miércoles, enero 16, 2008

El imposible medio limón

Esta melancolía ha acampado en mis poros, tan sufridos con este frío pelón. Y sólo puedo escribir de amor. Más bien del no amor. Y amplío mi tesis del proyecto no resuelto o inexistente hacia una bifurcación lógica, el objeto del amor. El quién, el papel co-protagonista, la media naranja o el medio limón. En la albañilería del corazón uno busca la masa perfecta para que la ansiada construcción del algo común sea del todo menos efímera. Pero la búsqueda o el encuentro inesperado son caprichosos y no siempre nos disponen ante entes efecto sonrisa profidén y mariposas de colores.
Así que es muy común fijarse en imposibles, esos que en los cuentos y en las películas americanas dejan de serlo y propician el final más que feliz. Pero lograr ser un feliciano de la vida es difícil porque cada cual tiene unas expectativas reales de lo que necesita como como pareja o dúo bienavenido. Llegado el momento si uno se conforma con cualquier menú, allá tú. Pero siempre la ensoñación verdadera y profunda no abandona y sigue anclada en la necesidad amatoria. Y es mi caso. Siempre me he enamorado hasta las trancas y barrancas de imposibles que representaban el todo de mi ideal y me he dejado querer por oportunos presenciales que recogían las migajas de la angustia irresuelta. Todo ello en un querer tóxico, cero idílico.
El imposible me persigue o yo le persigo a él. Ésa es la cuestión. Nunca he sido mister exigencias, pero sí puedo considerarme de gusto particular. De modo que mi gusto nunca ha quedado colmado y sí el de las otras mitades que apostaron por este tecleador con sentido propio. Pero sigo soñando y revisionando mis no vivencias junto a esos amores pasionales, sin freno, desde el estómago que nunca cristalizaron. Amar sin ser amado o vivir en un sueño irrealizado.
Así que ahora aspiro a que el imposible diga ¡Presente! y derrumbe, por fin, mi historia de los ideales evaporados. Porque soñar es gratis y para todo lo demás hay que pagar salvo que seas hijode...

4 comentarios:

_An dijo...

Amar sin ser amado o vivir en un sueño irrealizado. """
No deberíamos elegir así, no se trata de renunciar a nuestros imposibles, sino de abrir los ojos y disfrutar de cuanto tenemos, que ya es mucho, no hablo de conformismo,ni de imaginar (maravilloso poderrr), hablo del que ama con la simplicidad del q está contento, sin más. Y lo digo yo, que soy tan o más dramática q tú, deberíamos haber vivido en la época de los romanticos...

"Me empeño en poseer cuanto tengo y nunca tuve; correr ya no es suficiente: las olas se lo llevarán todo, pero déjalas, lamen nuestros tobillos." . Disfruta cada ola, cada una será distinta, aunq creas q porten el mismo salitre.
(esto de escribir con la mirada catarrosa tiene sus contraindicaciones,jeje)

Rukaegos dijo...

Siempre he defendido que el amor es un invento de los psiquiatras para tener más pacientes, y que a veces nos obsesionamos tanto con el bosque que no vemos los árboles.
Supongo que en parte (y por experiencias propias que conoces bien en algunos casos) buscar es un error, porque la única persona a cuyo encuentro tenemos que salir somos nosotros mismos. Aprendernos, querernos y aceptarnos. Y si a partir de ahí alguien hace intersección, pues fantástico. Pero cada vez tengo más claro que quien no sepa ser solo, no debería probar ser en pareja.

Dicho esto, y sabiendo que hace tiempo que renuncié a la media naranja, el cuarto de pomelo o la cáscara de limón, y ahora que hay por ahí un simple gajo de mandarina, también te diré que nuestra ciudad es especialmente difícil. Y que cuando las circunstancias están a tu favor, a lo mejor nadie las aprovecha, pero cuando ese alguien especial aparece (sniff, es lo que me pasa ahora) parece que el mundo se conjura en tu contra.

Tranquilo chico: disfruta de los grandes pequeños momentos y de los grandes buenos amigos. ¿Que alguien pasa y roza más cerca? Estupendo. ¿Que no? Qué más te da: tú eres grande.

Besucos

pequeño rocanrol dijo...

soñar es gratis, sí, pero despertar es caro. Así que no te derrumbes, que la cosa no es tan mala ni tan grave: todo es cuestión de tiempo y de no anticiparse.
A todo esto, ando con una pregunta en la cabeza: el deseo ¿nos hace libres o todo lo cotrario? Porque, si no tuviesemos deseos ¿seíamos? ¿valdría la pena ser? Deseo luego existo, como ser deseoso.

EsE dijo...

AN, RUKAEGOS Y PEQUEÑO... gracias por vuestras reflexiones y consejos. Es cierto que hay muchos condicionantes, pero el tiempo tiene la última palabra. En días de melancolía y soledad mal entendida es cuando me da por teclear ausencias, pero cuando las presencias cumplen el resto no importa. Pero si la magia del amor o la sorpresa llaman a mi puerta lo comunicaré, previopago, eso sí, jejeje. Gracias por la visita y les espero en la próxima...