domingo, agosto 17, 2008

Desguionado

Como ser cuadriculado y de miras fijas el dejarse llevar nunca entra en mis planes. O sí. Puede que me sorprenda a mí mismo y cada vez lo practique más. Aunque el movimiento se demuestra andando. Y eso es lo que he hecho en este puenting cero vacacional y de compromisos infinitos que no dejan ver la luz de la desconexión como meta y necesidad. Por eso me planteé que algo debía hacer para sacar mis fantasmas y reencontrarme con mi yoísmo. Sabía de la visita euskaldun de Fangoria y la pequeña gran Alaska. Sin plan, sin gente, no quería perderme el bolo. Y allí me planté y en la fiesta me colé con kalimotxo para todos y algo de comer. Eso sí, de pronto resulté caritativamente bien anfitrionado por mi amiga Ei, que se prestó a modificar su agenda y sus previsiones para darme cobijo. Y fue de lujo. El concierto un show divertido, de bailoteo non stop, carcajada sonora y ambiente, ambiente... Nada nuevo. La madrugada pedía más y tras un episodio de drama en ciernes externalizado, en dúo decidimos volver a la gran urbe bilbainíta, a la espera de la eclosión festiva. Vivimos episodios de surrealismo latin king en una especie de salón de bodas raro con dj espasmódico y colección de gentíos malmirantes, pero allí que nos marcamos un solo al son de Everlasting love. Siguió nuestra proeza nocturna, lo que es mucho para un animal encerrado cual yo, en otros garitos de macarrismo supino y perreo bochornoso. Pero hay que aclimatarse. Todo sea por la búsqueda del macho dominante adecuado a la causa. La de mi adyacenta... Que más tarde hubo de ambientarse cual MariLiendre concienciada y bien plantada, en uno de los rincones más undergrounds de lo marica. Donde lo mismo duerme una repartidora de Bimbo sobre los asientos que los osos se aparean o los bohochic se miran a su ombligo de última generación...

Nada estaba en el plan ni la hoja de ruta. De ahí que yo mismo me sorprenda de esa capacidad espontánea de adaptación al medio y al momento. Bien es cierto que en lo profesional el guión no me pertenece, pero en lo afectivo-social peco de todo lo contrario. Aunque ejercicios así me devuelven la fe en esa capacidad de carpe diem que poco siento. Quizá por hallarme en otros contextos, al margen de la rutina asfixiante y ese lo mismo de siempre que cansa más que la carrera olímpica.

Así que puesto en situación anoche repetí operación descontextualizado, entre seres extraños pero cariños no impuestos. Sin ganas de explotar la noche ni recurrir a los clásicos, lo que era un encuentro exprés de reencuentro pasó a una velada en buenas compañías, chartoleo de lo divino y lo humano, divagaciones varias, recuerdos en comandita y copeteo para los gustosos de la vena en grados. Con la reflexión de lo mucho que nuestro círculo, personas, espacios y demases nos limitan. Fuera hay una verdadera cola de realidades por descubrir. Pero somos nuestros peores enemigos del límite. Quizá por nuestros miedos a lo desconocido por la incertidumbre del asiento o no en esas cuotas donde somos la novedad. Lo que nos reclama el do de pecho para agradar, mostrar lo mejor de nosotros para que el aclimate sea efectivo. Sólo así ampliaremos nuestras visiones y misiones. Conscientes que ante el asqueo de lo malo conocido bien merece la pena apostar por los otros. Dejando el guión en casa. O mandándolo a reciclar.

3 comentarios:

NityaYang dijo...

Que me conteste alguien... �c�mo se puede ser tan sumamente bueno? �C�mo se puede tener tanto talento? �Qu� alguien me conteste, por favor!

BESOS y gracias XD

Rukaegos dijo...

Bueno, me tranquiliza esta entrada, ESE. Sigue con cierto lastre pesimisto-existencial, pero al menos te has encontrado con realidades por descubrir que te aportan sonrisas y diversión. Bien.

Miss Underground dijo...

umm el flow nocturno de la noche siempre es exquisito, dejarse llevar y raptar, que tus sentidos se arrebaten con alevosía...

Una pena que a veces te pierdas tantas cosas, tantos contextos...

Nunca es tarde.