Escribo estas letras en el salón
de mi nueva casa. Un mes después de mi llegada a la capital han pasado muchas
cosas y todas buenas. Estoy muy animado, con la ilusión modo in crescendo,
y las ganas de dar mucha guerra. No sé dónde ni a quién, pero es lo que
quiero. Es una sensación rara estar en
un espacio que voy a hacer del todo mío. Ya estoy en proceso. Y me encanta. Porque
necesito mis cosas para sentirme en el lugar adecuado. Desde ahora, mi piso
queda bautizado como Guarida Calavera. Y tengo la intuición que aquí
seré muy feliz. Viviré solo, con mis circunstancias, pero lo necesito. Mi punto
es reencontrarme y redefinirme positivamente. Veremos qué pasa. Gracias a las
demostraciones de amistad (tantas) y a la fuerza superwoman de mi señora madre, el tránsito ha sido posible. Soy un
afortunado. Por lo demás, he acabado mi novela y ya está rumbo a ser escrutada
por señores sabios de la cosa literaria. Mi comité lector solo arroja críticas
positivas, lo cual me hace sentirme orgulloso. No ha sido un camino fácil, más
que nada por mis altibajos personales y mis picos de euforia profesional. Pero
el momento siempre llega y el de #soy es ahora. En cuestiones laborales pasan
cosas que no se pueden contar aquí. No es fácil romper con los muros absurdos
que esta sociedad ha cimentado. Los contactos se antojan básicos. Aunque los
retos están para mirarlos cara a cara. Con valentía. Las ausencias se definen
por sí solas. El cariño llena vacíos. Y la emoción no descansa en esta
aventura. Nunca más quiero ser espectador impasible de un mundo que se alimenta
de acción. Me reafirmo en la decisión de apostar por el cambio, el darme la
oportunidad robada de ser yo, de hacer lo que me gusta, de querer sin censuras.
Queda tanto por hacer, que dejo esto en punto y seguido.
viernes, septiembre 27, 2013
miércoles, septiembre 18, 2013
Suma de queremos
Esperando nuestro momento podemos
perder mucho más que la fe en nosotros mismos. En estos tiempos de noes y
absurdeces generalizadas más vale quitarse toda la ropa, y más los complejos, y
enfundarse el disfraz de superhéroes de lo cotidiano. Porque tenemos miedo, sí,
pero podemos y, es más, queremos. Queremos una vida. Queremos que nuestras
ilusiones sean realidad. Compartidas o no, a elección. Queremos soñar sin que
nadie nos quite el sueño. Queremos querer, por supuesto. Pero querer bien. No
como tú. Queremos apostar, arriesgar, avanzar y construir con tantos verbos que
empiezan por A. Queremos creer. Porque lo contrario nos mina y encoge el alma.
Queremos compartir momentos, escribir biografías inquietas y recuerdos
perfectos. Queremos sorprendernos. Para bien, que conste. Queremos abrir mucho
los ojos y más el corazón. Queremos hablar de sentimientos y emociones. Terapia
colectiva, amigos. Queremos identificar lo sobrante/tóxico/fatal. No pasa nada
por filtrar. Y olé. Queremos entender que los imposibles sólo están en nuestras
cabezas. Queremos hermanar conciencias tranquilas, no tránsfugas olvidables.
Queremos salvar distancias. Queremos no ser nuestros mayores enemigos. Queremos
miradas. Queremos más. Me pido infinito. Queremos que esta suma de querer no
sea letra mojada. Queremos porque lo natural es querer sin limitarse. No hay
querer sin argumento. Ni argumentos para echar por tierra tus quereres. Sea
como sea quiere, vive, siente, sonríe y...
jueves, septiembre 05, 2013
Dentro
Tenemos muy asumido que medio
mundo hable del otro medio. Pero pocas veces nos paramos a pensar: y con
nosotros mismos ¿hablamos? Y si lo hacemos, ¿es desde la verdad? Por lo general
cuesta pararse y adentrar en el universo intrínseco. Por miedo, por desconocimiento,
por desgana... Abandonamos nuestras emociones, desoímos nuestra pulsión
interna, las necesidades más básicas... Lo hacemos priorizando absurdeces,
catapultando historias a máximos, invirtiendo la jerarquía que nace de nuestros
adentros. Es una pena que la gente no se mire, que haga poco o nada por
entenderse, que racanee los espacios de liberación emocional. Tanto que
perseguimos felicidades, bienestares, plenitudes varias, debemos empezar por
cimentar nuestro autoconocimiento. Sin pudor, con la coherencia o todo lo
contrario que nosotros mismos tracemos.
No hay que acomplejarse por sentir, por dudar, por cambiar de opinión, por vivir. Lo triste es airear una versión vacía o travestida de uno mismo, desconectada del yo auténtico. Seguimos muy incomunicados. Nos cuesta abrirnos en el canal del tú a tú, de las palabras, de la honestidad. No promulgo kamikazes del 'lo suelto todo', pero sí personas libres. No entiendo a quienes mantienen relaciones, del tipo que sea, por una incapacidad de poner límite. O un conformismo inaudito. Los discursos deben ser el reflejo de nuestra naturaleza, no de un guión de circunstancias. Canalicemos nuestra psicología sin vergüenza. Escribamos nuestra historia con sus luces y sombras. No tapemos construyendo una farsa. Eso se termina cayendo y quedamos expuestos, frágiles, en shock. Quererse bien implica trabajo, documentación, sonrisas y lágrimas. ¿Estás dentro?
No hay que acomplejarse por sentir, por dudar, por cambiar de opinión, por vivir. Lo triste es airear una versión vacía o travestida de uno mismo, desconectada del yo auténtico. Seguimos muy incomunicados. Nos cuesta abrirnos en el canal del tú a tú, de las palabras, de la honestidad. No promulgo kamikazes del 'lo suelto todo', pero sí personas libres. No entiendo a quienes mantienen relaciones, del tipo que sea, por una incapacidad de poner límite. O un conformismo inaudito. Los discursos deben ser el reflejo de nuestra naturaleza, no de un guión de circunstancias. Canalicemos nuestra psicología sin vergüenza. Escribamos nuestra historia con sus luces y sombras. No tapemos construyendo una farsa. Eso se termina cayendo y quedamos expuestos, frágiles, en shock. Quererse bien implica trabajo, documentación, sonrisas y lágrimas. ¿Estás dentro?
martes, agosto 27, 2013
Adelante
Hoy es
el inicio de muchos hoy por escribir. Un cambio de residencia. De aires. Un
giro necesario. La ruptura con unas circunstancias nefastas. Una suma de
ilusiones por desatar. El resultado lógico frente a la frustración. La
respuesta al momento. Incertidumbres todas. Miedos los necesarios. Pero
necesidad, mucha. Creo que apostar por esta huida me hace bien. Potenciará no
sólo oportunidades, también sueños que esperaban en un cajón. Dejo cariños y miradas que lo son todo, pero
me encuentro con compañía genial. Con quereres auténticos. Buscaré el
equilibrio y pretendo adaptarme sin caer en los excesos de una ciudad en
constante ebullición. Conozco las consecuencias y no quiero ser víctima del
ansia de vida que por aquí se respira. Mi objetivo es otro, la estabilidad que
la realidad me ha arrebatado repetidas veces. Y como querer es poder, hago del ADELANTE mi eslogan. Defiendo mi propio
marketing personal, mi talento y aspiro a disfrutar de mi libertad. Suena tremendista,
pero me he sentido un tanto preso en medio de fuerzas del mal. Por eso el
escape se antojaba vital. Y luego está la crisis de treintañero, que asumo me
ha abofeteado. No me puedo quedar cual pasmarote esperando. Siempre esperando.
A que tú reacciones. Por fin. A que yo me quiera. Del todo. A que el mundo
laboral se recomponga. NO. Hay que
pasar a la acción. Resolver. Ser esto que llaman proactivo, en términos de
postureo profesional. Escribo estas líneas con la emoción de seguir
descubriendo, de rodearme de energía, de entenderme más y mejor. Nunca me iré
del todo. Ni quiero ni debo ni puedo. Pero era ahora o nunca. Madrid, soy todo
tuyo. Y tú, ¿serás mi cómplice?
¡Que comience el espectáculo!
miércoles, agosto 07, 2013
Ineptos
La vida sin obstáculos nos parecería aburrida. Sin ejemplares innecesarios, por no decir necios, absurdos, patéticos, igual. Es más, en el colmo de nuestra incoherencia nos buscamos problemas cuando no los tenemos, nos enrollamos con personal tóxico anulando los buenos sentimientos. Y así, en bucle, transitamos de la risa al llanto, del amor al odio, de la necesidad al desprendimiento… Polarizamos toda nuestra existencia de modo reduccionista, así nos es más fácil entender nuestro mundo y el de los demás. Y muchas veces perdemos la cordura por el estado de las cosas que hemos creado entre todos. En un ejercicio de bienquererse cualquiera se desharía de todo aquello que sólo resta y genera mal en suma. Desde la consciencia nadie firmaría para pasar por momentos ni compartirlos con si el resultado final menoscaba nuestro bienestar. De lo contrario alzaríamos el masoquismo social a absurdez común. Pero, ¿por qué somos incapaces de alejar ese lado oscuro, tremendo, doloroso? ¿Por miedo a la felicidad real? ¿Por gusto sádico? Es del todo incomprensible. Nos lamentamos de lo que fomentamos. Maldecimos a quien damos la llave de nuestro yo auténtico. Criticamos lo que hacemos una y otra vez. No hay quien nos entienda. Y nosotros no poseemos la capacidad suficiente para intentarlo. De hacerlo nos podríamos asustar.
Siempre
fantaseé con la goma de borrar personas. Suena macabro, pero en realidad no
sería más que la ensoñación de quitarse de en medio a quienes nos sobran de
todas, todas. Evitar esos encuentros incómodos, esas miradas de medio lado,
esas sorpresas cero gratas, esos recuerdos abruptos para mal. Por mucho que se
hayan ganado a pulso nuestro olvido, hay sensaciones impulsivas que nuestro
ecosistema emocional es incapaz de inhibir. Por eso, todo mecanismo capaz de
librarnos de tales seres no deseados, bienvenido sea. El ejercicio de vida
plena, de conciencia tranquila, de ojos que se encuentran, de labios que se
desean, de palabras que se fusionan, todo lo que es vivir para bien no necesita
manchas negras de contextos o contactos nefastos.
Ineptos, abstenerse.
martes, julio 30, 2013
Gracias por venir... amig@s
Que lo diga la ONU es mera
anécdota. Para mí todos los días son el de la Amistad. Así, en mayúsculas,
porque me siento muy afortunado de los quereres que he ido acumulando por el
camino. En estas tres décadas de mucho vivir, de momentos únicos, de personalidad
marcada, he ido transitando con cómplices perfectos e imperfectos. Nadie está
exento de esta última categoría nefasta que, junto a los tóxicos, hunden a
menudo nuestro barco de emociones. Pero no se merecen una pérdida
indiscriminada de energía, por eso me dedicaré a agradecer a cada persona que
formó, forma y formará parte de mis amigos. Esa familia de elección que nos
hace la vida más llevadera, que acompaña, que aconseja, que protesta cuando
debe, que entiende siempre, que perdona por concepto, que llora contigo, que
ríe por impulso, que lo da todo en cada noche de fiesta a tu lado, que tantos
que... Una mirada sirve para anudar nuestro cariño, para sabernos cerca por
mucho que la realidad nos distancie. Más vale la calidad que la cantidad, tanto
en número de personas como de momentos. Y en esta matemática he encontrado mi
resultado perfecto.
Cada amigo es un mundo, como lo
somos nosotros mismos. Si no entendemos eso estamos perdidos por contexto y
definición. Compartimos ámbitos diferentes, lenguajes diversos, caminos hasta
opuestos pero compartimos, ésa es la clave. Construyendo una historia,
sabiéndonos necesarios y leales. En mi caso, me rodean mayoritariamente las
mujeres 10. A cada cual más diferente de la anterior, pero todas geniales
vedettes, co-protagonistas de lujo de mi circo sin guión. La soledad siempre me
generó angustia. Y el destino me ha regalado un elenco que ni Almodóvar. No
concibo su ausencia. De hecho, pienso en ella(s) y me vengo abajo. Pero es
texto para elogiar y dar las gracias no de caer en plañiderismo. Así que
aprovecho cada tecla para decir a voz en grito que soy un ser suertudo por
acumular tan únicas, apoteósicas y enormes amistades. Capaces de tolerar mis
surrealismos varios, de asimilar mis silencios, de acompañar siempre mi viaje
en la montaña rusa. Amig@s agradecido y emocionado, solamente puedo decir
gracias por venir... a mí. Hasta el infinito y más allá.
martes, julio 23, 2013
Digo
Somos absurdos. Vivimos en una queja continuada cuando somos los principales enemigos de nuestro bienestar. Complicamos nuestra existencia y perdemos energías a lo tonto. Gastamos tiempo con gente que no nos conviene, apostamos por surrealismos varios que sabemos nos harán mal, callamos tantos pensamientos que serían constructivos y nunca todo lo contrario... En ese suma y sigue de mala praxis personal somos los perdedores siempre, la mayoría de ocasiones por nuestra nula confianza. Ese querernos que debiera ser nuestra mejor apuesta se nos olvida siempre y nos enzarzamos en auténticas miserias que nos empequeñecen. Igual es el cambio de número en el DNI y el peso del tiempo en mi biografía, pero cada vez me siento menos dispuesto a tolerar vacíos, numeritos, actos de injustificada dignidad, espantadas sin guión y demás. Estamos para vivir y contarlo. Disfrutar de agradables compañías, de la construcción perfecta del unos con otros. Lo demás, sobra. Miro en mi retrovisor y tengo poca nostalgia de lo perdido. Por no decir ninguna. Acumulo dudas, desde luego, de esa gente que saca la patita y desdibuja su verdadero yo. Me desconciertan y tampoco estoy perdido a llamar a Horatio para que haga un CSI. Bastante tengo con lo mío como para dejarme llevar por la parálisis ajena. Quiero crecer, cambiar lo que fuera necesario, sin perder nunca mi esencia, escucharme siempre, apostar por mí y quienes nunca se salieron de mi juego vital. Lo demás irá, poco a poco, destapándose en la ruleta de la realidad. ¿Quién se apea en la próxima?
lunes, julio 08, 2013
Oportunidaddd
No
es tanto la que se presenta como la que uno se busca. Nunca fui ambicioso ni
tracé una estrategia certera para llegar a mi fin. En realidad creo que de
haberlo ya lo logré, por suerte, hace unos años cuando cumplí mi fantasía de
realización laborable. Desde entonces todo lo que voy sumando son regalos,
manifestaciones geniales de la importancia de entregarse con decisión a lo que
uno le gusta. Por mucho que toque tragar con basura, dada las circunstancias,
incluso con críticas. Porque he pospuesto la estabilidad en la búsqueda
perfecta de una situación lo más cercana a mi objetivo primigenio. Pasan los
años y eso se complica. Hasta que, de pronto, te llega una oportunidaddd. De la
forma más tonta, en una de esas revistas de bilis varias, donde poco importa un
sentimiento, sino el business. Un proceso determina la criba y la ilusión
incuba en lo más profundo de tu esqueleto de ser inquieto. Semanas después
llega el sí, y el quiero totalmente parejo cristaliza esa oportunidaddd (las d extra simbolizan su peso en el todo). Un
aprendizaje intenso, una experiencia compartida con iguales, con un lenguaje
común, con sueños y aspiraciones paralelas.
Es una suerte repetir esquema, pues eso mismo me encontré en la etapa universitaria. Ahora en un pack de días brutalmente intensos las sensaciones son las mismas. El show incluye stars, miembros destacados carne de titular, despojados de rumores y encarnados con su verdad. Y cómo no, referentes estelares. Profesionales que no juegan sino que se comprometen con la búsqueda de talento y han decido aportar su ayuda. En las distancias cortas son tan otros, tan sencillos y emocionables como cualquiera. El foco les magnifica, provoca que sus trazas de carácter hasta se caricaturicen. Pero aquí vienen con la legaña pegada y la palabra de la calle. El guión quedó en el camerino. Es un lujo y una responsabilidad el sentirte valorado por ellos. Sus apreciaciones son sentencias en nuestros curriculums agitados. Los nervios dominan y limitan nuestra autenticidad, pero pasan los días y destapamos la esencia, el potencial y las ganas de conquistar a la reina. A la callada pero justiciera, a la amplificadora y cero discreta, a la auténtica y surrealista. Tiene tanta tela la tele que en nuestra imaginación ya jugamos a cubrirnos con su manto y perdernos para encontrarnos entre pliegues. Que así sea. Conectamos con la ilusión…
Es una suerte repetir esquema, pues eso mismo me encontré en la etapa universitaria. Ahora en un pack de días brutalmente intensos las sensaciones son las mismas. El show incluye stars, miembros destacados carne de titular, despojados de rumores y encarnados con su verdad. Y cómo no, referentes estelares. Profesionales que no juegan sino que se comprometen con la búsqueda de talento y han decido aportar su ayuda. En las distancias cortas son tan otros, tan sencillos y emocionables como cualquiera. El foco les magnifica, provoca que sus trazas de carácter hasta se caricaturicen. Pero aquí vienen con la legaña pegada y la palabra de la calle. El guión quedó en el camerino. Es un lujo y una responsabilidad el sentirte valorado por ellos. Sus apreciaciones son sentencias en nuestros curriculums agitados. Los nervios dominan y limitan nuestra autenticidad, pero pasan los días y destapamos la esencia, el potencial y las ganas de conquistar a la reina. A la callada pero justiciera, a la amplificadora y cero discreta, a la auténtica y surrealista. Tiene tanta tela la tele que en nuestra imaginación ya jugamos a cubrirnos con su manto y perdernos para encontrarnos entre pliegues. Que así sea. Conectamos con la ilusión…
domingo, junio 23, 2013
Hogueroso
Por
la gloria de San Juan se nos acumulan los rituales para (des)quitarnos de lo
malo y emprender una nueva etapa ‘mágica’. Esto dicho por Rappel embutido en un
tanga o Esperanza Gracia mirando a la vez a Cuenca y Pontevedra queda
fenomenal. Pero la realidad es otra. Las hogueras echan básicamente humo e
impregnan tu ropa de ese olor tan característicamente hogueroso. Otros efectos
no probados quedan confinados a las conjeturas vendibles de magos de madrugada.
Por muy divertidos que me parezcan sus protocolos a quemar, me fascina más el
surrealismo de Aramís Fuster que lo que pueda llegar a decir. En fin, que me
pierdo. Llegado el caso de perpetuar la quema indiscriminada de males varios, a
todos se nos acumula una pila infinita de candidaturas a fuego. Desde
circunstancias horribles, las que vivimos; a personajes borrables (políticos,
banqueros, reales irreales…); actitudes vergonzantes, incomprensibles e intolerantes
que aún sufrimos; actos de terrorismo amoroso sino amistoso o
cruel (esos que dejan traumas); pensamientos destructivos, torpezas varias,
negatividades enquistadas, nulidad de corazón… ; mentiras, vanidades patéticas,
egos mal llevados, hipocresía de manual; enchufes que no dan luz sino ceros
infinitos sin merecer… Podría volcar mucho más malrollismo en palabras, pero no
me apetece. Desde luego que todo eso me encantaría se erradicara de la faz de
nuestra realidad, porque caminaríamos más ligeros, perderíamos menos energía en
bobadas, sonreiríamos mucho más y nadie confiaría en la necesidad de pasarse
por la hoguera para aligerar el peso maléfico.
En
la noche más corta del año siempre me resultó más divertido los que se pasaban
por la piedra en plena playa, ajenos a los otros, fogateando en el uno contra
otro. También los que asumían que a la fiesta uno iba a beberse hasta el
infinito, ejerciendo ese dicho tan Massiel que uno acude a los eventos (ella
dijo bodas) y se emborracha por educación. Los grupos de amigos que se pierden
y se encuentran en plena ebullición adolescente. Primeros besos, magreos
arenosos, tonteos con la orilla como testiga. Cuando no esos desnudos tan
impulsivos como previstos (estreno de ropa interior de marca mediante) para
mojar las entretelas y exponerlas a la Luna. Es mi iconografía sanjuanera. Hace
mucho que no doy relevancia especial a esta fecha y casi diría que a ninguno
otra. Porque con los años he entendido que todos los días son potencialmente
únicos como olvidables. La dependencia del calendario no va conmigo. La
ingenuidad por un bienestar sí. Al final tendré que pedir hora con cualquier
bruja de manual y entregarme a la quema perfecta.
miércoles, junio 12, 2013
Paco Martínez París
Cuando
creía que el amor era un invento de los grandes almacenes y de los abogados
para firmar divorcios, aterrizo en París y descubro que otra mirada romántica
es posible. Se para el tiempo entre sus calles y la confusión de latidos,
pálpitos varios, miradas cruzadas, elegancias personificadas rompe mis
esquemas. No hablaré de belleza (que también) sino de esa elegancia y estilo
personal que se magnifican en un estado en calma de las cosas. No hay estrés,
todo son horneados de sabor y de momentos. Gentes que convierten en chic las
acciones más vulgares de barrios de periferia o capitales henchidas de
onanismo. Los rincones únicos se suman a la multiculturalidad que engrandece el
espacio. El asfalto se confunde con el arte majestuoso de edificios únicos, que
transportan a otros siglos, inyectando la necesidad de reencontrarse con la
esencia de lo que fuimos. Entonces, con menos de todo, el firmamento se
esculpía a la perfección. Hoy abusamos de los dramas por nuestras
insuficiencias no asumidas. Lo que son traumas eran oportunidades de creación. Y
toda esa filosofía se refleja en los rostros cálidos, despreocupados, inocentes
incluso. Así es como los rasgos se engrandecen, los músculos se equilibran, las
ropas se estructuran para bien.
El
desfile de maniquís museísticos fuera de contexto adquiere especial relevancia
en el género masculino. Quizá por patético término de comparación, pero allí es
elocuente cómo los muchachos se gustan y afanan en gustar. Sin necesidad de
caer en chulería shore ni tremendismo de tronista. La concatenación de flechazos directos resulta
hasta exagerada. Cual puja de subasta a cada oferta y ofertante más y mejor. Asaetado
pues acabé por las armas de tantos corazones andantes. Y encantado con la
iconografía extenuante de la ciudad de la luz. También bajo las estrellas, con
las luces como centellas de la realidad, todo cobraba más charm. El mismo al
que ponen significado el ejército de los parisinos de postal.
Puede
que rechace el querer aristotélico de Hollywooood y la triste dependencia que
nuestra sociedad nos ha impuesto hacia un él o ella. Es más, ahora cuando veo
discusiones absurdas de pareja me felicito y reafirmo en mi decisión de estar
mejor solo, que fatalmente acompañado. Mi realidad me ha lanzado a la cara tal decisión,
pero estando en París la puso (puse) entre paréntesis. Contemplar una primera
cita fue mi absoluta fascinación. Voayeur de un dos que empezaba a escribirse,
de las miradas tontas, de las palabras por cortesía y las ganas por debajo de
la mesa. En cada establecimiento de sabores, de cartas polisémicas, de
cocktails orgásmicos, los pares de amantes esperando posición
horizontal&vertical se sucedían. Sus labios pedían encontrarse y sus almas
subir escalón a escalón hasta lo alto de la torre más fiel. Pura arquitectura
de emociones.
lunes, mayo 27, 2013
Desnochado 2.0
La cuenta
atrás a los treinta despierta una sensación de viejunismo en todo mi ecosistema
de vida que jamás pensé que sufriría. Es más, siempre fantaseé con la idea de
avejentar de golpe y saltar todo trámite absurdo del paso del tiempo. Iluso de
mí, creyendo que en nada me afectaría el peso ni la cantidad del dígito de
edad. Pero con el horizonte cumplidor tan cerca me asusta saberme mayor y
víctima de consecuencias lógicas de los años. El sentido del ocio es una de
ellas. Anoche tuve opción de vivir un fiestón de esos que MTV retrata en las
casas de famosos y piscinas de aguas transparentes. No hacía falta tanta pose,
pero la había. Fue una sucesión mágica de buenos momentos, de gastronomía
sabrosa (alguna venida de Burgos y pendiente de su fritura), pero especialmente
de amigos con los que cualquier anécdota se convierte en todo. Cuando la
complicidad, las miradas y las palabras se fusionan en un baile perfecto. Allí nos
encontrábamos, rindiendo homenaje a una anfitriona pletórica. La noche se
extendió bajo el influjo de la luna y los sonidos mixtos de taconeos, amplis de
discoteca y gritos vacíos. Banda sonora habitual para los noctámbulos. Yo, en
cambio, me sentía ajeno a todo lo que sucedía a mi alrededor. La orgía de deseo
que muchos escenificaban sin descaro, los conteneos propios del Saturday night,
las palmas fuera de contexto, las copas de más… El mix de la juerga que nunca
me atrapó del todo. Siempre opté por otros planes y disfrutes más propios, en
la mejor compañía, no tanto por la decadencia de la masa.
Sufría
con cada ejercicio de borrachera descontrolada, la misma que hace que los
sujetos se abandonen y descuiden movimientos y alrededores. Me resulta siempre
una pesadez supina ese alterne superlativo, de excesos y onomatopeyas. Creo en
los pequeños detalles, los susurros, los bailes con espacio (no refriegas
incontroladas). Estaba porque quería, pero escribía en mi imaginación cada
párrafo de un espacio lejano, de tranquilidad, libre de estilismos vertedero. El
clímax de nuestro protocolo nocturno se alcanzó en un local muy peligroso. Con el
aforo burlado al antojo de un portero de las dimensiones de toda una promoción
de pisos de protección oficial. No había respiración posible, todo era
confusión en el choque cuerpo a cuerpo, que muchos disfrutaban como única
opción de alcanzar piel ajena. Recientes y trágicos acontecimientos en recintos
de despendole DJ venían a la cabeza. Pero parecía que hacer caja era
prioritario a la seguridad ciudadana. Aunque llamar ciudadanos a muchos de los
allí presentes me parece una broma. Al final, la noche acabó entre churros
mojados cual metáfora de la vida efímera, tan pronto divertida como fatal. Y con
el recuerdo a borbotones de los hit acumulados esperando que alguien cantara victoria. En mi caso, logré la bola ganadora al llegar a casa y perderme entre
sueños, lejos de bolas de discoteca y garrulos esperando dar la talla. Qué
desnoche, qué trasnoche. Poco me queda para la jubilación de la nuit. Que se
prepare Benidormmmm y los viajes mayorunos. Reservaré fuerzas para darlo todo. Si
llego…
viernes, mayo 17, 2013
Fangoria y su circo pop, de leonas, putas y tacones
La vida es un Circo. Genial si la banda sonora la pone Fangoria. Anoche tuve ocasión de disfrutar de su concierto presentación de su nuevo disco, 'Cuatricromía'. En la compañía de una cómplice perfecta y con la entrega necesaria para un show que nunca defrauda. Olvido/Alaska y Nacho Canut son maestros en la reinvención de sí mismos. Iconoclastas infinitos que llevan su frivolidad y pasiones estéticas hasta las últimas consecuencias. Su escenario era fruto de sus mentes inquietas. Sobrio pero trash, suma de varietés y vulgaridad. El negro teñía casi todo el ambiente, pero los destellos de color armonizaban la carpa circense tan simbólica. Un público de "amigas'", en palabras de la showoman, gritaba y bailaba enfervorizado el ritmo frenético de temas y temazos. Muchas canciones rompían su virginidad en el directo, ganando matices y efervescencia a su versión cedé. Otras, eran eternas conocidas, como amores platónicos que vuelven a tu vida y te producen un punzón único. Pasó con 'Más es más', 'No sé qué me das', 'Perlas ensangrentadas' o su icono mariestribillo '¿A quién le importa?'. Cada letra, cada salto, cobraban enteros en la orgía de fanes entregados al universo chillón y electropop del grupo. Necesario y fabuloso resultó el homenaje a Sara Montiel, entonando el 'Absolutamente', que las divas versionaron entre excesos. Llegaron a cambiar algún trozo de la letra en honor a la manchega díscola, única, tremenda. Los espasmos danceros fueron un tributo que todos quisimos regalar a la madre de Thaïs y Zeus.
Por un momento, cualquiera diría que habíamos traspasado la pantalla catódica para colarnos en un episodio más del reality que la pequeña pero rotunda mexicana comparte con su marido singular, Mario Vaquerizo. Él, en una vuelta de tuerca más a su amplia realidad laboral, aprovechaba los momentos previos al canturreo para vender el 'merchan' de su chica y representada. Lo mismo vale para un roto que para un descosido, siempre que haya cervezas como aliadas. Y flashes para posar a lo pómulos. Posados que compartía en un no parar con la multitud de secundarios de su vida, celebrities de fondo almodovariano y hechuras extravagantes. Empezando por la madre, casi momificada, de la cantante, que disfrutaba desde una butaca como la que más sin apenas movimiento visible. Una amiga de Bingo era su pareja de despendole. El mismo que ejercitó la ínclita Topacio Fresh, galerista de verborrea delirante, encantada con su melenón oxigenado. En versión morena la presentadora Patricia Pérez (cuñada de Nacho Canut) lo daba todo enfundada en un print leopardoso. No podía faltar el cirujano Monereo, arquitecto en piel y desarrugas de todo el clan, bien acompañado por un ejemplar de eterna juventud. Las Nancys (Rubias) salieron de la caja y sumaron melenazos. Entre lo más granado de la jet set del moderneo el productor Capi, propulsor desigual de Alejandro Sanz a Chayo Mohedano (!), demostraba actitud de older que se cree young. La orgía de tachuelas, brillis-brillis, pechos operados, tatuajes y lentejuelas desbocadas daban al todo un look muy total. El de Alaska siempre se coloréo de negro en tres versiones glitter y glam de embutidio curvilíneo perfecto.
El nivel de guaperismo y chape lo mismo era altísimo. Normal que en ocasiones las miradas se perdieran entre el gentío en busca de sapos (bellos) que aprincipar. Los grados de alcohol subieron como la temperatura del ballet Fantasía, recauchutado en ellas (la stripper Susana Reche sigue siendo la líder de pezón burlón) y musculado en ellos. Sus movimientos resultaban cuestionables, pero su presencia provo era elocuente. En sus nuevos hits 'Desfachatez' y 'Dramas y comedias' hicieron cabriolas y aspavientos, respondidos con entrega por la masa dancing. Sin duda son los dos singles más potentes que han venido para quedarse en el escaparate perfecto del grupo. Capaces de trascender tiempos y agitar cuerpos. Fue un concierto más de tantos que ya atesoro en mi retina musico-chochi-freak, pero con Fangoria nada es previsible ni mucho menos igual. Lo di todo y lo seguiré haciendo porque cada una de sus letras remueven mi conciencia de atormentado en busca de su sitio, de cronista de tecla viperina.
miércoles, mayo 08, 2013
Así no
En sus informativos la televisión pública anima a los parados a encontrar la fe. La misma que han perdido viendo su sucesión de malas noticias cada día. La que ya no encuentran entre sus cosas cotidianas, porque de mirarse les entra una depresión de caballo. Es lamentable. En este marco de drama global encima vienen algunos y quieren intelectualizar nuestra crisis. Partiendo de este supuesto, una escritora premiada y polémica a partes iguales consiguió el respaldo de una editorial para contar en palabras llanas qué nos ha traído hasta aquí. La escuchaba el otro día en el marco de una conferencia que no se preparó y que resultó una suma zafia de chascarrillos rosas, en los que se mostraba más encantada que pormenorizando las causas económicas de esta realidad. Lo que me escama es que personas como ella se arrojen la facultad de teorizar sobre nuestras vidas cuando su discurso parte de una situación privilegiada. Cierto es que trufa sus comentarios con cuestiones personales complejas, pero no es la auténtica protagonista de todo este meollo. Precisamente una persona que vive de sus rentas y poco se esfuerza en contar historias, rentabilizando más frases fuera de contexto que trabajos talentosos. Porque el talento se ha devaluado y arrojado al mar de los olvidos. Estamos como estamos porque los que más saben no son quienes más poder tienen. Somos víctimas de ineptos absolutos y sufrimos los desmanes de auténticos descerebrados. Una generación tan formada y capaz espera su turno, mientras muchos cuantos impresentables engrosas sus cuentas nada corrientes. Así no. Puede que el desahogo en palabras sea insuficiente, pero es válido y necesario. Porque debemos descargar la ira con las injusticias enquistadas en cada estamento, en cada profesión. La autora no identificada rehusaba la presencia de periodistas, los mismos a los que imploraba promoción en las redes sociales. ¿Doble discurso, doble juego, doble moral? Es sólo una muesca en el camino de los arrogantes, moscas cojoneras apoltronadas, incoherentes y limitadas. No podemos seguir callando la necedad, porque si el estado de las cosas es pésimo se debe en parte a tales representantes absurdos de la sociedad en uno u otro escenario. Zancadas de ego, miradas de inquina, discursos vacíos. Es tan fácil su identificación. Que no te minimicen.
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