viernes, enero 18, 2008

Juntos, llueva o no

Los días lluviosos tienen encanto. Hay que saber buscárselo o rodearse de las circunstancias necesarias para ello. Hoy después de trabajar y poder expresarme casi tan libremente como los radiopredicadores, me adentré en la fauna urbana de esta Santander profunda. No tuve más remedio que claudicar a la necesidad del transporte público y retomar el viaje en autobús masificado. Sigo considerando incomprensible que nadie haya educado a los usuarios a la necesidad del orden, de la formación de filas y de la entrada al vehículo sin empujones ni sobresaltos. Pero nada, no aprenden o no quieren. Suerte que tuve de evitar la presencia de Jennys poligoneras que tanto daño hacen al colectivo teen y que encuentran en el bús un espacio de esparcimiento absurdo, propio para su absurdez supina.
Superado el trance busístico pude regresar a mi hogar de extrarradio, donde siempre me he sentido elefante en un garaje... Pero tuve suerte de no caer en el ostracismo y mi agenda me recordaba que esta era la tarde de las Reinas Majas. Mis adoradas Copi y Albina y tecleador nos debíamos los presentes navideños. Tras retrasos, caminatas, recriminaciones, dudas... nos escondimos en un café, el Tragaluz, que nunca mejor dicho te traga y te hace casi subterráneo en un ambiente cargado de más. Igual daba que daba igual porque lo importante era la compañía, las charlas con y sin sentido, las ilusiones ante los paquetes por abrir, las sorpresas desveladas... El balance más que positivo, pero lo material no es lo reseñable, sí lo mucho que se puede disfrutar con gente cercana, con la que se comparte y se crea una intimidad que va más allá de las palabaras, con las miradas cómplices, los guiños de cariño... Sencillamente, genial.
Pero el hambre gritó en nuestras entrañas y al contrario que las modelis sufridas de su mismidad polianoréxica, nos dimos el regusto de un kebap inmenso que alimentaría a más de un superviviente en horas bajas. Y allí más risas, confidencias, secretismos, planes al viento, viajes sin vuelo, recuerdos sin goma de borrar... En momentos así hay que sentirse afortunado, cuando sabes que eres para alguien, que en su vida la tuya suma y así sumamos todos. Porque la amistad de verdad es matemática. Así que sólo queda reservar espacio en el disco duro para estos contextos únicos que jamás se podrán rescatar. Porque cada contexto, momento, encuentro, es diferente, tiene vida propia y se convierte en único e intransferible. Es una suerte poder dar fe de ello. Contextualicemos, pues.

5 comentarios:

An dijo...

Porque la amistad de verdad es matemática."""
jajajajaaja, me encantas

era evidente que iba a subrayarla, no? (totalmente de acuerdo :P )

leticia dijo...

hola Sergio, aunque no te lo creas eres una medicina contra el tedio mañanero, da gusto leerte, dan ganas de escribir hasta romper el teclado. Te anuncio en una de esas exclusivas de las que eres el más sabio y entendido que el lunes resucita mi blog. No puedo aguantar leerte y no replicar.

A ver esa quedada cuando se puede producir, quizá el finde que viene?ahora entre estudios y trabajos estoy de 9 a 8 de la mañana (con poca pausa) trabajando, de 8 a 9.45 en clase y después marujeando entre pucheros y maridos. Solo se libran los viernes tarde en los que puedo repartir algo de tiempo para cuidar mi cuerpecito en el gimnasio y liberar tensiones. Así que espero que nos reunamos pronto.

Gracias por ser como eres, único y especial, tienes un talento nato, eres un animal televisivo y un crack como persona!

pequeño rocanrol dijo...

Me encanta lo que odias. Cuando puedas disfrutar pisando a la gente en el autobus, de las jennis del extrarrradio (con idolos y todo), de ese caos somnoliento y aburrido, porqué no, que es el transporte público, el tráfico, el trabajo, las tiendas, los carritos de niño (hoy me ha hecho la zancadilla uno, pero el niño crecerá igualmente sano y cabrón) me he perdido con lo que te estaba diciendo, pero da igual
que seas feliz pese a todo eso y pese alas digestiones de kebab

Esti dijo...

Buenas noches guapo!
Llevo unos días ausente en el blog (aunque eso no quiere decir que no lo lea) y ausente en general. Demasiadas emociones y cambios para mi minimundo. Hablamos mañana, bueno, hoy, pero me alegro de que recuperes el placer de eso pequeños momentos de complicidad que sólo se pueden tener con unas pocas personas que hacen que el día a día y esta vida, que a veces va tan deprisa que nos deja atrás, tengan sentido. Saboréalos.

EsE dijo...

AN escribí esa frase pensando en ti. Gracias por tu fidelidad y tu confianza extrema en mis palabras. Besos sin ecuación.

LETI qué decirte. A veces te escondes en ti misma pero cuando dejas salir tus cariños me encanta. Gracias por esas palabras y por tu cariño. Tanto compartido, tanta unión sale a flote. Sé que tendrás suerte en la nueva singladura. Ánimo. Y el reencuentro lo espero como el comer. Besos, de Momento...

PEQUEÑO felicidades con retraso y con vergüenza. Espero disfrutaras del cierre de semana porque me temo que estos dos días te quedarás en casa como un consorte azul, como la bella dama merece. Genial tu microrrelato de las fobias de transporte público. Que no te hagan daño... Aunque te podrás defender a ti mismo como letrado y eso tiene su aquél. Besos busburizados.

ESTI se te echa de menos por aquí como te echo de menos en mi día a día. Y más separados que me temo estaremos con tus nuevas responsabilidades. Aún así esta semana vuelvo a Bilbao aunque sea con mi soledad mal entendida. Gracias por hacer un hueco y dedicarme unas palabras que siempre son oxigenantes y terepéuticas. Te quiero más. Besos.