lunes, junio 09, 2008

Pateo, pateo

Qué bueno el andar. El recorrer sin fin. El dejarse llevar. Los volveres. Las miradas insólitas. Ese descubrir o reídem que nos hace crecer. Por eso es bueno trabajar con el material sensible, el que nos ennoblece y nos da más. En especial en los días de nadismo vital. Domingos, en especial. Para un single el peor día de la semana. Para los enamorados la resaca del amor a dúo. Así que toca sacar de paseo las vergüenzas y darse a las gentes, a esos anónimos que cumplen a la perfección el papel de secundarios de nuestras vidas y venidas. Ellos no cuestionan, es más son los cuestionados. Somos injustos cuando, en realidad, rellenan los vacíos frente a nuestro alma habitable.

Hoy, alejado de mi inspiración, y sin más letras para mi inicipiente novela de autobarrido, quise sentir la magia de la reedición de esa bondad de los desconocidos. Entre palabras y filosofías en comunión me encontré con una mujer plena, dispuesta a compartir y a ejercer el aprendizaje. Junto a su perra, rauda y vivida como pocas, recorrer la bahía fue un lujo al alcance de unos pocos entregados a esta ciudad de contrastes. Con la playa como testiga. Luego, retornado a mi soledad reafirmante di buena cuenta de las calles y las gentes. Tuve hasta tiempo de danzar junto a Picasso y sus bocetos únicos, coloristas o ennegrecidos, pero geniales. Mis pasos me llevaron al recogimiento cuasi espiritual de mi dama marcada, la heladera menos propia pero más feliz que vieran mis entendederas. Juntos comprendimos que el tiempo poco significa cuando la verdad prevalece.

Por lo demás, me sorprendió cómo un político mediano de esta región insólita saltara de alegría por el pavimiento. Deben marchar bien las cosas, y la crisis y la histeria deben ser una pose, cuando un mandamás se permite el lujo de brincar sin parar en pleno callerío. Amén de que por mucho de que mi compañero y amigo JC Flores dijera en su codiciado Polvo Callejero que no se ven, por suerte, chancletas por la ciudad de baños de ola, tengo que contradecirle. Hoy vi muchas y variadas, en pies extraños, de extranjeros armados de valor playero. Poco más que añadir. Que cada día más y mejor. Por mucho que repiquetee la soledad. Que no Jiménez.

viernes, junio 06, 2008

La parada de los monstruos

El panorama busístico siempre me superó. Quizá porque saca lo peor de mí mismo y me regala visiones o prototipos/as que sacan algo más que colores. Soy malo, porque lo tengo asumido y porque considero que forma parte de mi AdN. Puede que por el contexto físico y humano por el que me tocó (a bien o mal) nacer. Así que los detractores de la mofa ajena pueden ahorrarse la lectura de este despropósito. En realidad sólo el reflejo letrado de una personaja auténtica que me iluminó una mañana de transporte público, como mal parásito de la conducción. Con todos ustedes...

Carmen de Macarena

La dualidad de muchos asientos suele regalar malas sensaciones de corporeidad vecina, pero en ocasiones veo seres que bien valen un vómito con sentido. Ella rebautizada como tal, una Carmen superada de sí misma lo fue. Con su intento de moñamen en alto, entre raíces pintadas de rojo putón, exhibición de Touseces que compró al moro, chaqueta de rastro baraté, uñísimas de mejillón rosísimas, doradeces por todo su volumen, joyerío inquietante -a destacar un colgante de ojos escrutadores, los mismos que me habrán echado el mal de ídem-, bolsa pesadísima del todo a un euro, excesividad de colorete y ausencia de banana natural... Un cuadro que sólo ella es capaz de representar en vida. Como capaz de dejar su bolserío entre el gentío y comprar a metros y metros su cupón de la esperanza. Ese pasaporte a un mundo mejor que ejemplica su deseo de crecer. Precioso.

Pero las visiones crecen o se reproducen. Cerca de ella y sus bondades -reconvertidas a mi pluma tremebunda- contemplo a una joven que se revisa sus morados (¡!), un hombre superado por sus tics en rostro, una horda de comerciales encorbatados impropios, mucho hombrerío de pantalón axilar cual Pantojo, gorra free y complejos out. Amén de la ostentación del baterío médico entre los anónimos. Peligro, pues con un hipocondriaco cerca pudiera frenar su avance de baldosas y apropiarse de su sapiencia... Una de la protas de la apariencia en blanco, conocida en tiempos, nunca fue erudita, con lo que resolver dudas, pocas. Lo que aporta la uniformidad.

Aunque todo compensa, en especial la visión de la mar bravía. Que mecachis en ella y por ella tanto sentimos y sufrimos. Bien lo sabe MariPepiLoli, mi tendera de cabecera que se preocupa por mi alimentación mientras menta -que no canela- el órgano sexual de su abuela. Tal cual. La superación de la humanidad.

martes, junio 03, 2008

Entre ayer y hoy: la vida es así(n)

La curiosidad de los destinos o circunstancias varias nos suele bifurcar, separar y alejar, a veces sin remedio aparente... Pero cuando menos te lo esperas (promoción plena) un proyecto de vida y sus adyacentes te devuelven a la carretera y a emprender caminos de regresiones múltiples. Así unos cromos gentiles, apilados y olvidados se desempolvan y vuelven a tu día a día con la viveza y cercanía de otros tiempos añejos. El primer momento de duda y miedo a lo redesconocido se supera al primer nanosegundo, cuando se comprueba que el poso del cariño y la nostalgia bien entendida están por encima de todas las cosas...

Estoy feliz, no, lo siguiente. Me congratulan muchos volveres que afortunado yo estoy viviendo para bien. Inconsciente hasta ahora de muchos cariños ganados a pulso y cegado por lo común, lo bueno conocido, despistado ante lo mejor que puede conocer y ahora retomar. Es de buena sortudez el hecho de generar estas regresiones y traslaciones presentes, con la conexión y el feeling intacto, las palabras, los gestos, los silencios y el sentido del humor a prueba de hojas de calendario.

A veces soy un autoinjusto, por mis azotes propios que debieran ser antítesis. Pero cuando no se ve más allá de la oscuridad el resto no existe. La luz aporta nuevos matices, el redescubrir y el sentir como novedad que lanza a una virginidad emociona, de sentidos en frenesí y sensaciones infinitas. Qué me gusta ser testigo de mi reconstrucción. Como bien dice mi psicowoman de cabecera, es lo que toca tras la ventolera en mi apartamento yoísta en lo emocional y derivados. Y tras la deconstrucción ahora toca ponerse en obra, con el pico y pala y la jornada laboral y personal en sesión continuada. Y con seguridad social. De ayer y hoy. ¿Y mañana? Quizá lo sepa el gato de Aramís.

viernes, mayo 30, 2008

La desesperanza de la soledad

Venimos solos al mundo, por muchos alrededores clínicos, y acabamos más solos que la una. El tiempo nos posiciona y regula nuestros ámbitos sociales. Las personas pasan, las vivencias no siempre quedan y los desengaños son el pan nuestro de cada día. Con ánimo de ser cansino, el devenir generacional hace que asistamos a la ceremonia del tránsito personal y adyacente sin demasiada capacidad de elección. Lo ajeno delimita casi siempre el guión de nuestra vida, porque las decisiones propias siempre son codependientes de otros entes reguladores. Pese a ello intentamos caminar por la senda futura de la incertidumbre con la sensación de que en la mochila social se caen muchas figuras, que de tótem pasan a reliquia.

Como resume mi microbiografía “Todo pasa, poco queda, más allá”. No se me ocurre mejor modo de condensar una vida propia en la que las gentes bailan en el corazón y como fantasmas itinerantes aparecen y desaparecen. Porque como cualquier ser vivo cumplen su función: nacen, crecen, se reproducen y mueren. Y así vienen y van de nuestro imaginario emocional, dejando el poso de su personalidad. Cada época es un mundo y un submundo interpersonal. Que en la línea temporal las compañías sean de sesión continua es un lujo. Tampoco es cuestión de lamentar las pérdidas que la circunstancia o el fraude amistoso propician. Sí vale la pena poder mirar atrás y valorar cada momento como un regalo. Ahora el paso del tiempo nos posiciona en la nostalgia de lo vivido y en la duda de la realidad ajena, la misma que entonces te medio pertenecía.

Y así es como pese a todo uno siempre acaba dando vueltas sobre lo mismo en la soledad de una isla inhóspita, donde no amaina el temporal ni la amargura incorporada. Solo y sin rumbo todo adquiere más simbolismo y una carga extra de emotividad. Los pasajes de esta vida no dan para más. Por eso la necesidad de la reinvención en un juego sin fin con uno mismo y su mismidad indefinible. Perdiendo un tiempo que seguro no voy a recobrar pero con el ánimo en suspensión.

miércoles, mayo 28, 2008

Lo que da de sí el contexto

El fortunio o infortunio del día a día nos hace saltar contextos y olvidar la esencia de muchas situaciones que dan sentido a eso que llamamos vida. Que en sí suena profundo pero que en realidad es mundano y del todo palpable. Por eso hoy no dejé escapar la sorpresa de la inmediatez y el hecho de reunirme con un trío de primeras espadas de la cercanía, la sonrisa, la complicidad y el chascarrillo. Con ellas, porque son en a la generalidad de mis cercanías latentes, tuve la sensación de que el mundo no se equivoca, quizá algunos mamarrachos que pasan con zancadas y arrolladora actitud de mal, dejando damnificados en su ruta.

Por eso lo mejor es pasar de las negatividades que algunas mentes malpensantes intentan tatuarnos en la frente. De ahí la necesidad de obviar eso que nos impide crecer y disfrutar las pequeñeces que son máximas, las mismas que nos regalan momentos, frases, miradas y sensaciones únicas. Una suma que no siempre es posible por las circunstancias, agendas, tiempos, destinos... pero que se repite con exactitud metafórica en cada reinterpretación del contexto y sus contextualizadores.

Perdido o no en mis paranoias de lo que me pasa o me deja de pasar, lo cierto es que saberme querido y bien rodeado, lejos de dimes y diretes y rancismos impropios, me siento reconfortado. Y con la lección aprendida.

lunes, mayo 26, 2008

Contando espero...

Porque hay días que no se pueden olvidar. Y proyectos que te hacen despertar. Por eso puedo afirmar que...


Descúbrelo y sé un 'esperador más'.

sábado, mayo 24, 2008

¡Qué movida!

Es curioso. A veces vamos como borregos y nos quedamos en la superficie de lo que nos muestran. Nos cuesta escarbar y practicar la búsqueda del más allá. Por eso cuando te ponen en bandeja negarse es imposible. Es lo que me ocurrió anoche, cuando el arte más independiente y surrealista de mi ciudad provinciana propició un encuentro particular para conocer y reflexionar sobre la movida. Y es que por mucho que se haya generalizado ese concepto sobre lo que eclosionó en los ochentas capitalinos, el resto de rincones de la geografía cañí no se quedaron atrás en cuanto al musiquerío, los estilismos cutrelux, las actitudes por encima de las formaciones y demases. Así que esta tierra infinita no fue menos y tuvo su pléyade de exponentes que navegaron con una marejada cultural insólita y necesaria.

Un documental y un recorrido en fotogramas de aquellos tiempos nos permitió a los más jóvenes, aquellos que en la época no éramos casi ni zigotos ni proyecto de ello, a conocer lo mucho que algunas mentes subversivas hicieron por liderar las corrientes particulares de libertad y libertinaje. Todo con kilos de morro y sobredosis de moral escénica. Por mucho que sus resultados fueran pobretones su objetivo de crear y alterar siempre lo cumplieron con creces. Fueron auténticos agitadores de su masa, que si bien minoritaria supo trazar su horizonte y sus espacios indiscutibles. Siempre con el afán de agradar y agradarse.

Genial fue el discurso de Pablo Hojas, fotógrafo omnipresente y necesario que encandila con su estilo de sapiente irredente y despistado de la vida. Olvida todo pero no pierde nada. Su esencia es única y me contaba que la alimenta con el espíritu de los más jóvenes, de los que extrae lo mejor, dejando de lado a los carcas de su quinta que sólo hablan de las frivolidades politiconas. Él prefiere saberse el gurú de los subalternos, de los emergentes que se empapan de sus vivencias al límite y sus imágenes al máximo.

Y en aquél contexto, rodeado de gente impropia me sentí dentro. Fue curioso. Cómo sin saberme uno más, en realidad lejano, conseguí una incorporación al universo de la movida, de sus gentes, de los bohemios que luchan contra la marabunta. En su sencillez o hiperrealidad está su gusto y la posibilidad de adherirse. Como la capacidad de construir en la nostalgia un presente que nos abruma a algunos y que siempre vuelve para quedarse. Todo en una espiral sin fin.

jueves, mayo 22, 2008

Siempre he confiado en la bondad de los (des)conocidos

Siempre lo tuve claro. Quizá el tiempo me ha dado la razón. O ha reafirmado este concepto tan manido y que tan bien ficcionó la gran Uma subida a su tranvía, el mismo que transitaba entre deseos. Ahora tengo la fortuna de pilotar un tranvía metafórico, que emana de los deseos de una cabeza creativa en lo audiovisual y ejercitar el sentido último de esta bondad. Con la suerte de que la confianza es sobre seguro y en la incógnita pero con resultado más que óptimo. Y es que gracias a los buenos conocidos y los desconocidos por descubrir estoy creando un gentío curioso que apuntalarán mi travesía.

Pero resulta extraño cómo en una situación de tensión y de duda permanente salen los frutos del campo de lo social labrado a fuego, sudor y lágrimas. Dando sentido a todo lo que no lo tuvo y proyectando hacia el horizonte de la próxima creación. Y el saberse cercano a personas con buena entrega o más, y disposición y talantes constructivos anima y elimina los nervios. Los mismos que siempre atrapan, que se antojan necesarios, porque ir por la vida sin esa punzada supone un estanque vaciado.

La suerte me sonríe y aún no creo lo que me pasa, lo que vivo y lo que me espera. Es mi realidad hiperreal, superada en sí misma y sin límite. Ni en el mejor de los sueños podía imaginar hace sólo unas semanas lo que tengo entre manos, que me quema, que pide ver la luz y tener una voz ininterrumpida. Todo se andará o se emitirá.

Gracias por estar ahí y os espero aquí.

martes, mayo 20, 2008

Ella(S)

Recuerdo nuestro primer encuentro. Ella agazapada tras sus gafas pero dejando que sus ojos de viveza conquistaran a la novedad. Su cercanía y gentileza en el mar de tiburones sorprendía. Su voz melodiosa en la calma y su actitud de buenrrollista con sentido acabaron por atraparme. Cada mañana separados por el mobilario de oficina saltábamos nuestras propias vallas para alcanzar una cercanía desconocida en aquellos lares. Sabía que mi apuesta independentista había merecido la pena, sólo aquél descubrimiento con amistad incipiente era un regalo a tanta incertidumbre.

Cada ayuda, cada palabra, cada consejo... Cada café imprevisto, cada tosta hipercalórica, cada bollería fina... Cada chisme sin saña, cada humorío dual, cada heroicidad infinita... La suma de los cada sería tan infinita. A su lado esa palabra de cuatro letras se cuantificó más y más.

Pero el tiempo cruel, con el destino insólito siempre nos regala subidas en la montaña rusa. Despertares impropios, lejanías impuestas, sensaciones amargas... Pero ni la peor circunstancia cercenó jamás el querer de ida y vuelta, el sentimiento clavado a fuego en dos corazones heridos pero ávidos de latidos. Y he aquí que ahora los días nos unifican, las palabras nos amainan y el saberse mutuo nos relaja.

Le debo mucho a ella. Lo sabe. Siempre será mi heroína. Una droga que no necesita rehabilitación, sino todo lo contrario. Y sus lágrimas y sus sonrisas siempre me han sabido conmover. Y lo que te rondaré morena. Pero sería injusto caer en la personificación total cuando son varias o más las que en sus respectivos papeles me conforman, me sirven de patas y ojos en mi caminar. Nombrar está feo, cada cuál sabe su papel en la película de mi vida. Sólo quería daros las gracias supinas porque cada una en vuestra especie habéis hecho de mí quien soy. Para bien o para mal. Pero si soy es GRACIAS a vosotras.

Ellos no merecen tantos honores.

sábado, mayo 17, 2008

Camina que algo queda

Nunca fui un buen caminante. Quizá me perdía la inmediatez, no sabía disfrutar de la lentitud de los pasos -difícil en mi caso, casi siempre acelerado- o asqueado por el vacío de contenido de las idas y venidas. Quizá entonces no tenía adyacentes necesarios, a la altura, ni ganas de disfrute de la soledad bien entendida. Pero para salir del infierno hay que caminar, con paciencia y sin la agonía de la luz invisible. Con la certeza de que en algún punto, como recompensa al esfuerzo, iluminará tu rostro y removerá tus emociones.

Por fin veo luz. Tímida, pero seductora. Coqueta y al tiempo misteriosa. Pero ahí está, despertando mi letargo y conquistando mis pasiones. Dicen que lo bueno se hace esperar, y ese efecto lumínico es fruto del tiempo, de los sinsabores, de las lágrimas, las negaciones, las angustias y las dudas. Quizá sea la única manera de hacerse el encontradizo con esta sensación de candor.

Ahora recorro las calles, absorto en mis mundos, musicalizado y enrraizado. Consciente de que algo está cambiando. Quizá yo mismo. Que la madurez no es un concepto abstracto, sino asumible e integrador. Y es que el producto de este tiempo y de esta ruta bien merece el propio análisis, con la plena idea de uno mismo. Sabedor de la quema de etapas. Del salto de vallados imposibles. La destrucción de muros, unos intolerantes, otros absurdos. Ante la adversidad sale ese punto de héroe de lo cotidiano, el mismo que pisa un charco, se choca con un árbol o tropieza entre el asfalto caduco. Es lo que tiene el recorrer, pero la fortuna de salir airoso y reforzado bien merece cada tropiezo. Los mismos marcados a fuego, pero deconstruidos para bien.

Sigo mi camino. No veo el horizonte. Afortunado soy.

jueves, mayo 15, 2008

Prototipas: Pijameras insólitas

De todas las especies en peligro de extensión la que más me horripila y desata mis bajas pasiones convecinales es el momento mujer pijamera. La misma que se manifiesta, de pronto, en cualquier ámbito de barrio, dado que en la urbanidad asumen la improcedencia. Cuales Belenes Estebanes de la vida se lanzan a lo cotidiano como el despertar les alumbró. Con sus fachas hogareñas se dejan ver al tiempo que se atarean. O charlotean o cotillean sin descanso. En la rueda infinita de su quehacer.

Sus pantuflas o zapatillas de felpa roída. Su bata de guatiné o de estampado colorista, poco que ver con los tendenciosos baby doll florales. Sus camisones transparentosos cuasi carcomidos. Los pijamas dos piezas, de algodón embolillado e ilustraciones sufribles. Sin contar las legañas incorporadas en el lote. Los pelos de loca descontrolada... En resumen, un conjunto para echar a temblar.

Si bien cualquiera somos dueños de este estilismo de puertas para adentro, hacer ostentación hacia fuera podríamos considerarlo un tanto excesivo. O guarrete. Porque comprar el pan, la prensa, barear o practicar otras acciones inmediatas en el entorno caserío no resta para que uno dé una buena imagen. Porque todos somos imagen. Y seguro que cuando menos lo esperas y estás divina de la muerte -real, de ir al hoyo estilístico- aparece MariPepiLoli, te ve de tal modo -o desmodo- y corre la voz de tu decadencia.

Más vale vestirse que lamentarse.

martes, mayo 13, 2008

A mi me dan dos, o tres, o más...

Debe ser que la vice pasada por agua no está acostumbrada a otras realidades. O que ella es una single concienciada, toda vez negada su supuesta bollería fina y deportiva. Y es que ha saltado la polémica cuando en uno de sus viajes de estratosfera no nacional se topó con un hombre polígamo. Allí se presentó él al evento con sus esposas, en la naturalidad de su costumbre, que a los ojos de la mandamasa no eran más que sus hijas. Pero ay, amigos, el grito en el cielo de la sociata poderosa sonó tan fuerte que no me extrañaría que provocara seísmos varios. Aunque la actualidad no está como para frivolizar sobre esto.

El tema es que Ladie DeLa se ha sentido horrorizada, según sus palabras, a posteriori. Una vez fue informada de la situación esposoria múltiple. Y puede que sea normal, en su condición de feminista (que no femenina) a ultranza. Aunque claro, todos debemos aceptar los usos y costumbres de allá donde fueres. Que no implica que haz lo que vieres. Quizá metió la pata al no ser consciente de la situación y ahora quiere ir de coherente de su causa. En fin, que tampoco creo sea tan grave si esas mujeres han asumido su papel y saben el juego a bandas de su esposísimo.

Lo curioso es que adelantándome a los acontecimientos, en la noche del sábado tuve ocasión de tener un cara a cara con un practicante de la poligamia a escala real, con tres piezas. Eso sí, en realidad era un novio pone cuernos con dos más, que aceptan la situación mientras él sigue el juego y declara su adicción al frenesí horizontal. Pero claro, la novia oficial de siete años no se entera o no quiere enterarse de este triplete cardiaco de su hombre. El mismo que declaraba haber sido un bobalicón con su primera compañera sentimental y que desde entonces decidió echarle jeta a los asuntos de Cupido o de picor entrepiernero. Él defendía su caso, quería perpetuarse, incluso abrir sus compuertas o piernas a nuevas animadas a la causa. Era difícil dar crédito a su historia, pero mostró pruebas y parecía seguro de sí mismo. A todo esto diré que aquél no era un chico cañón sino todo lo contrario. ¿Comprensible? No, surrealista. O un nuevo ejercicio de realidad por encima de la ficción.
Para mí es algo que se me escapa un poco a mis entendederas amorosas. Quizá porque siempre fui un iluso del amor romántico. Del para toda la vida. Hasta que llegaron los fantasmas que me rompieron mi sueño. Pero ni con esas caí en el proceder alocado y de suma de más y más al mismo tiempo. Aunque entiendo que hay estructuras sociales y de vida que han perpetuado este modelo de dotarse de alrededores en suma. Irá con la mentalidad, que no la tolerancia, porque a veces hay realidades que se nos escapan.

Y tú, poligamia ¿sí o no? Apueste por una. Por dos. O por más.

domingo, mayo 11, 2008

Un solo



Uno nunca sabe dónde está su propio límite. A veces nos empeñamos en construir hacia fuera y destruir hacia dentro. Negándonos posibilidades por la tontainada de la sociabilización, la idea de grupo y de perpetuarse entre otros. Supongo que la circunstancia o un grado de madurez o paranoia me invite a estas reflexiones, que no envuelven más que la carencia a mi soledad en positivo, al propio entendimiento y a una dotación en crecida de mi propio bienestar y esparcimiento. Sin nadie. En soledad. Con la levedad del ser. Entre masas ingentes pero aislado en la isla del yoísmo. El todo frente a la nada. O el nadie. Como una ola deboradora, pero con un aguante inaudito. Insospechado. Irreal pero sorprendente.

Anoche fue una de esas ocasiones de reafirmación en individualidad. Llegado al punto de la incomprensión de las mayorías, de los tontismos del egoísmo y del dolor de las decepciones, sabía que me debía a un ejercicio de disfrute al margen de los otros. Los ausentes. Por eso no dudé en liarme mi manta a la cabeza y degustar entre el gentío un concierto apasionante de una de mis divas de cabecera, pero mundana y creíble como pocas: Malú. Conocer a un artista fuera de focos, en su verdad, sin alfombras rojas ni sesiones de chapa y pintura ayuda a conectar con su arte. En su caso muy denostado, por la incomprensión de esta folclórica del siglo XXI, una drama queen de la canción que no ejercita lo indie ni minimalista, ganándose lo peyorativo de lo alternativo, en defensa de la actitud por encima de la forma. Y como para gustos están los colores y las canciones... Fue un concierto vibrante, donde lo dio todo. No diré que perfecto, porque aún no he estado en ninguno que lo fuera del todo. Eso sí, ella disfrutó sobre los escenarios, en la cercanía de una sala acogedora. Bailó entre sus tesituras de voz y demostró que a veces la juventud es un grado. Más siendo una más de un clan intachable.

Mientras recorría su repertorio plagado de éxitos, rodeado de extraños acaramelados y exultantes, tuve esa sensación de ausencia de la masa. Como sí fuera el depositario único de esos temas, que mi corazón entiritado y chorreante necesitaba. En una fluidez sincera, con ese dejarse llevar del cuerpo, a los sones y a las sensaciones. Al margen de los márgenes adyacentes. Encerrado en un dueto perfecto, en un tú a tú a bocajarro... Todo pasó rápido, sin ocasión de reponerme del vaivén rítmico y apasionado abandoné mi catatonismo musical y regresé a las profundidades metrosas. Adiós Malú, hola noche bilboizante. Cuán curiosas son las diferentes respecto a SantanCity. No las enumeraré por miedo a pasar miedo. Pero sí comprobé que vayas donde vayas prepara tu umbral de surrealismo. Los personajes salen como setas. En un baile propio, que va de lo iracundo a lo risible. Al menos las ficciones de la vida superan a los codazos sudoríparos del más y más discotequero.

Hay que salir de tus contextos para refugiarse en lo imprevisto, dejarse llevar y reafirmarse en la soledad del océano social. Practicar el onanismo bien entendido.

sábado, mayo 10, 2008

Crudeza DonJuanista

Cuando las butacas son testigos silentes junto a la mirada atónita del espectador significa que el montaje resultante es más que efectista. Que los textos vivenciados en actores de quita y pón, más o menos estrellados, suponen la frescura del teatro y esa naturaleza humana que transita entre la ficción y la realidad. En una conexión ineludible que nos hace confiar en las bondades de los espectáculos como refugio escapitas de las maldades de las cercanías grotescas. Sorprendente es que en una obra se dé la miscelánea gentíl, en edades, sensibilidades e ideologías. Todo un fenómeno que sí ocurrió esta noche en el 'Don Juan Tenorio' que reconcilió a las gentes de este siglo con el Zorrilla menos despectivo y de alto coste.

El texto de todos -o casi- conocido, ha sido llevado a una nueva dimensión, más trágica, tenebrosa, intensa, emocional, oscurantista, ácida y grandilocuente. Todo con una cuidada escenografía que hizo del minimalismo su virtud. Con un elenco mayúsculo, de los que carecen de egos desmedidos y sí de talentos por las nubes -con o sin lluvia-. Destaca la presencia del popular cómico Fernando Gil, un actor con la H de su ex-jefa Eva tatuada en la frente de primeras, pero que se diluye ante su capacidad dramática y de verdad. No así el padre de la fea más catódica, que se queda corto de voz y de presencia escénica. Junto a ellos una pléyade de secundarios en su justo lugar, con buenas réplicas y dinamismo interpretativo. Un cocktail de lujo sobre las tablas.

Curioso que se me acumulan las reflexiones amorosas, que no erótico-festivas, en estos días de soledades mal entendidas y aguaceros imposibles. Qué decir de Don Juan, clonado en nuestros álbumes de los horrores amorosos, en los bailes de fin de curso, en los veraneos de latidos exprés, en las noches bajo los neones, en las oscuridades en busca de luz, en los sueños de un futuro a dos... Son tantos, con tantas caras, caretas o jetas, que se hace imposible cuantificar su existencia. Puede que uno, el Tenorio, por su altanería y esa socarronería intermitente, con miedos anclados pero bien tapados, llegara para quedarse hasta los restos... Pero ahí entra la fuerza de voluntad de cada cual de echar el resto y despegar de nuestra emotividad romanticona esos personajes de dolor incorporado. Como una promoción de centro comercial, pero sin más regalo que el propio patetismo del amor que no lo es. O que siéndolo se niega y llega tarde para una recuperación catatónica.

Qué grande es el teatro. El de nuestras vidas y el de los escenarios, con las identidades en duda, con la magia por clasificar y los sueños por recolocar.

jueves, mayo 08, 2008

Hablando de 'EHDTV'

Nada de alarmas. Prometo no hablar de ningún partido político, asociación, vitamina o bacteria de nombre o acrónimo impronunciable. Lo que aparece en el título no es más que la suma de las iniciales de El Hombre De Tu Vida, asumible también en versión ladie cambiando la H por la M. Se trata de uno de los temas con más índice de popularidad en cualquier encuentro de charlismo afectivo/sexual. Antes o después surge la conversación de la existencia o no de tamaña figura en nuestro álbum cardiaco. Cuando no se interroga de si permanece o pasó en la vida del resto de interlocutores, asumiendo el riesgo de responder propiamente.

Como en todo, versiones e interpretaciones sobre EHDTV son inagotables. En realidad, tantas como personas. Porque cada historia de corazones latentes justifica o no la existencia del que puede considerarse rey de la jungla sentimental. Pero en la amalgama de disertaciones cada uno defiende la suya. Mi versión es que no existe un único EHDTV sino varios según la línea temporal. Cada etapa corazonera tiene un prota mayúsculo, aunque siempre existen los rangos. Pero más allá de eso al final, quizá en el lecho de muerte se pueda teorizar sobre uno supremo, el más con un peso infinito y vencedor en la balanza romántica.

Aunque parece triste y reduccionista la definición de EHDTV es básica para la reafirmación del hecho amoroso. La duda interna de su realidad o ficción sólo la resuelve el tiempo y la sinceridad con uno mismo y lo vivido. Y es que los amantes pasan y no todos dejan un poso cuantificable. Sabemos priorizar unos sobre otros y nivelarles según méritos. Lo duro es saber perdido EHDTV o la conciencia de haberlo dejado pasar, porque cuando se le ha pontificado y ha quedado atrás el futuro será un campo minado sin éxito de sucesión.

Por suerte aún no puedo poner rostro a El Hombre De Mi Vida. La incertidumbre tiene pues todo a favor para que rumie cábalas sobre su llegada salvadora. Y es que no quiero pensar que tuviera que elegir entre los que fueron proyecto de amigo en mi corazón y dejaron agujeros en el alma. Por no hablar de los que no llegaron a más por imposibles. Entonces acumularía cromos de EHDTV, en una colección de lujo.

Lo saludable es saber que, antes o después, nuestro as de corazones saldrá en la tirada del amor. Todo sea por acabar tirado.

martes, mayo 06, 2008

Albañiles del amor: verdadero o falso



El pulular de un grupete de albañiles en lo que viene a ser mi habitáculo hogareño, entre polvos de obra y materiales de construcción, me ha inspirado una reflexión. En realidad no hubiera sido posible sin la suma de un contexto cinéfilo, gracias a 'Lars y una chica de verdad'. Por mucho que el sueño quisiera vencerme logré no desfallecer y degustar la dureza de una vida artificial con una novia ídem, en realidad una muñeca hinchable. Lo ilógico es que, de buenas a primeras, todo un pueblo comprende el delirio de un joven e integra a la novia cadáver sin serlo. Es triste que una persona construya con su propio andamiaje y sin hora CocaCola, depositando un contrato de latidos rítmicos con un ser impropio. Aunque hay que ver este entrañable filme independiente para descubrir que, en ocasiones, los por qués tienen el suficiente peso como para justificar lo inconcebible.
Pero más allá del guión original, no puedo evitar preguntar si en la realidad ésta que nos construimos, superable a esa ficción y tantas otras... ¿No practicamos demasiado eso del amor surrealista? El mismo con base nula, atrapado en su propia mentira. Es triste, y lo digo desde el conocimiento más doloroso, de que cuando una relación nace trucada. Cuando el castillo de naipes se cae por sí solo y los sentimientos se artifician para congratularse con el corazón contento. Aunque esa contentura no es sinónimo de profundidad ni de verdad absoluta.

Si bien es curioso cómo la línea entre verdad y falsedad amorosa es delgada, más bien anoréxica. Lo que parecía idilíco no alberga más que una farsa, o lo que se suponía pasajero para matar ese yoísmo unificado se convierte en necesidad a la larga... De modo que siempre estamos en las atracciones cardiacas de nuestros sentimientos, bien sea noria o montaña rusa, con la mosca o el moscón detrás de la oreja y las dudas como compañeras del mal fario de Cupido y sus esCupideces.

Y así, sigo deshojando mi propia margarita y clamando por una ocupación de contrato indefinido para mi maltrecho motor corazonero. Aunque la paciencia es la mejor táctica para cumplir una labor eficaz de casting ennoviante. ¡101, estás nominado! 555, sigues con nosotros...

lunes, mayo 05, 2008

Shopping without fin

Qué mejor que darse a la bondad de la práctica fashionista de idas y venidas, con cargamento embolsado cual Pretty Woman para confirmar que una amistad entiende de recontextualizaciones y fondos de armario. Divertido hacerse con las calles entre armas de destrucción masiva emperchadas y liquidaciones de neón para desatar bajas pasiones de consumo deslimitado. Curioso que el trayecto sea una constante de paradas felices, como aquellas horas mozas en que el fenómeno cachi se multiplicaba para la ingesta de alcohol en sangre. Sólo que en nuestra ruta las dobleces eran entre complementos para generar árboles de Navidad con patas y depilación a la cera, más barata que la practicada por láser.

Lo mejor de darse al shopping en dualidad es que se puede jugar a los estilismos, ante miradas atónitas de una ciudad de clases (más malas que buenas) y patrones fijos-continuistas. De modo que saltarse la ritualidad y hacerse notar en las tiendas genera el mismo efecto que los parlamentos incomprensibles del ser llamado profesor de estilismo de CutreModelo DosMilPocho. Léase el Diario Catódico para contextualizar. El tema es que entre cambios exprés de mi ínclita Neraka, consumí mi vacío a la mirandola aclarando las dudas estilísticas de pobres adolescentas de gusto difuso o adultas necesitadas de una amiga sincera. Incluso las dependientas se pusieron de dientes largos y alabaron mi labor redundante con cheques regalos o contratos indefinidos que quedaron en el aire... Y es que, amigas, si yo puedo tú también.

Pero lejos del tonterío, es agradable salir a practicar el comprismo y volver a casa con un cargamento que ríete tú de VickyBeck en días de visita reglosa. La terapia de la etiqueta, del chicle de la moda, de rellenar los huecos chic de tu ropero. Visualizando siempre cada estilismo, cada puesta o apuesta. Todo un regalazo que da sentido a estos días vacíos. De relleno. No olvidables porque sería injusto, pero sí mejorables.

Pasaron muchas cosas, cayó un presidente, pió o malpió un pajarismo, manifestaciones tomaron las calles con nostalgia, los libros desempolvaron polvos e ideas, hubo visitas, pérdidas, adquisiciones, visiones ácidas, acidez de estómago, lecturas y tecleos de impulso... Bien. Ahora se vislumbran proyectos, ideas, sueños, personas, viajes, quereres, poderes... Magia.

¡Me lo compro!

viernes, mayo 02, 2008

Mariquitismo ambiental

La memoria sensorial, emocional y festiva suele jugarnos malas pasadas. Y es que, habitualmente, con los términos de comparación que manejamos el ejercicio se antoja decepcionante. Es lo que me ocurrió anoche, en mi revuelta a ese amalgama difusa de focos y viperinas que es el ambiente de gaydad. Cierto que supe rodearme de amigos, que me reí de la absurdez humana, de la bobada como máscara, de las gestualidades como exageración incorporada, del mercadeo como moneda de frenesí exprés... Pero me quedó un poso de nostalgia de lo bueno conocido, de aquello que fue mi ruptura de cascarón, de personas de peso y de noches de gloria, de sonrisas sin enlatar, de bailes compulsivos, de miradas cómplices, de sensaciones a borbotones...
El paso de tiempo es cruel para todos. Te posiciona ante desgraciados, víctimas de su propio hundimiento, de su reconversión en seres irreconocibles, patéticos y penosos, que no responden a aquellas virtudes personalistas y que sólo tienen un sentido de caída libre en sus ojos perdidos. Es duro ver como una pieza clave en tu vida, de pronto, vuela para peor y se muta en un clón de lo peor de un colectivo que pierde el rumbo en pos de su frivolidad amplificada.
Al menos la visión terrorífica del pasado y los paralelismos genéricos permiten sonreír a tu propia biografía y confirmar tus pasos, tus valores, tus ideas de vida y de disfrute. No hay que ser uno más, hay que ser uno mismo. Verdad como puño(s) que se olvida para algunos entre los neones y las luces distorsionadoras.
El premio de la noche fue una pack de teorías sobre el realismo mágico y el sentido social, pasando por el check-in necesario de los nuevos pasajeros al tren. Es curioso como algunos se afanan en poner palabras y significados a todo, en un psicoanálisis sin fin que llega a la angustia. Y tampoco es cuestión de pasarse de reflexivo y olvidar lo vivido. Aunque para vividas esas seres llamadas travestis que campan a sus anchas por la nocturnidad canalla. Ayer sin patadas en la espinilla ni gritos de reafirmación más allá de sus alaridos de pseudo-artistas subidas al tacón y dejadas de la laca.
Cuántos males esconde la noche, qué mal ambiente en el ídem. ¡Corre, vuela, grita: vive!

P. D. Este blog ya es octogenario. ¡Cómo pasa el tiempo y las letras!

jueves, mayo 01, 2008

Puentín

Nunca fui de fechas ni hitos de calendario. Por eso que ahora llegue un puente no me supone ningún motivo de alborozo. Quizá porque tampoco tenga un plan de lujo, que lo tengo, o porque no me haya programado un viaje que sí pude realizar y he aplazado. El tema es que no me gusta confundirme con la masa y ser uno de más de los millones en tránsito y peligrosidad vial que en estos días en blancos salen a las carreteras secundarias o no para dotarse de momentos y contextos.

Resulta interesante vivir al margen del resto, de la generalidad, para encontrar motivos varios que justifiquen el movimiento de reloj y el devenir sin previsión. Lo genial es que la masificación deja de ser una realidad y en los huecos de común desorbitados se encuentran vacíos deseables para dejarse caer o llevar. Todo para alimentar el espíritu, cultural o gastronómico, que no nos engañemos son los que más paseamos. El otro, más profundo, le dejamos para reflexiones de almohada o paseísmos introspectivos.

Si nada se tuerce en los días puentiles me reencontraré con mi alma gemela de la ría, con idas y venidas en esta ciudad de tuberías explosivas, de presupuestos rancios, de extremos gentiles... Juntos el día entre dos será mucho más que un día. Además puede que se incorporen al cortovisitaje algunos secundarios en cameos deliciosos de charlismo infinito y nostálgico. Con mucho gusto permanezco sin el salto al vacío en estas mis calles de cabecera, a la espera de novedades en los frentes y en los sueños. Lo(s) demás ya llegará(n).

Y esto es todo. Con menos retorcimiento del habitual, un contexto fast food de bienvenida a la vacuidad puentera y entera. Amén de un mes mayoso como pocos. Importante, precaución amigo conductor y amigo promiscuador que las sendas son peligrosas. Nos leemos o nos gritamos palabras en este o en otro contexto. Siempre dejados de la magia de Dior...

martes, abril 29, 2008

Amor, amor, desamor

Qué ingenua fue Lolita, más bien su compositor, cuando cantaba al amor infinito en aquella su única canción de juventud que se instaló en la memoria colectiva como himno ñoñi-flamenco del amorismo en mayúsculas. Un sufrido que ha serpenteado por los desaires de los latidos arrítmicos se queda preplejo cuando lee cosas como: "Un nuevo estudio hecho en Nueva York ha revelado que los gays y lesbianas jóvenes quieren tener una pareja estable con hijos, como cualquier otra familia".

Me veo en la necesidad de relativizar esta información. Más bien concretarla en la dimensión patria. Puede que quedemos algunos ilusos de fantasía corazonera, pero la realidad arcoiris es que aquí se demandan cuartos oscuros y no carruajes románticos; que el sexo se llena de desconocimiento y free frenesí, lejos de la caricia del cuerpo a cuerpo de largo recorrido; que se piensa en coleccionar chulazos y no menaje de hogar con tu pareja clonada; que todo pasa y poco queda; que la frivolidad se cotiza al alza frente al sentido idilíco. Vamos que a no ser que los americanos estén superando sus propias fobias y miserias, mucho han cambiado las cosas. Lo triste es que aquí cada día se extrema más el espectro y posicionarse en el bando débil, el del ilusionismo fiel y sentido pasa a ser una losa.
En esta sociedad de lo inmediato, del ya adherido a la piel, de la lucha contra los complejos, de la rotura de mobiliario rancio frente al apolillamiento, de la exclusión dentro de los excluidos, de las vergüenzas aireadas entre alcanfor... Así es imposible aspirar a ese súmun del amor, amor, amor. Basta con que el ejército de los mariclones nos conquiste con buenas armas de seducción masiva y derribe de una vez por todas tanta tontería.
Aunque resulta curioso que ahora salgan voces críticas contra esa minoría que supuestamente quiere alcanzar el estatus social y de vida de los heterosexuales, esos enfermos de la normalidad. Y digo enfermos porque es lo más justo si tal cosa se aplica a los homo por su diferencia. Pero retomando, que es patético al cuadrado que a estas alturas de partido se juzguen los sueños y proyectos personales por pertenencia a un colectivo. Y es que seremos atómos de una célula inmensa, pero nuestro sentido propio siempre debe primar. Con o sin amor.

lunes, abril 28, 2008

Carrera de fondooo

En los revoltillos que propicia el misterio de la vida siempre hay espacio para derrocar los muros y despertar entre un sueño hecho real. Ocurre en todos los ámbitos de nuestra inmensidad como seres complejos. Si en lo cardiaco una flecha puede reavivar un corazón entiritado en lo profesional un proyecto en nebulosa, de pronto, pasa a materia visible y de larga duración. Y así el tiempo recoloca el apartamento de tus frenesís, en una concesión sorpresiva que delata la bondad de la experiencia y la relatividad. Porque cuando un nubarrón se instala en tu cabeza y te niega como que aquello que esperas pasa al plano de lo imposible. El caparazón crece y las uñas dejan de tener consistencia para estar a la altura de la jaula de grillos, tigres o locas que pelean por pisotear, humillar o despreciar. Pero contra la maldad de los (des)conocidos nada mejor que una sobredosis de yoísmo, con los resortes de la confianza. Esa misma que no se necesita airear ni defender en una apología del ego mal entendido.

Hoy me congratulo conmigo mismo de ver un horizonte en positivo. De saberme ser mutante y superviviente en tiburonlandia. Con ilusiones robadas pero reencontradas en la sección de sueños perdidos. Como protagonista, por fin, de mis pasos lejos de momentos titiriteros entre malas artes y peores palabras. Sabiendo que cada movimiento será consecuencia de una labranza que en secano era mustia, hasta el hallazgo de territorios en flor. Todo muy primaveral y expansivo. Con las sensaciones en la maleta de la permanencia en esta tierra infinita llena hipocresías. La misma que premia las estancias en el querer y no en el ser. Pero que atrapa en su tela de araña con el estilo de vida cosmo-montañista-chic como base de la construcción de otras posibilidades.

Qué dura es la vida del atleta de fondo. Tantos entrenamientos, tantos sinsabores y lágrimas de sal para acabar como prisionero de la incertidumbre. Con la depresión como almohada de lo más íntimo, de ese dolor que no se quiere hacer externo por no caer en la debilidad cuestionada. Si la idea de reivindicarse y no apearse de la lucha por el más allá era esto puedo recomendar la travesía. Ya se sabe que somos habitantes de los altibajos, de los sí pero no y de los quita y pón, pero hay emociones y contextos propios que nadie podrá arrebatarnos jamás.

Te espero aquí. O allí. O más allá. Gracias.

viernes, abril 25, 2008

De ciclotimias, falsas monedas y revisiones de Jekyll&Hyde

La continuidad de espíritu y de propia personalidad es una meta harto-difícil. Pero una cosa es ser inconstantes y otra bien distinta pasar de la noche al día a ser un ser diametralmente opuesto. Aunque, en ocasiones, en el tránsito sólo media una frase o un gesto que no son proporcionales a la mutación del propio yoísmo. En la página en blanco de cada día también escribimos nuestro palpitar, la fluidez y nervio aplicable a cada paso, como vasos comunicantes con los entes ajenos, visionarios del espectáculo que interpretamos. Lo que me fascina y al tiempo me aterra es esa capacidad de montaña rusa que incorporamos cual traje de chaqueta y que nos hace presentarnos como animales extremos.

Unos somos más radicales que otros en el trayecto del bien al mal o viceversa. Aunque los polos no tienen que ser necesariamente ese par de estadios sobre los que tanto y tan mal se configura. Lo duro es cuando el volcado de tortilla humanoide parece enquistarse y la sensación final es más que agria. Porque el destino y su crueldad suelen decantarse por la peor de las opciones de estabilidad supuesta. De ahí que las víctimas se vayan acumulando en campos de exterminio de la dualidad demoledora. Sin lecturas positivas como refugio y con el recurso al estómago en un puño (que ya es difícil) por ese mal trago de la mutación de ciertos cromos sociales.
Como ser ciclotímico y lunático por la gracia divina de mi signo cancerígeno zodiacal sé lo que es la tal mutación de quita y pon. Nada que ver con asumir que haya adyacentes que se quedan con la cruz y no con la buena cara, rompiendo con la nostalgia de lo vivido y demostrando que la falsa moneda sigue en circulación. Y es que integrar el momento revisionista de Jekyll&Hyde no es tarea sencilla, porque supone renunciar a lo malo conocido y dejar en suspenso ese bueno por conocer sino todo lo contrario.
La radicalidad de la montaña rusa emocional llega a asentarse en lo patético y a cuestionar relaciones, vivencias y sensaciones que pasan a un limbo que se antoja infernal. La sorpresa del ímpetu del tránsito ajeno descoloca al más pintado. Pero tenemos que llegar al punto de entender que nadie está libre de mutación o hijoputacion. ¡Nadie!

martes, abril 22, 2008

Hitos a contrapié

La paradoja de las calles, del océano surrealista que no da tregua en la tierra de Esperanza, hace que el impulso y la sorpesa vayan de la mano. En el cúmulo de los días de huida la tartera de contextos crece como la mala hierba, sólo que en una dimensión gratificante. Porque de lo más peor siempre se extrae una lección de vida(s) o todo lo contrario. Es la curiosidad del chasquido de realidad que nos transporta a rincones o prototip@s que no pueden dejarnos indiferentes. En una urbe que debora los segundos, las ilusiones y la propia memoria se da ese contraste constante de lo vivible y lo vivido. Con una sensación final de no pertenencia, de estadio onírico-límbico que, a veces, asusta. Como ese protagonismo sin búsqueda de un cuento que te supera.

Sin ir más lejos en la noche canalla, pese a tener una buena y amable compañía, me topé con un desagradable incidente con dos tetas postizo-siliconadas como enemigas. Resultó que una mujer en tránsito y cambio de sí misma necesitaba carnaza (¡más!) y decidió tomarme como conejillo (mala moraleja) de indias. Me vi al ejemplar de cuasihembra en mi espacio íntimo y cuando quise apartar a ese ser noctámbulo se puso hecha una fiera de circo barato, propinándome una patada en la espinilla (tengo secuelas por la muy ...), incluso amenazándome con rajarme en un paralelismo con su paso propio por quirófano. Malo o bueno fue que mi acompañante no reaccionó y yo mismo miedoso de las malas artes de la gataparda menos. Pero algo así sólo me ocurre a mí.

Pero no todo es curiosidad personificada, también hay visiones de insoliteces que campan a sus anchas por el engranaje de la ciudad en masa. Hoy, en el centro más céntrico, con los peatones dejados de sí mismos y atrapados por su estrés supino, me topé con la digievolución del concepto de mendigos. Por primera vez visioné como un par de habitantes de la calle en todas sus consecuencias pedían monedas en una disección por compartimentos estanco: para matar la gula, para las cervezas, para la resaca... En cada cesto había una recaudación y a juzgar por sus rostros lozanos dentro de la dejadez, el negocio de la variedad de demanda da sus frutos. Ya me imagino al resto de moribundos en necesidad priorizando por grupos sus ídem. Aunque quizá algo así sólo sea posible en esta capital de gentes por doquier y emociones por dosificar.

Y el con el más y más no puedo evitar caer en el consumismo voraz que me persigue. La recaudación de hitos de moda y adyacentes es casi infinita. Si algún día me reindependizo mi ropero tendrá que ser del tamaño de un minipiso. Todo se andará o se endeudará.

Buenos deseos, libros sin fin y besos cálidos a la masa enriquecida y lectora de este despropósito de letras sin rumbo. Es lo que tiene el tecleado barato.

lunes, abril 21, 2008

Ritual urbano

Los volveres siempre son una mezcla de nostalgia caduca y novedad impresionable. Nunca se sabe cómo será la balanza de las sensaciones y situaciones, pero está claro que el que no arriesga no vive. Podrá sentir pero padeciendo. Por eso, en lugar de comerme las uñas en un encierro involuntario de ser atomizado en el universo gentíl, sabía que mis constantes vitales pedían a gritos una nueva incursión en la recurrente capital de la z reconvertible. El territorio que deja víctimas y héroes a cada paso y que conmueve con su palpitar. Una realidad propia que reivindica de por sí cada calle, cada contexto o cada ser mamarracho.

Como las opciones se multiplican o más, la agenda se convierte en una amalgama de idas y venidas, visiones y revisiones, encuentros y desencuentros, compras y devoluciones, dramas y risas sin enlatar, sueños y decepciones... Los ying/yang hechos constante del devenir por cada recodo del urbanismo desaforado, de la prisa a flor de piel, del peligro como ficción, de la lucha de clases y de seres como un ring hasta el cielo... Es increíble cómo la sorpresa, la emoción y ese espíritu de lo imprevisto se antojan la base del periplo que marca el reloj. Y es que por mucha decadencia siempre hay un resurgir de cenizas en este mar con fondo social.

Cada paso es una historia, una mirada, una revolución. La tendencia hecha persona, el desastre en traje de sastre, el grito como plusvalía. El famoseo una intermitencia de fantasmas de su propio ego. Curiosidades como setas. Significados polisémicos como equipaje. Y violencia verbal y física como compañeras de la vida en la calle(s).

Grande Madriz. Para quedarse o quejarse.

viernes, abril 18, 2008

Ficción hecha vida(s)

¡Esto supera la ficción debe ser la realidad! Palabras ajenas - de Ajo - que son un poema y esconden otro, el del gentío que sufre en carnes vivas lo imaginable para superar sus propias biografías. Hoy en uno de los contextos de regalo que jamás quieres desenvolver me topé con una buena mujer que escondía en sus arrugas y ojeras el dolor por salir adelante entre necios y problemáticas. Lo triste es que necesitara desahogarse ante los oídos vírgenes de los desconocidos para superar su propia catarsis. Atónito estaba el auditorio ante los horrores con cúmulo y la desazón integrada en un día a día imparable, ajeno al disfrute y con el drama de tresillo. Asistimos a un diario de higadillos con cuarto y mitad de sal gorda. Todo en un ejercicio de superación encomiable.

Y yo mientras escuchaba el relato de una mujer marcada, dejada de la mano de un marido incorregible e insufrible, con unos hijos aprovechados y una lucha por bandera… No podía dejar de preguntarme de dónde alguien puede sacar las fuerzas para sobreponerse a una coyuntura enquistada, por mucho que a la fuerza ahorcan dejarse morir así en vida me resulta más que un drama. Por eso ante el guión de lo ajeno, con sus claroscuros, pensar en unas gotas de agua que llegan a colmar el vaso de mi existir me parece del todo injusto.

A veces nos aferramos tanto en lo nuestro, exageramos en una práctica de andalucismo sin igual, que olvidamos que hay vidas de película y no el sentido romántico de la expresión sino en la carga de drama. Cada casa es un mundo con un hilo narrativo y unos puntos de giro que se antojan de montaña rusa. Y en las paredes de al lado se nos escapa el oscurantismo o lo rocambolesco que empaña las biografías del vecindario.

Qué jodida es la vida y sus retorcimientos, esos que nos desconciertan, que exprimen lo peor de nosotros mismos y nos impiden materializar una vida digna. Lo malo es que el número de dolientes en silencio que cargan en su espalda con la mochila de la porquería vital crece por momentos. Nacen, crecen, sufren, vuelven a sufrir y mueren. Un ciclo real que, tiene guasa, se nutre de lo peor de la ficción.

martes, abril 15, 2008

¡Maricón, el último!

No es que me sienta atrapado en la ranciedad de Pajares y Esteso, ni en el discurso incoherente de gaviotas al viento, ni en las confesiones de las bajas pasiones de ensotanados. Es todo eso y más. Es la doble moral, la falsedad hecha hechos y el autoengaño aplicado al propio instinto. Últimamente reflexiono mucho de ello y quedaba coronar mis tesis con un ejercicio de carcajada grandilocuente. No es común que el cine español se plague de diálogos mordaces y subversivos. Cuando lo intenta suele salir la jugada más que mal. Por eso comprobar que las críticas a ‘Fuera de carta’ le hacen justicia pues como que congratula. Uno aprenderá poco pero se reirá mucho. Más si como un servidor se tira encima medio litro de refresco pringoso. El antiglamour hecho paradoja.

En la soledad de la isla, como superviviente del séptimo arte que reivindica su butaca única, pude ver cómo el filme retrata a las claras que sigue habiendo mofa del mariconeo ajeno. A estas alturas se supone que todo está conseguido y que el matrimonio ha sido el exceso final de un colectivo que más que reinvindicarse ha hecho que prodigarse sobre tacones y lentejuelas. Por no decir entre musculaciones anabolizadas o oscurantismos free sex. Pero no. Se comprueba que el horizonte es difuso y no tiene tantas balsosas amarillas como desearía cualquier amante del pop decó.

Los ideales chocan con la homofobia, la visible y la armarizada, esa que se distingue por el doble rasero. Tengo muchos amigos gays, sí, pero que no se apropien del matrimonio ni quieran adoptar niños que es aberrante. Esos discursos de cara a galerías y plenos de anomalías son moneda común. Es triste que la sociedad sigue plegada en consideraciones de otros tiempos y sea exclusiva, negando que la otra realidad es posible. Puede que los ejemplos de la incorrección y la generalización impiden la consideración oportuna de un colectivo rico y ecléctico.

La película habla de muchas falsedades, de muchos puñales, de esos insultos lanzados al aire pero que hieren sentimientos y no remueven conciencias. Terrible es pensar que muchos no se queden con el mensaje de fondo y que integren lo peor del concepto ficcionado. El mismo que nos cuestiona las fronteras de lo real y la crueldad de la intolerancia.
Queda mucho camino por recorrer y muchos armarios por empolvar. Que el brillo de la verdad, la aceptación como seña propia y el futuro como aliado hagan cuestionar los torpedos de los necios. Los mismos que gritan ese chirriante ¡maricón el último! Y se mofan con las mariconadas en la boca. Patéticos.

domingo, abril 13, 2008

Tránsito surrealista

No hay como alejarse y serpentear por calles mojadas para crecer, observar y aplicar. La reacción/acción hecha visita a una tierra próxima, de amistosidad máxima y sensaciones a tutiplén. Ni la resaca de una salida del calendario laboral y de reencuentros en la cumbre añeja, impidieron darlo todo en el tránsito al Vasc Country, territorio de recuerdos y significados varios. Allí me esperaba la invisible Neraka, absorta en el estrés de lo cotidiano y más. Con ella siempre hay garantía de predisposición y de sensación de vivir. Juntos tras la dictadura del tiempo nos regocijamos en nuestra cercanía a prueba de distancias. Más con el apetito como moneda común. No sólo gastronómico, también artístico y de shopping.

De la mano y con el móvil plátano recorrimos las estancias de ese centro del aluminio polisémico y el arte como contenido sin vacíos. Entre guiris, con la sensación de deja vu londinense, vimos que el arte en USA no sólo pasa por la garantía icónica de Warhol, hay más que saben dotar a la historia pictórico-creativa de la tierra americana de garantías suficientes de perpetuidad. Si bien no se entienden ciertas connotaciones o dispersiones en lienzos, porque el contexto no siempre hace a la obra. Aunque el surrealismo de Dalí y otros, tan bien representado con su teatralidad y sus dimensiones mini y maxi, dignificaban con creces todo el conjunto.

Cansados de tanto zigzag en escaleras de última generación y entre bellezas impropias, lo mejor era darse a las calles. Y el talento de la dispersión nos llevó a transitar esa ría fea pero vivida. Todo en compañía de la perra más urbanita que jamás conociera, de nombre Barbie pero de moral difusa. Es lo que tiene la libertad contractual, Mattel les explota a los originales. Las copias salen ganando en su libertad. Una merienda entre el glamour de la gaydad cosmopolita y el acopio de fuerzas nos encaminó a la corriente de la compra underground. Paramos en antros de lo imposible y compré de casi todo: un libro de micropoemas deliciosos, otro de machirulos de ensueño, ropa de baratillo en esa cadena de las dos letras negada a los cántabros, una agenda de mi diva en pop, una camiseta petarda para la miniprincesa de mis días... Completo el bazar y lo que me queda en sucesivas visitas.

Con las bolsas y las sensaciones en la mochila, el equipaje de la vuelta era más propio, más rico y lo suficientemente valioso como para haber merecido sufrir el sopor de fAlsa. Y es que en esas carreteras, testigos de tantos y tantas, la cabeza trabaja sola y rememora el pasado que fue. Con los aletazos de lo que dejó. Y qué diablos, me quedo con el presente.

En estos días que la ficción me persigue, con tantos personajes en mente, otros de frente, y la sensación de que el giro es posible, me congratulo de mí mismo. De cada contexto que araño, que perpetuo con o sin. Vivir para contarlo. Y con mi ordenador en quirófano. Mi propio surrealismo.

jueves, abril 10, 2008

Un PeCe catatónico

Al borde del abismo y del funeral en red me encuentro con la cuasi expiación de mi ordenador de cabecera. Tantas vivencias dramáticas o risibles, trabajos extenuantes o memorables, proyectos de ilusión supina o chasco carrasco, conversaciones arcoiris o funestas, imágenes alentadoras o de decepción... La montaña rusa de las teclas y las miradas a una pantalla planífera proyecta luces y sensaciones. Pero ahora el periodo de alzeheimer maragalliano se antoja despedida y cierre de años de confidencias informáticas.

Es curioso lo materialista que es la sociedad en sí misma y casi cada uno de los conformartes de la misma. A veces pasamos por alto lo mucho que nos acompañan los aparatos y las andanzas integradas. Por eso ahora me siento un tanto huérfano sin mi mamotreto de mesa. Me queda el consuelo del portátil sin red pero con esperanzas. 

No prometo novedades ni retorcimientos porque la sorpresa es mi nueva santo y seña. Más noticias y palabreríos en próximas emisiones de contextos.

Sean buenos, malos o peores.

miércoles, abril 09, 2008

Pedantes S.A.

Históricamente he sido acusado de muchas cosas. Quizá demasiadas. Pero tampoco es cuestión traerlas a colación. Me quedaré sólo con una, que viene a cuento porque se circunscribe a este universo blog. Y es que frecuentemente se me tacha de pedante en toda la dimensión del término. Mis escritos parecen retorcidos a algunos ojos ajenos, ilegibles, confusos, extenuantes, sin sentido… La democracia de la opinión que se recibe a brazos llenos. Mi filosofía siempre fue no ser uno más, ni expresarme como hijo de lo coloquial. La idea de esta blog, y no es por justificarme, es precisamente causar un mínimo de controversia, duda o indefinición. No dejar indiferente aunque provoque ausencias y silencios. Todo sea por descubrir nuevas facetas de mí mismo y serpentear por el territorio de la palabra. Y a quien no le guste que no lea. Ea.

Pero quiero dejar constancia en un claro ejercicio de echar balones fuera que no soy el único que practica el pedanterío textual. Algunos hasta se precian de ello y publicitan sus haceres con ánimo más que público en un intento de promocionar una sapiencia inaudita. O recóndita. Todo en una ceremonia de la ostentación de sus exaltaciones. Y ese no creo sea mi caso.

La ventaja de Internet es que nos deja recrear mundos, sueños u opiniones hasta por encima de nuestras posibilidades. Y es que el papel o la web lo aguantan todo y no cuestiona al escribiente más que él a sí mismo. Es el impulso definitivo para sacar del armario las letras y reflexiones con todo el esplendor de su rimbombancia. El recurso a la montaña rusa de la aspiración de una élite lejana pero deseable. ¿Quién dijo miedo?

Así que el conjunto de los pedantes nos damos la mano y hacemos de las nuestras, en escalas divergentes pero con teoremas de la relatividad y de la levedad del ser humano. Las palabras son cuchillos o flores y sus efectos ambiguos, como los propios escribanos. Por eso la unión hace la fuerza, porque la mediocridad está demasiado bienavenida. Hemos dicho.

lunes, abril 07, 2008

Confusión bajo las estrellas



Hay veces que los tránsitos son tan abruptos que asimilarlos es harto-difícil. Ocurre con mi reciente vuelta a la realidad transgresora de las noches en vela. No en el mar mojable, sí en la mojadura de las calles y los especimenes vampíricos que habitan la nuit. Cuando uno, además, saca de paseo la mordacidad adormecida y la guasa sin fronteras el resulta es un cocktail molotov del juerguismo bien entendido. Por mucho que no se acabe de asimilar el panorama. Y es que en un corto espacio de tiempo cambiar lo cosmopolita por lo rancio en la expresión sublime produce un vaivén de sensaciones indescriptibles.

Como siempre, las compañías dotan de valor al hecho festivo. No se entiende de otro modo la diversión sin adyacentes capaces de reinterpretar las señales y sonreír sin guión. Cuando se sale arrastrado por la fuerza de la necesidad, con la desgana en el bolso o el bolsillo del pitillo el efecto es desolador. Todos hemos personificado el ser no llamado por la Diosa de la Huerta, la misma que dicen es una alegría sin igual. Por eso el talante lo hace todo. Nos conforma como seres de la noche.

Tanto preámbulo para gritar en palabras virtuales que este sábado fue especial. Rodeado de un cuarteto feminoide supimos representar una gran versión de Sex and the city, con carcajadas al cielo y miradas atónitas de los cazadores de yugulares singles. Casi ajenos a la humanidad supinos retorcer los sentidos y enguasar nuestras vidas. Todo en un ejercicio de liberación sin poses ni perfeccionismos en pos del chulazo impropio. Haberlos los hubo, pero sin operativo de atrape efectivo. Aunque a veces más vale la recreación que la decepción subterránea.

Lo que sí constaté, de nuevo, es que el ambiente nocturno de mi ciudad sigue rezumando rancismo por los cuatro costados. Destacan cuatro grupos poblacionales claros: - Los pijos sin remedio en versión duada, con la gaviota tatuada en su mismidad; - Los macarras orgullosos de sí mismos, con exaltación de su realidad y aires de perdonavidas; - Las chonis aparentes venidas a más y ajustadas a menos; - Las ladies sencillas sin alharacas y con ánimo divertido. La mezcla es rara avis. Y un servidor en esa fauna, un marciano.

Pero tras las visiones extrañas, las situaciones surrealistas y las mofas sin censura, siempre se puede rizar el rizo. Increíble fue toparse con una furgoneta transporte púbico, de mujeres de la calle que tras sus servicios eran devueltas a sus hogares con unos billetes de más tras hacerse de menos. Ver para creer. La realidad supera la ficción y la noche nos sigue confundiendo. Para bien.

sábado, abril 05, 2008

Maullidos, a pesar de todo

'Soy un hombre de pocas palabras, pero te prometo que si me regalas las tuyas hablaré de ti como nadie supo hacerlo'

Es una lección de amor. Me la ha regalado una de las actrices de 'Gatas', obra inmensa y sublime que pude ver esta noche. Nombres propios como Silvia Abascal, Rosario Pardo, Nieve de Medina, Ana Gracia y Paloma Gómez (mujer de Jorge Sanz) han dado vida a este montaje que recorre en el tiempo los dolores del alma. Que salta las distancias cortas y te posiciona en el sufrir ajeno. Todo en un contexto de convivencia en lucha, de crecimiento más que personal, de aprendizaje de gratis, de sensaciones sin fin... Los aplausos rompían el silencio de la escena para reconocer un saber hacer muy visible. Tanto que se mostraba el propio backstage y las transiciones estilísticas del elenco en femenino.

Cuando los recorridos vitales de los personajes te pueden tocar el corazón. Cuando el sentimiento te lleva a una identificación más que real, las palabras cobran vida y el sentido del texto se materializa. De ello hablé hoy con Blanca Portillo, una mujer marcada por su propio éxito. Palabra que no emplea por mucho que el resto le regalemos como medalla profesional. Ella rehuye de la etiqueta triunfal y se deja de la tontería común de la profesión, con los egos con o sin motivo. Me resultó una anónima posicionada en un nivel por su talento descomunal. Como carente de las ganas de escalada. Su deporte es otro, el de la creación interpretativa. La misma que han sabido desarrollar las actrices que hoy iluminaron mi mirada, ávida de emociones. Y de retazos hechos palabras mayúsculas, habitantes de mi libreta de las idas, venidas e ilusiones consentidas.

'Sólo sobre esta tierra podremos oírnos y sentirnos latir'

jueves, abril 03, 2008

Cocidito madrileiro

Viajero resacaso al teclado. Con la nostalgia de lo vivido y con el sueño de lo esperado, retomo la tradición contextual. Me debía y por extensión a mi selecto público lector, casi en su totalidad féminas ávidas de más que palabras, una miscelánea de lo vivido en mi retorno exprés a la gran urbe. Sobran los motivos y los instantes para plasmar desde la libertad la mirada subjetiva de la bajada al paraíso. Con Duques, con tetas y con sonrisas infinitas. Pasen y lean.

  • Un buen ejercicio de civismo y solidaridad lectora es que alentan desde los transportes públicos, tan masificados y necesarios que se antojan contexto básico en las idas y venidas. En ellos es común encontrar miradas perdidas, suicidas de las buenas maneras, cofrades del escándalo público y periódicos gratuitos de segunda mano con ánimo de ojeos sin fin. Y yo me pregunto, lo mismo que hay donantes gratuitos de prensa, ¿por qué no de pasiones? No encontré ninguno.
  • Los callejeos cobran sentido por los encuentros inesperados con el paisanaje desigual que va de lo refinado a lo ordinario. El impulso de la sociedad en mezcla anima a profesiones de tapadillo como los vendedores urbanos de oro chusco, que tratan de camelar al comprador compulsivo con malas artes. No caí. Soy de plata.
  • Cada noche es una sorpresa en sí misma, como encontrar un mendigo habitante de una céntrica acera granviesca. Con aspecto mortecino y dispotivo policial por su hazaña de tomar esos valiosos metros cuadrados, entre miradas de morbosidad.
  • No todo el mundo tiene la posibilidad de contar con GPS Man, guapo y lustroso capaz de sortear calles imposibles en terreno enemigo.
  • Los charlatanes son una especie en extinción, pero encuentran en el brillo de las estrellas su olimpo y su radio de acción les lleva a territorios insólitos. Frecuentan barrios donde llueven hombres con lascivia y hasta hablan de sus sexualidades sin tapujos. Algunos se confiesan amantes de bakalas teenagers de Móstoles, sin estrenar pero con ganas de mercadeo. Total.
  • El surrealismo fisiológico. Encontrarse con un viejuno despositando su orín en un bote de Nescafé, apoyado en un coche en pleno centro transitado da asco. Que te describan toda la situación con pelos y detalles da vómito...
  • El famosismo siempre entra en acción. Depende de los ojos caza celebrities de cada cual y el entrenamiento curtido con el revistero cardiaco. A saber, uno puede verse a una presentadora hecha a sí misma bella y voluptuosa; a un joven adlátere de la más grande mediática con sentido personal; a un teatrero amante de una supuesta actriz de tirón impuesto y estilismo gratis; a una bailaora de talla mini y gusto por los chinos; a un joven de otra época con ínfulas de París Hilton -perro en bolso incluido-; a un actor de serie y novia muerta en la ficción que de heteruzo pasa a maricloaca con cambio de acera y aceite al tiempo; a la cutremodelo2008, mujer barroca en plena sesión de fotos entre escombros; a un director de cine de dimensión xxxl y fe singular; a una actriz almodovariana con una cara de perra y un talento mágico...
  • Entre la nueva población liberada se muestra un repunte de los mariclones adolescentes dejados de sí mismos, con pérdida absoluta de la razón y desprestigio de sus años mozos. Compartir banco con algunos y escuchar sus sandeces es irrepetible y aborrecible. Grima gaydad.
  • Descubrimiento de la dualidad juguetona. Además del TeTo, está la TeTa, práctica extendida en los bares bollificados, donde también se estila el piedra, papel o tijera.
  • Bacanales con o sin dieta. Con o sin compañía. Con o sin ganas. Con o sin sal. Con o con.
  • Niños tendenciosos voladores con deportivas de patín incorporado. Importadas de EEUU como bien publicitó la madre que les parió y que no impidió que fueran unos locos bajitos petardos al vuelo.
  • La concentración de viajes a Punta Cana de deseables efebos y princesas del trikini feliz siempre anima a la población en tránsito.
  • Poco comparable con el frenesí multitudinario por El Duque de nuestras pantallas, que levanta faldas y pasiones a su paso con esa cara de perdonavidas con ánimo de poblador del planeta. Ver el estreno de su serie y tener a un paso al mandamás de la televisión son emociones de difícil expresión. ¡Sólo se vive una vez!
  • ¡Que te atrapo, leches! Unacampaña de marketing aplicada a la conquista cazadora de un pobre hombre hetero por un homo. Una situación en apuros de mano gancho y amigo gay a dos velas. Incomprensiones de la vida entre oscuridades y música atronadora.
  • Y es que ni las roscas bendencidas de San Antonio -las que se suponen que te atraen novios- obran el milagro y la soledad mal entendida va camino de enquistarse.
  • Así que sigo en la teoría de los chulazos impropios, contándoles a miles y sufriendo a cada paso ante parejas dispares y sensaciones de menudencia entre la inmensidad de esas caras que van de ángeles a demonios pero que incluyen en la factura emociones a granel. Por eso entre mis notas, de regalo, una coplilla dedicada a cada chulazo impropio de mi devenir. Va por ti.
Ese hombre que tú ves ahí,
no es para ti
Asúmelo, te fijas en chulazos impropios
a ellas se les caen las bragas
y a ti las babas y los mocos
Chulazos impropios son clones y manirrotos
creadores de fantasías de tíos y de tías
Saben que te ponen como una moto
pero no arrancas sus pasiones ni con un cheque roto

Se pasean por su olimpo
mientras sueñas arrancarles un piropo

Y con esto y un bizcocho, hasta mañana con una ración de aservitidad. Felicidad plena y buenos alimentos. Que el futuro nos atrape y niegue la negación de estos hombres visibles que se hacen inversos en nuestros corazones.