otros efectos no probados quedan confinados a las conjeturas vendibles de magos de madrugada. Por muy divertidos que me parezcan sus protocolos a quemar, me fascina más el surrealismo de Aramís Fuster que lo que pueda llegar a decir. En fin, que me pierdo. Llegado el caso de perpetuar la quema indiscriminada de males varios, a todos se nos acumula una pila infinita de candidaturas a fuego. Desde circunstancias horribles, las que vivimos; a personajes borrables (políticos, banqueros, reales irreales…); actitudes vergonzantes, incomprensibles e intolerantes que aún sufrimos;   actos de terrorismo amoroso sino amistoso o cruel (esos que dejan traumas); pensamientos destructivos, torpezas varias, negatividades enquistadas, nulidad de corazón… ; mentiras, vanidades patéticas, egos mal llevados, hipocresía de manual; enchufes que no dan luz sino ceros infinitos sin merecer… Podría volcar mucho más malrollismo en palabras, pero no me apetece. Desde luego que todo eso me encantaría se erradicara de la faz de nuestra realidad, porque caminaríamos más ligeros, perderíamos menos energía en bobadas, sonreiríamos mucho más y nadie confiaría en la necesidad de pasarse por la hoguera para aligerar el peso maléfico.

En la noche más corta del año siempre me resultó más divertido los que se pasaban por la piedra en plena playa, ajenos a los otros, fogateando en el uno contra otro. También los que asumían que a la fiesta uno iba a beberse hasta el infinito, ejerciendo ese dicho tan Massiel que uno acude a los eventos (ella dijo bodas) y se emborracha por educación. Los grupos de amigos que se pierden y se encuentran en plena ebullición adolescente. Primeros besos, magreos arenosos, tonteos con la orilla como testiga. Cuando no esos desnudos tan impulsivos como previstos (estreno de ropa interior de marca mediante) para mojar las entretelas y exponerlas a la Luna. Es mi iconografía sanjuanera. Hace mucho que no doy relevancia especial a esta fecha y casi diría que a ninguno otra. Porque con los años he entendido que todos los días son potencialmente únicos como olvidables. La dependencia del calendario no va conmigo. La ingenuidad por un bienestar sí. Al final tendré que pedir hora con cualquier bruja de manual y entregarme a la quema perfecta.

miércoles, junio 12, 2013

Paco Martínez París



Cuando creía que el amor era un invento de los grandes almacenes y de los abogados para firmar divorcios, aterrizo en París y descubro que otra mirada romántica es posible. Se para el tiempo entre sus calles y la confusión de latidos, pálpitos varios, miradas cruzadas, elegancias personificadas rompe mis esquemas. No hablaré de belleza (que también) sino de esa elegancia y estilo personal que se magnifican en un estado en calma de las cosas. No hay estrés, todo son horneados de sabor y de momentos. Gentes que convierten en chic las acciones más vulgares de barrios de periferia o capitales henchidas de onanismo. Los rincones únicos se suman a la multiculturalidad que engrandece el espacio. El asfalto se confunde con el arte majestuoso de edificios únicos, que transportan a otros siglos, inyectando la necesidad de reencontrarse con la esencia de lo que fuimos. Entonces, con menos de todo, el firmamento se esculpía a la perfección. Hoy abusamos de los dramas por nuestras insuficiencias no asumidas. Lo que son traumas eran oportunidades de creación. Y toda esa filosofía se refleja en los rostros cálidos, despreocupados, inocentes incluso. Así es como los rasgos se engrandecen, los músculos se equilibran, las ropas se estructuran para bien.

El desfile de maniquís museísticos fuera de contexto adquiere especial relevancia en el género masculino. Quizá por patético término de comparación, pero allí es elocuente cómo los muchachos se gustan y afanan en gustar. Sin necesidad de caer en chulería shore ni tremendismo de tronista.  La concatenación de flechazos directos resulta hasta exagerada. Cual puja de subasta a cada oferta y ofertante más y mejor. Asaetado pues acabé por las armas de tantos corazones andantes. Y encantado con la iconografía extenuante de la ciudad de la luz. También bajo las estrellas, con las luces como centellas de la realidad, todo cobraba más charm. El mismo al que ponen significado el ejército de los parisinos de postal.

Puede que rechace el querer aristotélico de Hollywooood y la triste dependencia que nuestra sociedad nos ha impuesto hacia un él o ella. Es más, ahora cuando veo discusiones absurdas de pareja me felicito y reafirmo en mi decisión de estar mejor solo, que fatalmente acompañado. Mi realidad me ha lanzado a la cara tal decisión, pero estando en París la puso (puse) entre paréntesis. Contemplar una primera cita fue mi absoluta fascinación. Voayeur de un dos que empezaba a escribirse, de las miradas tontas, de las palabras por cortesía y las ganas por debajo de la mesa. En cada establecimiento de sabores, de cartas polisémicas, de cocktails orgásmicos, los pares de amantes esperando posición horizontal&vertical se sucedían. Sus labios pedían encontrarse y sus almas subir escalón a escalón hasta lo alto de la torre más fiel. Pura arquitectura de emociones.  

lunes, mayo 27, 2013

Desnochado 2.0



La cuenta atrás a los treinta despierta una sensación de viejunismo en todo mi ecosistema de vida que jamás pensé que sufriría. Es más, siempre fantaseé con la idea de avejentar de golpe y saltar todo trámite absurdo del paso del tiempo. Iluso de mí, creyendo que en nada me afectaría el peso ni la cantidad del dígito de edad. Pero con el horizonte cumplidor tan cerca me asusta saberme mayor y víctima de consecuencias lógicas de los años. El sentido del ocio es una de ellas. Anoche tuve opción de vivir un fiestón de esos que MTV retrata en las casas de famosos y piscinas de aguas transparentes. No hacía falta tanta pose, pero la había. Fue una sucesión mágica de buenos momentos, de gastronomía sabrosa (alguna venida de Burgos y pendiente de su fritura), pero especialmente de amigos con los que cualquier anécdota se convierte en todo. Cuando la complicidad, las miradas y las palabras se fusionan en un baile perfecto. Allí nos encontrábamos, rindiendo homenaje a una anfitriona pletórica. La noche se extendió bajo el influjo de la luna y los sonidos mixtos de taconeos, amplis de discoteca y gritos vacíos. Banda sonora habitual para los noctámbulos. Yo, en cambio, me sentía ajeno a todo lo que sucedía a mi alrededor. La orgía de deseo que muchos escenificaban sin descaro, los conteneos propios del Saturday night, las palmas fuera de contexto, las copas de más… El mix de la juerga que nunca me atrapó del todo. Siempre opté por otros planes y disfrutes más propios, en la mejor compañía, no tanto por la decadencia de la masa. 

Sufría con cada ejercicio de borrachera descontrolada, la misma que hace que los sujetos se abandonen y descuiden movimientos y alrededores. Me resulta siempre una pesadez supina ese alterne superlativo, de excesos y onomatopeyas. Creo en los pequeños detalles, los susurros, los bailes con espacio (no refriegas incontroladas). Estaba porque quería, pero escribía en mi imaginación cada párrafo de un espacio lejano, de tranquilidad, libre de estilismos vertedero. El clímax de nuestro protocolo nocturno se alcanzó en un local muy peligroso. Con el aforo burlado al antojo de un portero de las dimensiones de toda una promoción de pisos de protección oficial. No había respiración posible, todo era confusión en el choque cuerpo a cuerpo, que muchos disfrutaban como única opción de alcanzar piel ajena. Recientes y trágicos acontecimientos en recintos de despendole DJ venían a la cabeza. Pero parecía que hacer caja era prioritario a la seguridad ciudadana. Aunque llamar ciudadanos a muchos de los allí presentes me parece una broma. Al final, la noche acabó entre churros mojados cual metáfora de la vida efímera, tan pronto divertida como fatal. Y con el recuerdo a borbotones de los hit acumulados esperando que alguien cantara victoria. En mi caso, logré la bola ganadora al llegar a casa y perderme entre sueños, lejos de bolas de discoteca y garrulos esperando dar la talla. Qué desnoche, qué trasnoche. Poco me queda para la jubilación de la nuit. Que se prepare Benidormmmm y los viajes mayorunos. Reservaré fuerzas para darlo todo. Si llego… 

viernes, mayo 17, 2013

Fangoria y su circo pop, de leonas, putas y tacones

 

La vida es un Circo. Genial si la banda sonora la pone Fangoria. Anoche tuve ocasión de disfrutar de su concierto presentación de su nuevo disco, 'Cuatricromía'. En la compañía de una cómplice perfecta y con la entrega necesaria para un show que nunca defrauda. Olvido/Alaska y Nacho Canut son maestros en la reinvención de sí mismos. Iconoclastas infinitos que llevan su frivolidad y pasiones estéticas hasta las últimas consecuencias. Su escenario era fruto de sus mentes inquietas. Sobrio pero trash, suma de varietés y vulgaridad. El negro teñía casi todo el ambiente, pero los destellos de color armonizaban la carpa circense tan simbólica. Un público de "amigas'", en palabras de la showoman, gritaba y bailaba enfervorizado el ritmo frenético de temas y temazos. Muchas canciones rompían su virginidad en el directo, ganando matices y efervescencia a su versión cedé. Otras, eran eternas conocidas, como amores platónicos que vuelven a tu vida y te producen un punzón único. Pasó con 'Más es más', 'No sé qué me das', 'Perlas ensangrentadas' o su icono mariestribillo '¿A quién le importa?'. Cada letra, cada salto, cobraban enteros en la orgía de fanes entregados al universo chillón y electropop del grupo. Necesario y fabuloso resultó el homenaje a Sara Montiel, entonando el 'Absolutamente', que las divas versionaron entre excesos. Llegaron a cambiar algún trozo de la letra en honor a la manchega díscola, única, tremenda. Los espasmos danceros fueron un tributo que todos quisimos regalar a la madre de Thaïs y Zeus.

Por un momento, cualquiera diría que habíamos traspasado la pantalla catódica para colarnos en un episodio más del reality que la pequeña pero rotunda mexicana comparte con su marido singular, Mario Vaquerizo. Él, en una vuelta de tuerca más a su amplia realidad laboral, aprovechaba los momentos previos al canturreo para vender el 'merchan' de su chica y representada. Lo mismo vale para un roto que para un descosido, siempre que haya cervezas como aliadas. Y flashes para posar a lo pómulos. Posados que compartía en un no parar con la multitud de secundarios de su vida, celebrities de fondo almodovariano y hechuras extravagantes. Empezando por la madre, casi momificada, de la cantante, que disfrutaba desde una butaca como la que más sin apenas movimiento visible. Una amiga de Bingo era su pareja de despendole. El mismo que ejercitó la ínclita Topacio Fresh, galerista de verborrea delirante, encantada con su melenón oxigenado. En versión morena la presentadora Patricia Pérez (cuñada de Nacho Canut) lo daba todo enfundada en un print leopardoso. No podía faltar el cirujano Monereo, arquitecto en piel y desarrugas de todo el clan, bien acompañado por un ejemplar de eterna juventud. Las Nancys (Rubias) salieron de la caja y sumaron melenazos. Entre lo más granado de la jet set del moderneo el productor Capi, propulsor desigual de Alejandro Sanz a Chayo Mohedano (!), demostraba actitud de older que se cree young. La orgía de tachuelas, brillis-brillis, pechos operados, tatuajes y lentejuelas desbocadas daban al todo un look muy total. El de Alaska siempre se coloréo de negro en tres versiones glitter y glam de embutidio curvilíneo perfecto.

El nivel de guaperismo y chape lo mismo era altísimo. Normal que en ocasiones las miradas se perdieran entre el gentío en busca de sapos (bellos) que aprincipar. Los grados de alcohol subieron como la temperatura del ballet Fantasía, recauchutado en ellas (la stripper Susana Reche sigue siendo la líder de pezón burlón) y musculado en ellos. Sus movimientos resultaban cuestionables, pero su presencia provo era elocuente. En sus nuevos hits 'Desfachatez' y 'Dramas y comedias' hicieron cabriolas y aspavientos, respondidos con entrega por la masa dancing. Sin duda son los dos singles más potentes que han venido para quedarse en el escaparate perfecto del grupo. Capaces de trascender tiempos y agitar cuerpos. Fue un concierto más de tantos que ya atesoro en mi retina musico-chochi-freak, pero con Fangoria nada es previsible ni mucho menos igual. Lo di todo y lo seguiré haciendo porque cada una de sus letras remueven mi conciencia de atormentado en busca de su sitio, de cronista de tecla viperina.

miércoles, mayo 08, 2013

Así no



En sus informativos la televisión pública anima a los parados a encontrar la fe. La misma que han perdido viendo su sucesión de malas noticias cada día. La que ya no encuentran entre sus cosas cotidianas, porque de mirarse les entra una depresión de caballo. Es lamentable. En este marco de drama global encima vienen algunos y quieren intelectualizar nuestra crisis. Partiendo de este supuesto, una escritora premiada y polémica a partes iguales consiguió el respaldo de una editorial para contar en palabras llanas qué nos ha traído hasta aquí. La escuchaba el otro día en el marco de una conferencia que no se preparó y que resultó una suma zafia de chascarrillos rosas, en los que se mostraba más encantada que pormenorizando las causas económicas de esta realidad. Lo que me escama es que personas como ella se arrojen la facultad de teorizar sobre nuestras vidas cuando su discurso parte de una situación privilegiada. Cierto es que trufa sus comentarios con cuestiones personales complejas, pero no es la auténtica protagonista de todo este meollo. Precisamente una persona que vive de sus rentas y poco se esfuerza en contar historias, rentabilizando más frases fuera de contexto que trabajos talentosos. Porque el talento se ha devaluado y arrojado al mar de los olvidos. Estamos como estamos porque los que más saben no son quienes más poder tienen. Somos víctimas de ineptos absolutos y sufrimos los desmanes de auténticos descerebrados. Una generación tan formada y capaz espera su turno, mientras muchos cuantos impresentables engrosas sus cuentas nada corrientes. Así no. Puede que el desahogo en palabras sea insuficiente, pero es válido y necesario. Porque debemos descargar la ira con las injusticias enquistadas en cada estamento, en cada profesión. La autora no identificada rehusaba la presencia de periodistas, los mismos a los que imploraba promoción en las redes sociales. ¿Doble discurso, doble juego, doble moral? Es sólo una muesca en el camino de los arrogantes, moscas cojoneras apoltronadas, incoherentes y limitadas. No podemos seguir callando la necedad, porque si el estado de las cosas es pésimo se debe en parte a tales representantes absurdos de la sociedad en uno u otro escenario. Zancadas de ego, miradas de inquina, discursos vacíos. Es tan fácil su identificación. Que no te minimicen. 

miércoles, mayo 01, 2013

Tra tra tra



La necesidad de visibilidad y lucha colectiva han plagado el calendario de fechas marcadas, tan necesarias como injustas. Siempre navegamos en esa dualidad y la propia incoherencia como vehículo de la expresión global. Un día como hoy, 1 de Mayo, se representa toda la carga obrera, los avances laborales y una serie de conquistas que en estos tiempos parecen un chiste en manos de pésimos humoristas. No queremos dramas, pero esta comedieta del tema trabajo no hace ninguna gracia. Los datos del paro son algo más que alarmantes, pero nos dejan en un shock del que difícilmente nos recuperemos. Asistimos cada día a decisiones infundadas, a dedazos que poco tienen que ver con concejalas de pueblos perdidos y amantes vía móvil, a surrealistas propuestas de contratos a los que la palabra basura les queda enorme, a sueldos vitalicios cogidos con pinzas ridículas... Un suma y sigue de despropósitos que nos dejan anestesiados. El talento se queda en casa, a verlas venir. Mientras los ineptos e inútiles cotizan non stop. Me no entender. 

Por circunstancias y suerte empecé mi carrera (nunca en las medias) muy jovencito. Acumulo una experiencia basta (que no choni) y llevo camino de ser un parado de larga duración. Mi sueño y vocación profesional se me resiste por apuestas que nunca salen bien, por la confianza en los desconocidos, por la ilusión mermada. Y todo eso me preocupa. Porque no he llegado hasta aquí para renunciar a mis sueños, no por los desvaríos de otros. Soy consciente de que hay que luchar, pero me toca mucho los genitales que el intrusismo se haya aceptado en los medios de comunicación como una norma (casi Duval). Eso es porque nunca ha afectado a los jerifaltes de la cosa, que sino ya hubieran cortado las alas de muchos que sin nada se creen todo. 

¿Trabajo? Sí. ¿Justo? No. ¿Derechos? Cero. Triste balance. Así cualquiera se plantea muchas cosas, como irse, sí... Pero, como en todo, hay que poner cabeza. Arriesgar y vivir al límite es un planteamiento perfecto para un guión de ciencia-ficción, pero la realidad y los ahorros son otra cosa. No entienden de puntos de giro y sí de cifras, soledades, miedos. Tenemos una papeleta importante y no nos va a tocar muñeca Chochona. Quizá al presidente insidioso le haga gracia y juegue con ella a través de un monitor. Pero a los curritos a pie de calle, sin coches oficiales ni parejas floreros nos hincha mucho lo hinchable toda esta situación. ¿Hasta cuándo?

martes, abril 16, 2013

YO+



Todos somos un gran cajón desastre. Sin querer acumulamos dudas, miedos, silencios, vergüenzas que nos limitan. Y lo peor, muchas veces, nos torturan. Porque los giros del destino nos hacen volver sobre los pasos pisados y replantearnos según qué episodios. Tanto los vividos como los perdidos ¿sin remedio? Lo fortuito de la realidad nos posiciona frente a numerosas pruebas que vienen a cuestionar nuestras decisiones. Un recuerdo repentino, una mirada reencontrada, unas palabras rescatadas del olvido, una fotografía reveladora... en la forma más inesperada puede surgir un volver a algo que desechamos... entonces. La sinceridad con uno mismo está infravalorada. Si nos escucháramos más, si ejerciéramos nuestra verdad sin complejos lograríamos una versión mejorada de nosotros mismos.

La vida es una suma de capítulos que cada uno nos encargamos de novelar. El folio en blanco impone como metáfora de cerrar etapas y afrontar unas nuevas. De liberarnos de lastres en forma de tramas. Nuestra edición perfecta supondría no escondernos frente a los sentimientos, no callar las pulsiones espontáneas, no dar carpetazo a los proyectos de bombilla creativa, no desoír los latidos de un corazón que marca nuestra auténtica banda sonora. Nos empequeñecemos por decisión propia, para después arrastrar las taras de lo que no somos. Con esto no quiero hacer una defensa a ultranza del kamikaze emocional, pero sí una puesta en escena del yoísmo en positivo. El mismo que nos confiere seguridad, que nos ayuda a encontrar el discurso necesario para echar por tierra nefastas dependencias, el que habla de tú a tú con las sensaciones que anidan en nuestras entrañas, el que orejeras frente a los comentarios malignos y gratuito, el que nos afianza como profesionales capaces y únicos en nuestra especie... 

Por todo eso y mucho más creo en la necesidad de sacar todo nuestro YO+, como mejor ejercicio de perfeccionar nuestra historia. Porque somos los únicos escritores capaces de darnos un final feliz. Lo de llegar a best-seller o no depende de ti y tus escrúpulos.   

lunes, abril 08, 2013

Siempre Sara



Aunque queramos, nadie estamos preparados frente a la muerte. Nada es comparable a la pérdida de seres queridos, cuando la realidad nos arrebata esas miradas que nos hacen personas, esas voces que son la banda sonora de nuestra vida. Pero no podemos negar que nuestro entorno crece con tantos y tantos personajes que han acompañado nuestros días al otro lado del televisor, musicalizando nuestros momentos, aportando mucha tela que cortar, deshojando revistas o incorporando fotogramas históricos. La muerte hoy de Sara Montiel ha supuesto todo un jarro de agua fría. También he lamentado las pérdidas recientes de Mariví Bilbao o el cineasta Bigas Luna, pero esta despedida de la manchega universal me recuerda al adiós de Lola Flores o al de las Rocíos (Jurado y Dúrcal). Insignes representantes del show más patrio, divas de la piel de toro, todoterrenos artísticos con sagas y dimes y diretes grabados a fuego. Ellas eran mucho más que artistas, eran casi familia lejana que achispaban nuestras reuniones familiares, que arremolinaban nuestros visilleos con sus chismes más frescos, sus frases eran ya coletilla nacional, eran la suma de estilismos imposibles que defendían con gracia y tronío... Eran y lo siguen siendo, porque los grandes nunca se van, se quedan en el imaginario colectivo. Por siempre jamás.

Sara se antojaba excesiva, pero necesaria. Érase una mujer a un puro pegada, esperando una nueva pataleta del destino. Conquistadora de esencia, pionera por derecho propio. Ella fue la primera Penélope de Hollywood, con su mirada poliédrica, con sus carnes arrebatadoras. Libre de opinión porque siempre estuvo de vuelta de todo. Podía soltar una bomba pero lo hacía arrastrando sílabas y con la media (esa que exigía por contrato) que difuminaba su verdad. Nada importaba, ella era la importante. Siempre me quedaré con ese momento genial en que se lanzó a cantar una saeta a un preso por el que pedía clemencia. Puro arte en sí misma, grandilocuencia insólita. El bochorno de otras era su máximo esplendor. Como aquella boda de quita y pon con un cubano surrealista, un mitómano del que decían su mayor homenaje era vestirse de ella e intentar imitar su talento. ¿¿¿Pero qué invento es éste??? Lograba Saritísima de lo inverosímil una historia real. Hasta de sus dos hijos hizo un guión de cine. Aunque el de amante fue su mejor papel. Nunca abandonó la necesidad de sentirse deseada y largó sobre sus partenaires de la pasión con la virtud de saberse icono. Puede que no destacara en los escenarios pero tenía esa magia de no dejar indiferente a nadie. Así se construyen los mitos, con la proyección indiscutible de una luz especial, de una fuerza extrema. ¡Hasta siempre, Sara! El elenco de los más grandes te espera fumando en tu honor.