sábado, abril 24, 2010

Descompás

Siempre supe de mis rarezas. En el camino he tratado de asumirlas y de integrarlas respecto a los demás. Nunca quise ser uno más, eso hace que perdamos nuestra individualidad, la personalidad labrada con el tiempo, las experiencias bien recolocadas. Sí que siento que cada día estoy más fuera de onda, al margen de lo que los demás esperan, proyectan, pretenden, sueñan... Quizá me venza el ansia, la depresión incorporada, la negatividad tatuada a fuego... Todo puede ser. El balance es un poco de inconsciencia e incontinencia verbal. No puedo evitar preguntarme por qué soy tan a la inversa, me gustan cosas tan poco populares o todo lo contrario, qué me lleva a detestar lo que los restos veneran.

No acabo de entenderlo, me siento o muy por delante o muy por detrás. Y el efecto es de achicamiento, de pisotón ineludible, de ruptura espacio-temporal respecto a quienes me importan (o eso creo). No quiero cambiar o puede que quiera y ni yo mismo lo sepa. Quizá acometería una tradición, violando mi escala de valores escrita en años de caídas y levantamientos. Puede que toda la culpa la tenga la dependencia, ella y no otra me hace partícipe de esta ceremonia de lo vital donde no tengo entrada. O donde yo me quedo agazapado esperando mi propia expectativa. Todo puede ser. Me siento descompasado y abatido. Rodeado pero solo en mi lucha. Quiero gritar, llorar, batallar... todo con tal de entenderme y entenderte. De posicionarnos en la misma vía, de darnos la mano sin cuestiones.

No será el momento. Siempre toca esperar. ¡Estoy harto! O lo siguiente.

domingo, abril 18, 2010

¡Que la detengan!

UADF. Son las siglas de la Unidad AntiDelitos Fashionistas. Un grupo más que cualificado para exterminar a los ejemplares más antimoda, de armarios para una quema indiscriminada, de espejos engañosos en casa y pocos o malos amigos del todo 'insinceros'. Una salida cualquiera a las calles nos muestra especímenes de surrealismo subido y modelazos que ni con pinzas. Pero si ya decides pasar una noche mirando a los alrededores los descubrimientos del bochorno alcanzan cotas insospechadas. Es imposible no reparar en los crímenes de moda que especialmente muchas cometen contra sí mismas. Los recauchutes, prietámenes, cortos por encima de lo corto, sandalias imposibles con los dedos planchando el asfalto, estampados de frenesí entre lo flúor y lo indescriptible.

Pero esto no es un machismo de lo patético, que hay muchos que debieran mirar algo más que su ombligo y rebajar sus excesos. Se creen capos de la mafia y optan por llenarse de brilli brilli, de logos xxl de marcas quincosas, se recargan y hasta en un ejercicio autoestima inusitada optan por ponerse escotes para marcar sus ciclos anabólicos de gimnasio.

La UADF tiene mucha batalla que librar y tiros que disparar a los looks más basureros, que ni Lady Gaga en chándal comprando el pan. Quizá lo que quieran es dar que hablar y que les despojen a mordiscos de sus atentados estilísticos, que ante la necesidad todo es recurso.

sábado, abril 10, 2010

Pol·illa González*

Siento parapetarme en un pseudónimo pero bien podría llamarme así. Es lo que tiene habitar un armario, que acabas apolillado sin remedio. No soy el último ni el primero, está claro que aquí uno se acostumbra y ni abre las puertas para airearse. Lo que espera fuera es poco alentador. Mi amigo Ricky me lo ha contado estos días. Alguien le dio el empujón (ejem, ejem), se ha lanzado al vacío y casi se queda así de escuchar tantas sandeces. Que si unos proponen que cambie sus canciones y de María pasen a ser dedicadas a Juanito, que si se recrean en sus bondades como amante, que ya le adjudican un señor de... ¡Qué martirio! No podemos pensar que algo haya avanzado en la sociedad, cuando tanto neandertal anda suelto y lanza improperios homófobos a cascoporro.

Claro que está el miedo. Él sí que hace daño. Provoca tal angustia la duda de saber si habrá rechazo o no, entendimiento o tolerancia... que por eso el ropero pasa por ser el mejor antídoto frente a los obtusos y malpensados (cuando no mal satisfechos en posición horizontal, etc.). Lo triste es que muchos se ocultan a ratos y mientras salen con una careta patética, dejando víctimas a su paso, engaños y trafulcas con tal de aparentar lo que no se es. Yo jamás, tengo la conciencia tranquila, sé lo que quiero y a quién. Otra cosa es que no me dé la gana traspasar el vestidor y permitir que me etiqueten. Que no somos congelados ni frutas de temporada por mucho que algunos se pongan en venta y saldos.

Por eso, queridos, no muestro mi rostro ni me manifiesto con plataformas ni minitanga por muy orgulloso que esté de ser tal cual. Esperaré mi momento y, sobre todo, el de todos. Cuando podamos vivir sin mirar a cada lado pensando que un ejemplar cotilla y arcaico se lleva las manos a la cabeza porque me bese con quien me salga del labio superior o aplaste su culamen contra la pared para protegerse de mi ansia empotradora.

Y ahora disculpen, llaman a mi armario... Adelante...

* Este testimonio está basado en hechos y gentes humanas reales (como diría algún sabio), aunque cualquier parecido con la realidad es pura fantasía.

viernes, abril 02, 2010

Espejo, despejo

Injustos. Así somos muchas veces con los demás y con nosotros mismos. Por nuestros umbrales de exigencia, de expectativa, de ansia, de deseo, de vida... Rabia me da que esa injusticia incorporada se enquista en ocasiones en forma de personas innecesarias, de mal encaje, pero que acabamos asimilando como propias. Y no, cada día estoy más en el camino de saber rodearse, con calidad no en cantidad. Sin forzar nada, dejando que sea la naturalidad, la verdadera esencia lo que empaste entre dos. Por evitar una mal entendida soledad nos vemos en la espiral de personajes vacíos, limitados y dispares de tu ser. Da pena saberlo y aceptarlo como obra del destino. En mi punto del hoy no quiero tal.

Así que en estos días cuando he ejercitado el buen reencuentro, los momentos que valen su peso en oro, las risas sin lata, las miradas cómplices, las palabras edificantes, el cariño que brota del músculo corazonado... Entiendo que me equivoco. No hay que darse a todos, que Dios los cría y ellos se juntan, y se hacen compañía.

Por eso me miro al espejo, al de la verdad descarnada, al del paso del tiempo, al de asúmete, asúmelo y me gusta lo que veo. No más concesiones, sí ilusiones pero con contenido. Déjate llevar por quien bien te quiere, mismamente quien te hará llorar pero de felicidad, de crecimiento, de futuro...

Miro al cielo y está despejado. Miro a mi firmamento y también. Puede que haya vacantes, pero ninguna low cost. Miserias, las menos.

lunes, marzo 29, 2010

Verbalizo

Espero. Miro. Sueño. Entiendo. Reniego. Disfruto. Lloro. Sonrío. Valoro. QUIERO. Escucho. Imagino. Dramatizo. Contengo. Cuento. Soporto. Sufro. QUIERO. Corro. Duermo. Recuerdo. Callo. Escribo. Siento. Agradezco. Descubro. Comparto. QUIERO. Lamento. Caigo. Construyo. Respiro. Adelanto. Bromeo. Aconsejo. Abronco. QUIERO...


A TI, CONTIGO...

jueves, marzo 18, 2010

Cocina de los sueños S.A.

'Los sueños hay que cocinarlos con lo que tenemos en la nevera'. Es nuestro eslogan. Intentamos que nuestros clientes comprendan que soñar es gratis, rebuscando entre los frescos que ya tenemos. De nada sirve dejarse llevar por productos caducados o pasados de rosca. Son indigestos y poco efectivos. Porque puestos a soñar quién no quiere realidades. Es el objetivo de esta empresa. No sabemos de crisis. Todo el mundo quiere seguir soñando y no caer en el desengaño. Así que les ayudamos a cocinar con los mejores ingredientes del mercado tales cosas. Hay imposibles, negarlo sería ridículo. Pero limitarse también es un error. Nuestras didácticas impulsan esos conductos intrapersonales que dejan aflorar los anhelos más íntimos. De ahí hacemos una minuciosa selección de los pares más propios y procedemos a su análisis riguroso para conseguirlos.

Vivir de los sueños suena a utópico. A sueño en sí mismo. Lo es. Es gratificante ser intermediarios entre quienes sueñan y sus ideas ilusorias. Coleccionar sonrisas y emociones es un gustazo. Generar positivismo en un mundo tan desdibujado, intolerante y decepcionado, más. ¡Soñemos juntos! Siempre con precaución, el peligro de empacho revolotea en el ambiente. Y eso de cuidado con los sueños no vayan a cumplirse es una frase hecha. Confíen en nuestra cocina soñadora y verán, verán...

viernes, marzo 12, 2010

Dr. Latido

Es íntimo. Continuo. Revelador. Como un hormigueo. De difícil explicación. Está. Es. Existe. Luego siento. Y mucho. ¿El cuándo? Cuesta poner fecha. No ayer. Ni el mes pasado. Muy atrás. Es innegable. Le quiero. No imagino mi vida sin él. ¿Es normal, doctor?

Por la sintomatología emocional expuesta, no cabe duda. Tiene lo que los profesionales denominamos el Síndrome del Latido Infeliz. Le explico. Responde a una inclinación amorosa hacia un objeto de deseo que se ve insatisfecha. De lo contrario no expresaría malestar, sino una corriente sensorial explosiva de muestras de afecto. Sin rodeos, ¿le ha rechazado?

Ni sí ni todo lo contrario. Como me recetó tomé unas dosis de Sinceridad por vía oral. Sumado al Jarabe de Cariño cada ocho horas. Ese cocktail medicamentoso algo cambió. Sentí que tenía fuerzas para abrir mi corazón. Y así, como el de una piruleta sin plástico, se lo entregué. Su respuesta quedó tan en el aire…

Siempre hay que contar con la otra parte. Sentir no se programa y no siempre se espera. Una radiografía del músculo querencial nos daría respuestas.

Yo rompería la máquina. Seguro. El problema es él. Y si sé que nunca será mío…

No siempre se gana. Mi única receta, tal y como lo plantea, son los sobres de Seguridad en Ti Mismo. Son recientes y con óptimo resultado de éxito. Así, al ganar en confianza quizá conquiste rincones de su corazón.

Por probar… Está claro que la automedicación no es lo mío.

sábado, febrero 27, 2010

Frivolités

Tiene que ser difícil vivir rodeado de focos, de expectación, de ojos recelosos, de prejuicios atemporales... No creo que cualquiera esté preparado/ada para cumplir siempre con un papel adjudicado y no defraudar o todo lo contrario. Resulta que ayer tuve ocasión de compartir el cumpleaños de una famosa o más, adosada al saludo semanal previopago, amiga de muchos amigos no menos públicos, y encantada de conocerse. No extraña cuando ha vivido siempre una vida de desahogo, liberada de tantas preocupaciones que para los mortales comunes suponen horas de desvelo, cefaleas incómodas o ansiedades de difícil cura. Ella siempre tuvo extendidas las alfombras de colores, el servicio atento al sonido de la campanilla impertinente, los lujos como hechos cotidianos... Y es curioso que todo eso, su modus vivendi, ha creado una idea en los demás bastante negativa, de dama altivona, demasiado suya, egoísta y hasta intratable.

Llegado a un punto alto y lejano, previo viaje en curvas, tuvo lugar el reencuentro con la endiosada. No era el único, el océano liberó a muchos tiburones pegados a un micro corazonero, ávidos por arrancar una polémica o un gesto a destiempo. Tienen recursos de sobra para ello y pasean su estigma encantados de reivindicar sus glorias catódicas. La protagonista bien lo sabe, pero torea con tronío, no en vano tiene tantos matadores en sus cercanías que entiende más de verónicas que de josés... El caso es que allí, en una plenitud de protagonismo y gratiseo, la mujer VIP demostró que la tontería puede tener fecha de caducidad como los lácteos. O que al menos, en las distancias cortas, no es la realidad (ella en sí misma) como la pintan o maquillan en exceso.

Una idea tal ocurre con alguien en constante exposición mediática y social. Pero la paradoja se cumple entre los restos, incluidos los anónimos infinitos, a las que es sencillo prejuzgar, de quienes podemos esperar algo y resultar en vano, ver cosas o actitudes donde no las hay... Todo sea por nuestra necesidad de hablar por los codos, de recreamos en situaciones y personas para superar nuestras propias miserias. Sólo así, sorteando el escollo y pasando la bola es como intentamos quedar por encima de muchos.

Siempre me reitero, de saber toda la verdad descarnada de cada cual, de no haber comprado tantas motos usadas que alguienes nos vendieron, de no haber ejercido de tolerantes e ingenuos a partes iguales, nuestro espectro social y humanoide sería bien distinto. Más o menos frívolo, con muchos o pocos brillos, pero seguro que nada tendría que ver con el actual...

domingo, febrero 21, 2010

Te ven... ¿te ves?

Está claro que la subjetividad implica visiones dispares de unos y otros. Es curioso que siempre nos afanamos en dar nuestro punto de vista sobre los demás, ya sea de su físico, su carácter, sus gustos, su personalidad... y el contraste se hace notar. Rara vez cuadran las imágenes reales o mentales que unos y otros tenemos de los demás o nosotros mismos. Así es como asistimos atónitos a discursos o comentarios que chocan con nuestra propia visión. Ocurre mucho con el tema kilos. Un mismo día alguien hace una loa pesada de lo mucho que has engordado, lo rollizas que están tus carnes, lo bien que te cuidas... Y minutos después alguien se alarma por una supuesta pérdida de peso, una cuestionable mala alimentación, unos motivos de base de esa guerra pretendida con la báscula...

Últimamente me ocurre más lo segundo. Y mi armario no se inmuta, ni para bien ni para mal. Son muchos quienes dan por hecho que he bajado en grasas y se plantean los por qués. Pudiera tener razones, una vida surrealista, sin horarios, con comidas que ni de vertedero, un estrés creciente... Fue precisamente este estrés el que dio pie a una conversación besuga en un evento de copete, con la moda como excusa y un ejercicio de convivencia de pitiminís como trasfondo. Allí, una de las diosas de la tontería aparente me dijo con voz de encantada de conocerse...

- ¡Hay que ver cómo has adelgazado! (Alargando, cómo no, cada palabraaaa...).
- Será el estrés, ya sabes que no paro. (Contesté yo sinceramente).
- No, querido, no. No te engañes, el estrés engorda... (¿Lo diría con conocimiento de kilos de más?).
- ... (Hice un silencio y puse de cara de circunstancias).
- Eso es la pena. (Resolvió muy pertinaz).
- Debes ser visionaria... (Repliqué con el alma).

Me resultó tan revelador. Que en aquél climax de modelos despelotadas, modistas armadas de alfileres, estilistas bebidas de sí mismas y de cava, invitados egocéntricos y deseosos de dejarse ver... por una vez, alguien que inició una conversación pazguata, del tú a tú sin más, fuera capaz de psicoanalizarme. Reconozo que no corren buenos tiempos en mis carnes (todas las lecturas posibles incluidas), pero tampoco quisiera demostrarlo a cada paso. Que de tener pena a darla, hay una delgada línea. Y ésa sí que está a la moda...

lunes, febrero 15, 2010

Perdón...

... por no ser invisible.
... por buscar la perfección. O casi.
... por querer a mi gente y demostrárselo (o tratar de hacerlo).
... por ser un ingenuo que espera algo bueno de la vida y las personas.
... por confiar sin mirar atrás.
... por entregar pedazos de corazón sin pedir nada a cambio.
... por desbocarme y salirme de tono(s).
... por pensar y crear libremente.
... por actos de intolerancia absurdos.
... por dejarme vencer de la agonía.
... por ver el disfrute a contracorriente.
... por sentir sin protección.
... por pensar en un fin siendo injusto.
... por ejercer de borde discontinuo.

... por tantas cosas. No habría blanco suficiente a rellenar. Pero si te debo un perdón hazte con él. Hay que saber decir lo siento y volver sobre nuestros pasos en negativo. De ahí la importancia de analizarse y tomar perspectiva de tantas cosas, palabras, gestos o mensajes de los que arrepentirse. Yo sé de lo que me arrepiento....

¿Y tú?

viernes, febrero 12, 2010

Palabras van...

Tiene algo de mágico. Es como un baile de buen ritmo y melodía acompasada. Como una reunión de amigos donde sobran las imposturas. Y es que juntar palabras se convierte en un refugio de emociones, de retazos de vida, de sueños por escribir, de complicidades... Como un ejercicio de búsqueda incansable en los rincones más íntimos que trascienden en forma de letras de buena unión.

Siempre me gustó jugar a escribano, emulando a periodistas de revista, a guionistas de luces de neón... Nunca pensando en que pudiera compartir todo aquello, sólo los más íntimos sufrían las ansias de contar. Con ellos y sus parabienes siempre fue suficiente. Cuando descubrí el mundo blog un click se accionó, dando sentido a tantos tiempos muertos navegando entre palabreríos varios. La interacción con gente que conocida o todo lo contrario valoraba cualquier texto colmó la necesidad de hacerme entendible.

Hace tiempo que he querido dar el salto a algo más grande, doy vueltas sobre mí mismo para encontrar muchas respuestas a través de un personaje. Pero es como un amante infiel, de enganche y desenganche constante. Con frustraciones, idilios geniales, lloros y lamentos, alegrías desbordantes... Ojalá concluya con algo que quede impreso para siempre. Y entonces todas palabras palabras irán hacia algún lugar y algunas personas. Pero espero que esa ida tenga sentido, porque ir pa'ná es tontería...

sábado, febrero 06, 2010

El amor limitado

No corren buenos tiempos ni para la lírica ni para el amor. Por mucho que en unos días un santo habitual de los centros comerciales pase por caja. Que puede ser roja o no, cargada de pétalos o de chispazos. Pero más allá de una fecha y de una convención, lo que debe vencer es el sentimiento. Un sentimiento que muchas veces cuesta poner encima de la mesa. Un no nunca es plato de buen gusto. Nadie nos preparó para el fracaso, menos en lo que a emociones se refiere. Y así nos luce el pelo, que no sabemos gestionar el duelo por una ruptura o por una indiferencia.

Algo tan bonito y sensorial como el querer, que nos mueve, inquieta, paraliza... suele sobrepasarnos. Es difícil gestionar ese caudal de vuelcos de estómago, de gestos encendidos, de miradas cómplices... Es difícil que dos palabras simples pero con contenido infinito como un te quiero íntimo y desnudo salgan de una boca que busca otra. Todo sea por fundirse y complementarse por los restos. O no.

El principal problema de las cuitas amorosas es que no sabemos limitarnos. Que nos echamos a la piscina, incluso vacía. Que no sabemos controlar el flujo emocional, las ganas de verse en dos, de sumar en cariños, en complicidades... Quizá el tiempo nos enseñe o una pareja que nos abra los ojos y haga posibles las largas tardes de momentos perdidos, de silencios nada incómodos, de ojos tiernos, de palabras para encuadernar. Ojalá. Te sigo esperando...

sábado, enero 30, 2010

Porque yo lo mando

Me encuentro con una indignación considerable. Entiendo que los trabajadores nos sometemos a una estructura laboriosa que siempre nos relega y hasta ningunea. Pero claro, de ahí a que se nos tome el pelo va un abismo. Un hecho concreto me tiene atacado, una actitud intolerante y dictatorial de alguien que con las palabras puede hacer mucho daño. Un ejemplar de una mira única, de pensamiento extralimitado y consideraciones surrealistas. Si el tiempo, la experiencia y el dinero le ha dado cuantía para hacer responsable de algo y alguienes me parece perfecto, pero de ahí a limitar la libertad y un ejercicio profesional digno, pues como que cabrea.

Si a estas alturas de convenciones sociales no somos capaces de aceptar al otro, al que piensa diferente, al que actúa a tu inversa, que no tiene problemas en hacerse visible y hasta comprensible... pues dice poco de unos seres supuestamente en convivencia. No todos estamos cortados por un patrón, ni tenemos que comulgar con él -cuando ejerce de tal-, pero creo que si no partimos de esa base de respeto invididual hacia lo global, perdemos nuestro propio sentido. Y es que así, sumando y dando, a veces, el brazo a torcer, crecemos y podemos avanzar hacia igualdades, mejoras y sonrisas.

Que un trabajo limite, coaccione y simplique es penoso. Una muestra de nuestra propia bajeza, de los miedos interiorizados, de los complejos a sabernos cuestionados, de ahí que el gueto se crea como escudo y se convierte en arma peligrosa. No quiero que me alienen ni decidan qué es bueno y qué es malo sólo por mi, con el argumento de 'supuestamente' darme de comer. Que el destino nos ponga en el sitio merecido y el olimpo de las cosas y saberes no tenga dueños.

domingo, enero 24, 2010

Seres de engaño

No sé mucho del hecho ermitaño, pero estoy convencido de que esa realidad me resultaría más propia que esta sociedad que nos estamos regalando unos a otros. Confundidos entre mentiras, miserias, irrealidades, confusiones y banalidad, nos dejamos llevar y perdemos nuestro propio Norte. Es triste porque así desdibujamos nuestra personalidad para caer en las redes del grupo engullidor, asfixiante y ridiculizante. Es pisar las calles, salir de noche, ver grupos humanos y no entender nada. Los otros parecen extraños, como autómatas de un baile descoordinado, sin fin alguno. Y si algo tengo claro es que eso no lo quiero para mí...

... Mucho menos el saberme víctima de una falsedad. O cómplice de ella. Es tan penoso como lo que para algunos sea su pan de cada día, para otros resulte aún arma de destrucción masiva. Lógico. El desequilibrio de fuerzas sale a flote y al final sólo unos pocos pueden tener la conciencia tranquila.

Puede que reitere mi esencia de ejemplar dramas incorregible. Que vea los vasos vacíos. Que permita vencer al no. Que me decante por el lado oscuro de la vida. Puede que no esté atravesando un buen momento y que juzgue sin miramientos. Pero las letras mandan y me impiden tolerar que tanta mentira, tanto engaño sigan reinando en nuestras vidas como si tal cosa. No quiero saberme víctima. Ya no más...

sábado, enero 16, 2010

Comprensiones

Vivimos en continua agitación. Queriendo o sin ello, los tiempos, las gentes, las ansias, todo nos implica el estrés de sesión infinita. Algo que nos hace llevarnos más de un sobresalto. Lo que más me inquieta es que el estado de las cosas nos implica nuestro miramiento ombliguero sin remedio, olvidando a los demás, sus necesidades, preocupaciones, cuidando los espacios en conjunto, mimando las palabras, sabiendo estar... Es una lástima que por empeñarnos en el yo mermamos la cercanía y el gusto por darnos al resto. Siempre intento estar al ciento por cien con mis gentes, lo cual es difícil. Ya no por numerosos, que también, sino porque abarcar las realidades ajenas se antoja complicado más cuando no siempre se comparten. Y las artes de adivinación sabemos que quedaron relegadas a unos cuantos elegidos del 805. Pero sí me gusta indagar, saber cómo se encuentran mis queridos, qué piensan, qué sueñan, qué aman... Comprendiéndoles a ellos quizá lo haga a mí mismo.

Juro que lo intento y todo sea por aprender. Otra cosa es que la labor de acompañamiento sea efectiva. Porque hay que ver lo mucho que nos empecinamos en historias imposibles, en personas abominables y en círculos concéntricos del mal, cuando la luz la tenemos en una mano tendida, en un gesto de cariño o en esa mirada cómplice que pide a gritos un abrazo y puede que amarrar unos lazos hasta ahora sueltos por quién sabe qué. Es complicado poner todo por palabras, desnudarse emocionalmente y desplegar las cartas. La indefensión, la negación y el miedo vencen y limitan los sentimientos. Es triste, pero es así. Si lo dijéramos y supiéramos todo el shock se apoderaría de nosotros. Y puede que internarse fuera una solución. A estas alturas no sé si lo deseo. Sé que quiero un cambio, que masco mi infelicidad, pero tampoco alcanzo a cifrar el precio de mi bienestar. Sea como sea, junto a quien sea. Hay balances y análisis que queramos o no son incomprensibles.

miércoles, enero 06, 2010

Entre Reyes y Reinas

Feliz Día Real a quien corresponda. Imagino que los seres barbudos estén descansando a estas horas mientras tantos se afanan en contar regalos -el lema de a mí me daban dos o más hizo mucho daño- o romper papeles ilustrados a la velocidad de la luz. Todo para llegar al momento clave: la cara de sorpresa inesperada, de sorpresa predecible o el chasco con rostro confuso. Estamos mal acostumbrados, será eso... Es una suerte que un día al año nos agasajen o agasajemos así. Crecen nuestros armarios, algunos están tan apolillados que necesitan oxigenarse con novedades, cuando no aumentan nuestras estanterías de libros, discos, tecnologías varias... Siempre salimos ganando, ¿cierto? Yo no me quejo.

Esta vez mi sentir quejica se bifurca hacia otros seres de la realeza. Se trata de las Reinas de la vida, sea cual sea su sexo, género, orientación o vocación. Tocan algo más que el apéndice nasal con sus aires, privilegios autoconcedidos, ínfulas estúpidas y tontunadas de rebajo social. Están por todas partes, bien camufladas o travestidas. Pueden ser implacables pero suelen mostrar alguna flaqueza por donde dejan a las claras que en realidad lo suyo es más bien encefalograma plano. Lo de cultivarse intelectualmente no les interesa, se preocupan más del detalle frívolo para brillar. Son despreciativas y bobas, no asumen que acaban necesitando a aquellos que miran con desdén.

La Realeza no puede sentir aprecio a ejemplares caricaturescos, flores de días efímeras, suspiritos hecho carnes de cañón... Por mucho que con una frase aprendida y convertida en latiguillo azotador, con un caderazo espasmódico, con un golpe pestañíl infinito... quieran depreciarte, sus malas artes acaban delatando su menudencia. Pobretas.

lunes, diciembre 28, 2009

La Fama a cuestas...

Debemos mucho al nuevo milenio. Desde los dosmiles tenemos adelantos inimaginables tiempos pasados, hemos desarrollado capacidades de conocimiento e investigación insólitas, pero todo lo bueno suma contrapartidas negativas. Y si siempre hubo afanes peligrosos, en la última década la búsqueda incansable de la fama en todas sus vertientes ha sido una máxima para muchos. Los mismos que confían en la nada como prioridad. Todo sea hacer nada, caminos enrosetados, facilidades todas, dinero llovioso y demás sin esfuerzos conocidos. Puede que lo entendamos pero no pueden aspirar a que todos seamos patrones igualitarios. Quizá algunos queramos llegar a algo en ídem, por qué no, pero de ahí a 'tirarse' por la ruta más fácil no debe ser argumento común. Porque siempre debemos considerar el respeto como base y asimilar que un mismo objetivo puede tener líneas de actuación bien diferenciadas.

Sabemos que hay famas y famas. La consideración profesional precisamente por el desempeño de una labor concreta es anhelada por cuantos creen en lo que hacen y no encuentran un techo personal en el desarrollo de sus quéhaceres. Otros buscan con avidez ser considerados por deméritos cuestionables, ejercicios kamasútricos, ventas indiscrimadas o mamarrachadas surrealistas. Es todo un ejército, bien asumido y armado ante la feroz competencia. La misma que rebaja los niveles y anticipa que los futuros serán más detestables que el presente peripatético.

Claro que todos queremos vivir bien. O mejor. Pero se supone que algo debe ser el pilar de ese pretendido bienestar. A muchos se les olvida y quieren dar los pasos de gigante para alcanzar esa meta para los restos y saberse liberados del esfuerzo. Puede que algunos lo consigan a costa de sus escrúpulos, pero imagino que antes o después cuestionarán tales fines. O me temo que siempre tendrán que llevar a cuestas su carga famosíl...

jueves, diciembre 24, 2009

Felices Fiestas... o Siestas

Navidad, Navidad... ¿dulce? Navidad. Cada cual sabrá a qué le sabe. A mi poca dulzura me inspira, sinceramente. En los últimos años estas fechas me acumulan malos recuerdos, pero sí un espíritu de superación que me anima a seguir mirando hacia delante. Por mucho que, ahora mismo, tenga un ojo en stand by... Lo bueno es que ahora es tiempo de balancear la vida y las personas. Sacar conclusiones, plantear propósitos, lanzar tientos, pedir por si cae algo del cielo... Hay que saber emocionarse y dejarnos de los sentimientos. En especial con los nuestros, con los que a través de simples gestos o miradas entendemos a la perfección qué nos une. Aquellos que sigan pegados a su frivolidad vacía sabrán algún día qué se pierden.

Así que estas fechas pasarán pero el poso que nos generan no, permanecerá para seguir el camino sabiendo las condiciones y los cromos humanos que habitan nuestro álbum. Es el modo de integrar las decepciones y gozar las sorpresas que tantos días con nueve en el calendario nos han dejado. Así que sólo me queda desear felices fiestas, siestas o sueños. Todo sea por crecer. Juntos o revueltos. Pero nosotros. Los otros, chau, chau...

domingo, diciembre 13, 2009

Paripés en suma

No es un juego interactivo de petición masiva esta Navidad, ni un plato de nueva cocina con que vaciar el estómago, sólo el reflejo de cómo nuestra realidad se va poblando de historias y personas de dudoso gusto y veracidad para regocijo de quienes asistimos a su ceremonia de la confusión. Está claro a estas alturas que la verdad no vende, por eso muchos se afaman en autoconstruirse y, lo que es peor, sumar adeptos y elaborar un conjunto que se cae por su propio peso. Relaciones que son sin serlo, otras que no lo son y lo parecen patéticamente por la necesidad imperiosa de gustar y dar que hablar, ejercicios de divismo colectivo entre bociferios y pataletas para destacar entre la decoración, calladas por respuesta para mantener halos de misterio malamente gestionados, sonrisas de todo a un céntimo para cumplir vagamente, amistades de conveniencia y tontería subida... Parece la historia de siempre y puede que lo sea...

Lo que está claro es que haciendo cálculos este panorama invita a apearse y seguir otra ruta menos peligrosa y contagiosa. Porque sin querer el efecto rebote se da y puedes salir peor parado que los dueños de su propio paripé. Toca la conversión antisocial, una limpia de contactos y emociones. Sólo así se puede evitar no entrar en filas del ejército de la mentira integrada. Que no, que no... Los parias para quien los quiera.

lunes, noviembre 30, 2009

No soy así

Hay que chocarse con realidades ajenas para autoreafirmarse con brío. Es lo que me ha pasado estos días. Por circunstancias me vi rodeado de personalidades, ambiciones, intereses y trepajes varios. Todo en la cocktelera ha servido para saber quién soy al cien por cien. Sin duda, para muchos marciano o bobalicón. Pero soy yo. Es triste presenciar ceremoniales de surrealismo, de ambición subida, de tristeza movida por la carne magra, de tontería supina y frivolidad tatuada a fuego. No lo quise nunca y menos ahora. La madurez llega, lo sé. A veces cual losa. Pero en momentos así sirve para valorar el estado de las cosas y de las personas. En esta etapa sé con qué cartas juego en mi baraja, que las palabras se las lleva el tiempo y la memoria desmemoriada, que las intenciones pueden ser crueles por muy angelicales que aparenten. Que no es oro ni platino todo lo que reluce. Ahí es donde nos luce el pelo sin implantes y precisamente debemos darnos nuestro lugar, con coherencia y autenticidad. Yo creo que lo he logrado. Pese a tiempos de males y oscuridades, con tesón y ganas la reconstrucción ha sido posible. Siempre con los valores inamovibles, con las intenciones en bondad por bandera, con las ganas como patrimonio.

Rodeado de cutre famososos, de aspirantes a brillos y ceñidos varios, de dictadores de la información desinformada, de culos inquietos por hallarse en suma, de vagos y maleantes, de ególatras intrigosos, de capos de la mafia pestilente... Nadie me hizo perder ni un estribo. Allá cada cual con sus límites y bajas pasiones. Es todo tan de mentira que los efectos son tremebundos. Es triste que el mundo gire con tanto residuo suelto, tanta falsedad regalada, tanta venta consentida. Ver para creer. Creer en uno mismo. Y descreer de otros.

Soy lo que soy. Con más o con menos, pero asentado en la realidad. Con las heridas del tiempo y los bárbaros más crueles. Ahora más reafirmado y consciente. ¿Quién eres tú?