martes, junio 23, 2009

Migamo

Dícese del que no es monógamo ni bígamo, ni polígamo... Más bien quien se conforma con las migas y hace con ellas un pan dramático.

Es triste pero es así. Tengo la certeza de que el tiempo sólo me reserva rastrojos de amores que me deconstruyen a pedazos un corazón de por sí maltrecho. Ni los peores augurios de una pitonisa de tres al cuarto valen para remediar la realidad azarosa de la negación. Y así sorteando los males o pseudotales intento levantar cabeza, mirar a los ojos del AMOR pero no perder los estribos cual quinceañera perdida entre su física y los fulgores de su química explosiva. Por momentos el dejarse llevar puede ser un caos mayúsculo, porque los efectos se pueden propagar y las consecuencias pagar entre muchos ceros. La noria del sentimiento es así, de baile espasmódico constante. Peligro en el ambiente, siempre.

Una cercanía a tiempo, un estar sin ídem, un complicidad que parece auténtica, un compartir y hasta planear a dúo. Un suma del querer exponencial. Así cabalgo sin ejercitar el músculo como pide a gritos. La conformidad de lo mínimo me lleva a una frustración que da al traste con las ilusiones, la fantasía y demases sueños imaginados. Los mismos que dibujan más sonrisas, que palpitan el ser entregado. Y tanta entrega no es buena. Pero, Migas a Domicilio, aquí tiene su pedido. Gracias.

jueves, junio 18, 2009

La jaula de las locas, focas, lobas y demás faunas

Qué contentos deben estar los criadores zoológicos, los domadores cual Ángel Cristo, los amantes de la masa animal... Porque asistimos a una crecida sin precedentes de las especies sorprendentes de mal empaque social. Las mismas que dicen poco de sí mismas pero demasiado de los restos. Que se afanan en crear polémicas o fangos, en sembrar dudas, en pistolear a diestro con siniestros... Su afán es el hacer daño de forma gratuita, incluso en campañas de 2x1 o más. Todo con el objetivo de crear víctimas a su paso. Valen todo tipo de comentarios desalmados, de perdigones direccionados, de falsedades enquistadas y de caras mutantes. El fin justifica sus medios y sus víctimas asisten a una ceremonia endemoniada sin saber cómo gestionar tanto ataque. En ocasiones son tan sibilinos que sus efectos / consecuencias pasan, de supuesto, desapercibidos. Pero el tiempo recoloca sus estrategias y el mal siempre vence.

Todos cometemos errores. Causamos daños, males y semejantes. Asumo que muchas veces desde la intención, profunda o superficial, pero no hacemos de ello una constante. Pero me consta que otros -léase al tiempo en femenino- sí que optan por materializar en negativo una personalidad inquisidora de zancadilla ajena. Saca lo peor de mí y me molesta que intenten vender motos o camiones ante los más ingenuos. De ellos y su necedad se aprovechan para continuar sus ejercicios de aniquile que algo queda.

Puede que mi terquedad o tontunería me haga defender al débil, o cegarme con el ser más inmerecido, pero siempre apostaré por la verdad. Por no dejarse llevar en rituales de la confusión, del engaño como base y la majadería como pilar. Que se deconstruyan a sí mismos, o rematen los rincones más oscuros de sus jaulas de oro (rancio).

lunes, junio 15, 2009

Nocheabundo

Lo confirmé tiempo atrás, pero la inercia me lleva a reválidas del surrealismo nocturno. Y es que hace ya tiempo que me dije no a las noches de jarana o derivados. Quizá una edad por adelantado, un cansancio insuflado o una desgana incorporada sean los culpables. El resultado siempre es el mismo. Por muchas buenas gentes, queridas o queribles de quienes acompañarme y desparramar a conciencia, el balance se resuelve para mal. El disfrute no hace acto de presencia, agazapado en rincones absurdos de difícil hallazgo.

Quizá lo que peor llevo siempre está en los exteriores, en las visiones ridículas de seres ídem que no alcanzo a entender cómo son capaces de sociabilizar y sacar de paseo sus miserias. Son especímenes de vida en comandita, gustosos del dejarse ver y provocar para vómito espontáneo del respetable. Sin entendederas posibles, el soportar en demasía espectáculos dantescos me resulta de lo menos sugerente. Por eso opto por el escaqueo definitivo. Lo mismo me pasa con el grado de frustración, que alcanza lo supino al no entender parejas de cuasi androides, sumas que restan y tonterías edulcoradas. Todo frente a la soledad encorsetada, del que espera entre desespero las caricias de un volátil macho cabrío.

Pero Te Espero Aquí, que lo sepas. Aunque la noche sea nuestro refugio.

viernes, junio 12, 2009

Bondad regalada, maldad revelada

El frotar se va a acabar. Y más cosas. El cansancio de ir de bueno por la vida para acabar escaldado, lo mismo también. Y es que los límites se encuentran cuando las gentes se pasan por su arco del triunfo la entrega y la cercanía de quienes desde la verdad se dan sin miramientos. Sobran los motivos, pero no los dolores de cabeza y más cuando las decepciones se van acumulando para pena, penita, pena. Lo peor es cuando uno vive en su propio limbo, cree que todos son de fiar y se encuentra con sorpresas que ríete tú de las de Isabel Gemio en su época.

Me encuentro cansado de toda esta situación, porque cuando se depositan esperanzas en alguien y se ve rebajado drásticamente, se cae todo. Y por el peso de lo insólito e inesperado. Ante un contexto tan adverso, por mucho sentimiento e incluso amor de frenesí por medio, nada sirve. Porque en otro caso la rueda seguirá su impulsiva marcha frente a las lágrimas consecuentes. Nada que ni una sonrisa de templanza o un roce de optimismo puedan solventar. Sólo son parches, ya ni consuelo. No se puede subsistir emocionalmente a base de restos, de rincones oscuros reservados como regalo de Dioses.

No sé cómo acabará todo esto. La intuición indica a mal.

sábado, junio 06, 2009

Broteado

Inmerso en una espiral de emociones contrapuestas me hallo descolocado. Y es que el no saber enfrentarse al hecho amoroso es mala cosa. Más cuando la realidad te ha retirado de semejante desparrame y el poder afrontar una situación de latido feliz se vuelve un handicap. Cada día tengo más claro que alguien conjuró en mi contra y que el momento encontradizo de un lover es una clara utopía. Porque parafraseando al molón de Camilo, siempre me voy a enamorar de quién de mí no se enamora... La concatenación de noes, rechazos sin verbalizar, zancadillas de la circunstancia y demás siempre me ha acompañado. De hecho, mis grandes amores -léase también pasiones irresueltas- han sido negadas, con contrapartes que despertaban todo a cambio de nada. Y sigo habitando ese mar confuso, donde los sentimientos se trafulcan y la verdad sigue tan alterada que el apeadero se antoja infinito.

Nunca fui un declarante empedernido. La timidez me vence en los contextos de importancia supina. Pero últimamente lucho contra mi yo profundo, porque quizá despejando dudas o en su intento logre un aclarado tipo Vernel. Aunque los efectos pueden tener contraindicaciones y la pérdida consecuente un drama de tamaña dimensiones que tampoco considero vital. Pero sí que es saludable el dejarse ver, sentir, amar, el no poner barreras sino todo lo contrario. Claro que si el desatino con el objetivo es mayúsculo, la escena es peripatética. Pero más se perdió en Cuba.

sábado, mayo 30, 2009

Si es que...

... nos las dan con queso, por mucho que las hayamos pedido con mermelada. Porque no aprendemos.
... caemos en lo surrealista de lo ajeno, sin atender a lo real de lo propio. Así nos luce el pelo (a los que aún tienen).
... optamos por la ingenuidad sin impostar y retozamos entre la maldad en cúmulo. Mal panorama.
... lanzamos el dardo envenenado a quien no corresponde y dejamos 'de rositas' a los enemigos de buena cara y peores intenciones.
... regalamos el latido a absurdos de entrega cero y palabras que lleva el viento.
... del error no hacemos virtud. Sumamos a la mochila las piedras del camino y los morados del tropiezo infeliz.
... los otros no están de nuestro lado, por muy 'bienpensados' que marque nuestro CV.
... creemos que la entrega es un medio a algo y no es más que la consecuencia de la estupidez de grado más. El balance siempre da mínimos.
... agotamos letras y palabras en desorden, que para decir algo conducen a la nada. Y en espiral seguimos abochornados de nuestra propia existencia.
... el autoentendimiento es cosa fina, el que tiene que ver con los extras más vale dejar en cuarentena, pues la extensión de la bobez acabaría con poblar el todo.

... quién me pone la tecla encima, para dar texto a pesadumbres como éstas. Víctima en propia carne (por blog).

jueves, mayo 28, 2009

Agradecido y emocionado...

Solamente puedo decir, gracias por ser así. A todos quienes desde su cercanía me han demostrado y demuestran ese apoyo incondicional. Mi realidad y mi umbral de exigencia me hacen ser un rancio conmigo mismo, de difícil autogestión y emociones en vaivén. Pero si no fuera por quienes me rodean, me soportan y aconsejan no sé qué hubiera sido de este escribano de futuro incierto. Ellos me hacen mejor y me dan motivos de seguir. Por muchas ausencias y vacíos latentes, los latidos pesan de por sí gracias a los afanados en permitirme su amistad.

Claro está que todo es mejorable, pero sería injusto o más si no pusiera en valor la suma de cariños deslatados que voy guardando en mi cajita deseable. Porque no me puedo olvidar de los deseos, de los te quieros que vendrán y de aquellos que sin pronunciar siempre quedarán. Y es que algunos vienen para quedarse en el cardio interior sin fisuras. Frente a los tirititeros que obligan al mal rato. Qué necesidad de perder un esfuerzo en otros por borrar.

Lo grande es el dibujo en sí, de mi vida y de la sonrisa compartida con tantos que hacen el hoy posible. Como me apuntalaron el ayer y me cimentarán el mañana. Sin esa cuadrilla de obreros de la verdad y el cariño gratuito mi inmobiliaria de la sensiblería cotizaría bajo cero. Ahora está en las nubes y eso que hay ... (ponga ahí la palabra maldita).

sábado, mayo 23, 2009

Simulacro de empacho

Surrealismo puro la canallada sucesiva de hombres imprevistos, bien plantados, de caras complacientes o placenteras o vehiculo de, que arremolinan unas calles mojadas pero de tránsito feliz. Y es que la huida se hace necesaria como la visión del clan guapo que habita en los sueños y viene a la vida a ejercer el papel figurativo. Como el que pasa por casualidad y sin quedarse deja un poso. Así me siento, atesorando sonrisas, ojos en profundidad, rostros delictivos, cuerpos cincelados y deseos por explotar. Hasta que la Carrá entre en acción y explote algo más que el corazón.

Es curioso como el contexto nos define. Cómo nos hace mejores o peores, pero modifica nuestras expectativas, necesidades, prioridades... Volver por Madrid es un aire fresco en unos días grises, de mases sin suma, de caras enquistadas, de palabras que taladran por doquier. El escape se justifica en sí, por los reencuentros y el ejercicio introspectivo. El volver con todo el sentido. El coger la realidad por los cuernos y no dejarse llevar por la maldad que hace imposible cualquier ápice de avance. Pero no es momento de hacer plante ni todo lo contrario. Más vale sacar en bien lo que mis días me dan y dejar vacíos sinuosos para el futuro por escribir.

Aún así no reniego del empacho embriagador de los seres que son sin ser de apropiación. Una lástima que una mala bruja me conjuró. Hasta que no pase su hechizo seguiré vagando como un paupérrimo esperador.

sábado, mayo 16, 2009

Si no fuera él

El dilema del amor siempre ronda una cabeza. Bien por posesión o habitáculo, bien por ausencia lamentosa o lamentable. Me subo al carro segundón y aunque no haga uso del lacrimal sí que reconozco que mi quejío es una constante. Porque a veces los silencios son muy evidentes y el saberse desocupado es un lastre que se enquista. Y salir de ello es una complicación que ningún libro de instrucciones ni un amigo optimista de más conseguirá convertir en levedad. El sentirse malamente no es, por tanto, algo gratuito. Aunque haya días en oferta, el corazón no entiende de marketing y se deja llevar por el sentimentalismo subido. Y qué error puede ser el confiar las naves en una persona, un ser, en considerar a un príncipe como azul, verde o amarillo y ver cómo el tiempo no resuelve la ecuación.

La persecución del amor en vida, que en el más allá quién sabe si se duan los espíritus, es errática. Porque de la espera uno desespera y hasta confunde emociones. O no. Pero la negación se vuelve dardo. Y el sentir que los latidos van por su cuenta y que el muro se construye es doloroso. Puede que no sea. Que la pertenencia sea ajena. Que sus caricias sean de sueño. Pero quiero soñar despierto.

sábado, mayo 09, 2009

De maldiciones e incomprensiones

Últimamente no hago más que preguntarme cómo nuestro mundo se corrompe a la velocidad de la luz y parece que el común gentío no hace nada por evitarlo. Todo en una ceremonia de descrédito generalizada y donde la maldición, en versiones variadas y pixeladas, se apoltrona con picardía funesta. Asistimos a la crítica palabra de familia común, aquí siempre llamada maldita, que nos tiene en un ¡ay! constante. O eso a algunos. Las tiendas están llenas y el ser compulsivo sale con bolsas aunque sus bolsillos se vacíen. Los restaurantes se abarrotan y las reservas se copan. Estas mismas en -s final se beben y beben con ahínco en noches de crápulas infinitos, miradas de falserío y posturas impostadas. Nada es lo que parece. Ni ganas. El consumo viciado, carnal, emocional o extensibles se ha hecho un hueco de gigante. Malamente.

Y las cosas pasan y se colorean en negros y las reacciones están por llegar. Y puede que pierdan su vuelo o facturen con exceso imperdonable. Porque sigo sin entender cómo el aprovechamiento ruin de los jóvenes se ha hecho un continuo. Que si basuras contractuales, becas para salir al paso y ahogarse hasta el cuello, enchufismos electrizantes... Los cálculos no salen y el talento se evapora entre desganas.

Incomprendo, a mi modo, a muchas personas que están de paso y quieren zancadillear a los demás. No sabría adjetivar su pasotismo y su maldad espontánea, con consecuencias. Con ellas haría uso feliz de esa goma de borrar personas con la que siempre he fantaseado. Puede que así me ahorraba malos ratos y sentimientos explosivos. Están otros, los mosquitos muertos. Pero que en su fango siguen picoteando y empeorando el panorama. No siempre se ve venir su aguijón, pero cuidado con, su efecto puede ser letal. La hartura con esos otros sobrantes es máxima. Más porque aún no está a la venta la loción antiparásito social. Si alguien conoce la fórmula que me la haga llegar, que quiero rociar un radio de acción importante.

domingo, mayo 03, 2009

Trastenidos

Aunque el protocolo vía calendario imponga una loa maternofilial, soy de los que piensan que no es necesario ceñirse a lo previsto ni ensalzar en comandita. Ella sabe su importancia y vitalidad. El resto es añadido. Por eso opto por apearme en otra realidad. Tras mucho comentario de lo que ocultan las relaciones emparejadas, las mismas empeñadas en quedarse en tanta superficialidad ajena y no incurrir en el peso de lo oculto, está claro que somos seres de engaño feliz. Con poco nos conformamos y edificamos nuestras concepciones de los otros y sus vidas con una levedad insólita. Todo sea por grandificar nuestro drama y elevar el victismismo y la fatalidad frente a los escaparates plantificados y goteleados de esos otros que miramos con recelo, envidia o pasmo.

Pero saltaré de esa trastienda de los dúos corazoneados, que cada cual se las componga, a la que nos pertenece a los individuos como tales. Como yoes indisolubles. Lo mucho que escondemos y puede que ni nosotros seamos capaces de incorporar. Y es que llevo una sucesión de personajes -más nombre no merecen- que muestran una patita pavorosa de lo que tienen en su museo de los horrores. El saber todo, el resolver su ecuación ya no es ni deseable. Todo apunta a un suceso de dimensiones estratosféricas, unas palabras fuera de lugar, unas visiones tenebrosas. Porque el mostrarse tales cuales es un ejercicio reservado a unos pocos, los transparentes por saberse sin dobleces. En cambio, la masa común se recrea en su doblez, en el cúmulo de mentiras que pasan a medias verdades con suerte. A su espiral de caras -caretos o caretas- que demuestran su falsedad de paseo diario.

Lo digo. Estoy hasta allá de saberme rodeado, ninguneado y falseado. Qué necesidad de construir en engaño. De poner rostro entrecortado, de adular entre egoismos sin dosificar. Recapaciten pues, que el análisis está cuarteado. Y la desazón cuajada.

viernes, mayo 01, 2009

Riada laboral

Desbordado me encuentro ante el cúmulo de obligaciones, necesidades, compromisos, exigencias y demases laboriosos que me hacen pensar en infinito sobre el mismo tema. Creo que la adicción la sobrepasé tiempo y proyectos atrás, pero lo actual no tiene nombre. Quizá haya personificado tanto lo que hago que mi pecho no da a basto para asimilar esa cantidad de requerimientos, de procesos que esmerar... Un caos por lo mucho y los tantos ajenos que requiere. Con satisfacciones evidentes, visibles o audibles, pero con sinsabores que en la actualidad no compensan. No lo hacen por la falta de actitud de quien debiera perder mucho en ello, por la hipocresía incorporada que da pie a ruines a campar a sus anchas, por el cero valor que los entes extrarradios aportan al cúmulo... El panorama no pinta en positivo.

Pero lejos de eso, mi preocupación es el estado vital que me reporta la espiral en que se ha convertido lo cotidiano. Los espacios robados, las ganas volatilizadas, el ansia cronificado y la exigencia supina en choque con la autoestima subsuélica. Pero dicen que el seguimiento es ley de vida hasta que expira. Y parece que pintan bastos. O bastardos. Los mismos que te hacen sentir peor o más. Con esas caras que degollan y reflejan su hipocresía degradada. La pena quedó atrás, como la compasión. El odio va in crescendo. Todo para prejuicio del sentimentalismo poco contemporáneo. Y los que eran dueños de aprecios o quereres se lapidan por deméritos edificados.

Qué aportar en este mar contracorriente de guadianas emocionales y lágrimas sin pozo. Ni el tiempo reconciliará a los Dioses de la cosa nostra. Hagamos lo que hagamos. Y cómo lo hagamos. Ni con trabajo ni sangre. Malamente.

sábado, abril 25, 2009

Salvándome

Por favor, en ruego unilateral practico el rescate casi posible. Y es que pasa cada cosa que impide ese preciado bienestar, frente al surrealismo de lo ya cotidiano. Entre cocodrilos, fantasmas, cacatúas y demás faunas se hace complejo el sacar la cabeza y no mojarse. Llueve para mal y las circunstancias superan el bochorno. Frente de negaciones, críticas, pasotismos, vacíos y palabras chirriantes, el todo empeora el estado de la psique derivada de su propia angustia. Si fuera posible la desconexión sería un recurso obligado, porque la continuidad ahoga y desdibuja. Con resultados más que pésimos...

... Pero queda el camino, el día cual escribano que configurar, las apuestas insólitas por la verdad, la ingenuidad, la cercanía... Porque la hartura de tanto mentecato y mentiroso, pasmados en sus mundos yuppienses es supina o más. Y el colmo del desamor como telón de fondo. El choque mural/emocional. Haciendo pupa y envenenando la herida. Ojalá aparezca el recetario que positive tanto dolor sumado y cronificado. Porque los otros vencen el juego y el mal fario ya pasa de castaño oscuro. ¿Qué (no) está pasando?

sábado, abril 18, 2009

Externalidad

Suposiciones de un mundo mejor. Todo puede llegar, hasta entonces toca el conformar(se). Por mucho patetismo integrado y ejercicios de escapismo necesarios para afrontar la insensatez ajena. Aunque el hecho ermitaño se intuya, más vale un fin penumbroso que unos brillos impostados y adjudicados sine die. Porque visto lo visto y sufrido lo sufrido el ánimo menguante se reivindica para qué. Ni él mismo lo sabe.

En días abruptos de conocimientos estelares, de visitas inéditas, de palabras envolventes y semejantes, casi que trae más a cuenta posicionarse en la ficción que en la realidad. Porque ahí es donde habita el vacío, lo forzado y el esfuerzo por caer en una cotidianidad que espanta. Pero nadie dijo que esto fuera fácil. Y por contrato hay cláusulas que sí o sí. Por eso más vale abstraerse y no pensar con sesudez en lo que cronifica para mal. Como esos ojos por habitar, esos labios que conquistar, pero que el no quiere arrebatar. Cual jarro de agua más helada que fría.

Los pasos sensatos encaminarían hacia un olvido y dejadez de los restos del oscurantismo. Posicionarse en un arcoiris vital, de sonrisa infinita y de buenrollismo como filosofía propia. Pero no sólo la intención actúa en este cabaret, hay cosas de incontrol que no propulsan al cambio real sino todo lo contrario.

Toca sacar hacia fuera esa catarsis de lo maléfico, de los alfileres de pega que vía cromo social han sido algo que no era nada. Limpiar el cristal y verse en el espejo sin la suciedad de la mentira. ¡A por ello!

domingo, abril 12, 2009

Central de Desgana, ¿dígame?

No es un día cualquiera. En realidad es uno más de otros tantos tediosos, de esos que pasan a la carpeta de archivos olvidables. De los que quisieras hacer un recicle infinito por su cero contabilidad en lo memorable, pero que pesan cual losa y se antojan de machaque complejo. Por mucho que mate el tiempo con absurdeces para directamente no pensar, el propio tiempo pasa y el sentimiento de culpa se acrecenta.

Perdón, me entra una llamada -que otra cosa iba a ser-. CdD, Central de Desgana, ¿dígame? No, no. Ese tipo de planes se excluyeron ya, qué sentido tiene pasar una noche con gente insulsa que no aporta nada. Sí, no dudo en el porcentaje de antisociabilidad alcanzable, pero tampoco tiene buen reporte el estar por estar con gentes de paso o de relleno. Gracias por su propuesta, pero será mejor que llame a DnA, Desesperados no Anónimos, donde están esperando como el comer cualquier plan por muy tontuno que sea. Gracias.

Podrán pasar horas hasta una nueva llamada, pero los pierdetiempos o una gominolada como recurso son más útiles que el dejarse ver o caer con seres de hipocresía, de dobles vidas, de palabras que se lleva el viento, del momento pero sin estancia de largo recorrido, dueños del EcincoEstrellas, también conocido como egoísmo de lujo vía visa oro... Con semejante panorama la soledad se posiciona como realidad eficaz, donde el yo profundo de la desgana primordial vence por encima de los restos vacíos de contenido. Y lo triste que la gana viene dada por lo imposible, el reto que ni de superhéroe, la paranoia del colmo, el ser de otra galaxia poco satelital y tal...

Opto por quedarme aquí sentado en la CdD esperando nuevas llamadas que rechazar. No es más que una revisión del sufrimiento pero incorporado a mejor. A qué esperas, ten tu no. Que la desgana vence sola.

jueves, abril 09, 2009

La gente está fatal

Bien valdría explotar aquella del burro delante para que no se espante. Porque quien no tenga momentos de deslucidez que tire la primera piedra, o caerán por sí solos los cascotes. No confundir con otras conjugaciones nominales de similar índole... El caso es que de un tiempo a esta parte seguimos asistiendo a ceremonias de confusiones ajenas en toda regla, sin necesidad de la misma ni marichuladas atacantes por el estilo. Basta con pararse un instante en cualquier lugar de tránsito para comprobar que el especimen humanoide pierde en categoría, porte, resolución, facilidad de palabra, gesto y obra. De la gracia ni cuento. Hay gremios poligoneros y absurdos que se imponen entre el corte social para dejar un cúmulo de necedad incomprensible e incontenible. Ni idea tengo a dónde nos llevará todo. O mejor dicho, a dónde nos llevarán todos estos...

La actualidad no está protegida ante barbarie y tontunada. Sin ir más cerca que a Murcia nos encontramos con una mujer despotricadora anti mariconzones, adalidad de la enfermedad gaydad y encolerizada por la aparición de los niños de la llave, los mismos que desprovistos de su merienda por los malotes -sus anhelados en pasión- se dejan llevar por el camino del onanismo y de la depravación más indigna. Son sus palabras. Quizá tenga en su entorno muchos amigos y familiares anversos, amigos del juego con el igual, deseosos a la contra y tamaño despropósito ha cruzado el cable a la cátedrawoman para terminar lanzando esta sarta de incontenciones verbales. Puede que las otras se las salve cual Concha Velasco.

Chistoso fue cuando esta semana, al hilo de la superiora defensora de la moral anti vagos, maleantes y cazurros de sexualidad viciada, una jovenzuela niñatera sin medio dedo de frente, señaló el momento en que un amigo y servidor se disponían a ver ropa en una tienda más bien teen. Como si de dos gorilas, avestruces o jirafas enzooladas avisó a sus amigos púberes de nuestra presencia como ejemplares del anglicismo gay. El oído fino de mi amigo D. hizo el resto, cuando la increpó en plan autodefensa con callada y risitas por respuesta. Triste, que a una edad de asumir sigan teniendo tanto prejuicio creado a fuego por quienes hacen de la hipocresía y el engaño su carta de presentación. De lamento, pero no SemanaSantero que bastante tenemos con sufrir los pasos espásmicos e impulsivos en cualquier lugar. Un poco de respeto urbano y a quien no profesa...

Y luego están otro tipo de fatalidades no confesas. Porque cuando tienen que ver con el desamor, la frustración, la decepción, el engaño... Pues no merece la pena gastar energías ni letras en ello. Por mucho que haya quien se crea especial y quiera despertar la constante atención, admiración y demás. Aunque, al final, puede que no se salga con la suya.

Felices días vacacionales para quien los tenga, y quien no que saque a procesionar su realidad, que nada tiene que envidiar a la que nos quieren imponer asaetadamente.

viernes, abril 03, 2009

Descompasado

Muchas cosas nos definen como seres humanos o en proceso. A día de hoy me apropio de la descompensación vital y acabo como un descompasado de libro. Porque alejo de mí aquello que deseo con fuerzas, lo cual es vil, cruel y patético al tiempo. Porque miro a mis contornos y la sensación de vómito me supera, por varios flancos. La existencias de surrealismos absurdos integrados incomprensiblemente a la capa social, frente a las bondades en suma de otros tantos que hacen de capas sayos duales me enternece y encoleriza 2x1. Será que estoy en oferta, pero ni los centros comerciales me asumen. Ni yo mismo, lo cual es tristoncio.

Hace un tiempo, desde que la vida me demostró que es efímera y doliente de por sí, que mi esquema en derrumbe me dejó rodeado de escombros. Por más que el instinto de superación y los extras de apoyo ajeno hayan intentado capear el temporal de materiales vertedéricos, el resultado es poco óptimo y las vías de solución se antojan complejas. Ni una buena disposición crea milagros, porque la realidad es cómo es y los sentimientos, las extrañezas, las dudas, la inseguridad y demases de palpito doloroso no se desdibujan en cero coma. El discurso, no pretendidamente catastrofista por más que se apunte a él así cual diana, no cambia por el cúmulo de pesares enquistados, por la desesperanza ya no súbita sino compañera, y porque la espiral tiñe de negro algo que pudo ser arcoiris.

Así es cómo me encuentro, así es cómo lo plasmo. Quisiera gritar muchas cosas, aclarar otras tantas, derrocar muros y poner puntos sobre las íes. Pero nunca fui demasiado luchador ni un aspirante a héroe, mucho menos super-ídem.

lunes, marzo 30, 2009

¿Y qué decir? Nada mejor que Absolutamente

Superado por la propia inercia de lo deseable, los días se volvieron cómplices y la maldad enquistada. La lágrima condensada y apurada, el desquite del dolor impulsivo, se vieron tapados por el escapismo hecho momentos. Y es que disfrutar del concierto inaugural de la gira de Fangoria (Alaska y Nacho Canut) es un lujo al alcance de muchas modernas y desviadas de la ría bilbaína y derivadas. Hasta punto de encuentro de tres viejas glorias comunicólogas, que bien adyecentadas y adecentadas, pasaron una noche de brillos, de bailoteo, de palabras (retorcidas y de honor), de nostalgia ochentera, de sí pero no con el ritmo como protagonista. Fue muy divertido vivir un show así, ecléctico pero necesario. Absolutamente.

Todos somos moda desde que abrimos el armario -por muy apolillado...- y es que con ella construimos nuestra imagen. Una no, cientos, se vieron en los desfiles que dieron caché al comercio de Torrelavega, donde un equipo desigual intentamos pasar un buen rato y compartirlo con el público, deseoso de rellenar roperos y fundir la tarjeta cuando la palabra maldita dé un respiro... Lo bueno de todo esto no es el fraserío protocolario, sino ver los adentros donde uno descubre verdades como puños, otras alteradas, interiores de rechazo... Pero es toda una experiencia. Absolutamente.

Ojalá siempre venza el amor. Quizá que lo escriba un corazón solitario y peripatético hace que en sí ese pedir pierda valor. Pero todo lo contrario, lo gana cuando están dentras las chicas de la Agencia Rumore que dan saleron a nuestras vidas sociales. Y para colmo en un rincón de cinco estrellas, Santillana del Mar. Allí me fui con una guapa y querida en suma, dispuesta ella a dárlo todo. Y vaya si lo hizo. Hasta acabó sumando. Al contrario que muchos, que desperdigaron en la fiesta las migajas de su desesperación. Ante ojos atónicos, parejas misteriosas, y surrealismos cupidistas de latido expréss. Absolutamente.

Lo malo es que todo pasó. Quedarán posos, flashes de retina, palabras volátiles... Y el ansia pide más. Y más. Absolutamente.

domingo, marzo 22, 2009

Inercia

Hay palabras que punzan. Que suponen de por sí un impacto, de leerse o verbalizarse. Y ya ni digamos de sentirse. Y es que los vacíos se hacen lagos sin fin. Las montañas rusas se convierten en parques temáticos del drama. La soledad es una mujer que no entiende de visitas, ella sólo contrata largas estancias. Y así, el suma y sigue de lo patético. Del puzzle vital que jamás desearías pero que el destino te ha conjurado. Y cuando el tiempo no reconcilia, sino todo lo contrario, sobreponerse o relativizar se antojan ejercicios utópicos. Porque el fango ya ha cubierto toda la realidad. Sólo quedan retazos de yoísmo, recodos de salvación casi agónica. Como terapia a lo que queda por venir.

Menos acá del amor hay más cuestiones de merma personal, esas cargas que minan en conjunto hasta la explosión. Puede ser algo paulatino y camuflado como autodefensa, pero el calendario se encarga de contabilizar heridas y procurar su coloración doliente. Y no aparece quien lama con compasión auténtica ese mal grandilocuente. Y si aparece descuadra la verdad y hace de la vida una mentira, un camino de espinas por esperar lo imposible. De lejos, palpitando, estremeciendo en las distancias cortas pero alejando los suspiros por el sentimiento de impertinencia.

No se me ocurre más que la inercia, que el vivir sin sobresaltos. Lo contrario puede ser fatídico. Pero es triste saber que el devenir angustia. Que la infelicidad se ha instalado en tu almohada y tiene intenciones de ser huésped por infinitos sueños. Los mismos que más vale desdibujar, porque el castillo de anhelos es la crueldad ficcionada. Y quién quiere una ficción por vida...

viernes, marzo 20, 2009

Latido sin recibo

Quién dijo que un corazón sin dueño no merece un latido. Alguien descorazonado, seguro. Lo más grave de todo es que el latido exista, el objeto de deseo también pero la imposibilidad tiña de negro la ilusión. La negación de tu inclinación amorosa, fortuita acaso, pero reveladora, doliente, indómita. Por mucho que quieras entrar en la lucha, dar el todo por un algo emotivo, el sentimiento racional impide el lanzamiento o piscinazo. De ahí que las palabras se agazapen, que los besos se diluyan, que la pasión se cristalice para romperse en cero coma.

Su mirada lo dice todo, o la nada más absoluta. Sus gestos delatan su autenticidad. Su ser en calma inquieta y promete. Sus palabras cual susurros estremecen. Su silencio paraliza. El todo hace que el querer vaya en suma. Pero el NO queda reflejado en el rincón más íntimo. O puede que la duda dispare meteoritos del yo ansiado. Quizá nunca lo sepa.

Sentado en su lugar, el mismo que no abandona, como huidizo y sin voluntad, dejado llevar pero con súbitos impulsos, renueva lo cotidiano. Impregna de verdad alterada lo que pudiera ser un drama a dúo sin serlo.

Un, dos. Un, dos. La matemática inversa, más bien perversa, niega tantas cosas. Momentos, contextos. El ser en otro o con él queda relegado a los dioses, también -osas, del apropiarse sentimental. El resto esperan una inclusión a tiempo. Una respuesta. Un milagro.

No lo verá ni DioS.

sábado, marzo 14, 2009

¡Teatralízate!

Un buen modo de aplacar la palabra maldita, el estrés o escinco que nos supera, el surrealismo de la pataleta, el gilipollismo de ego subido y demases brincos de la mísera realidad es acercarse a las artes. Como esponjas asumir visiones insólitas, ritmos o sones estimulantes, letras mínimas que son máximas y hasta ejercicios de lo tuyo es puro teatro. De eso he tenido estos días. En la escapada capitaloide pude acercarme al Maravillas para reír con desenfreno con 'Mi primera Vez (Si me cuentas la tuya, te cuento la mía)'. Un espectáculo donde se habla y se muestra (o casi) el sexo sin tapujos. Con reversiones de tantas virgnidades perdidas, de tantos seres dados al placer incipiente, de sexualidades en búsqueda y de risiones a compartir. Y es que el trabajo de Javi Martín y Bart Santana (dejando a ver su piel y bajas sensaciones) o Miren Ibarguren (la nueva hija de Aída, aquí insuperable) y una desconocida Mar Abascal. Fue un ejercicio de introspección horizontal, vertical y hasta de trasera de coche de España cañí y sus prototipos. Hasta con test al público y comunicación masiva de los datos, anécdotas y curiosismos de la vez de prueba que dio paso a más para los afortunados... Para practicar la carcajada deslimitada y saber como el teatro siempre se reconcilia con lo más joven. De diez.

Y para sumar más puntos que Chicho Terremoto, ayer volví a dejarme caer por un teatro. Esta vez tocó el Palacio de Festivales, con la obra 'Humo', de Juan Carlos Rubio, un actor/autor que gana en las distancias cortas y que me dio ganas de no dejar pasar su éxito por esta tierra enmontañada. Fue una oportunidad de conocer in person a Juan Luis Galiardo y Kiti Manver, protagonistas del montaje. Con los que volví a comprobar que hay humanidad detrás de algunos personajes, por mucho que otros se mimeticen con el suyo y lo paseen en lo cotidiano con patetismo. El caso es que bien acompañado me planté en la sala tras un día fatal o más, pero me dejé llevar por un texto donde la verdad es mentira y viceversa. Donde se demuestra que los humanos no siempre lo somos. Que ejercitamos una verborrea inmunda pero objetivada e interesada. Así caemos en la espiral más traicionera, incluso para el yo profundo. Sobresaliente extra para todo el equipo, pero matrícula de honor para el directo JCR, que hace del diálogo un arte certero y cercano.

Fueron dos, pero espero que la matemática teatralizante me siga cuadrando. Porque las ganas de dejarse llevar por las vidas e intensidades de otros es un buen escape ante la imposibilidad de la huida propia. Quizá así nos vemos en un espejo que nos haga hasta pararnos a pensar. A ello...

martes, marzo 10, 2009

El baile discordante

Agotando el contexto me encuentro y podría decir que agotado. El efecto bajada tensional del estrés cotidiano al remanso de no obligaciones me ha sentado mal esta vez. Aunque el descanso era justo y necesario, de ahí que el balance sea más que óptimo. Y es que estos volveres capitalinos siempre me cargan de pilas y compras, porque de emociones mejor ni hablamos. Por mucho que siempre estas calles, sus miradas, sus rostros en escape den satisfacciones exprés. Algo que contar y que vivir.

Como la vida, que tiene cada cosa que nos descoloca. Últimamente me fijo de más en el baile confuso de cuerpos de equilibrio dudoso. Seres de difícil fusión pero que el destino, el interés, la confusión, la necesidad o lo irracional han unido. Quién sabe si para siempre. Pero no puedo dejar de preguntarme cómo sobreviven tantas parejas discordantes. Sin ir más cerca que unas manzanas me he encontrado con un famoso actor plumífero y egocéntrico, agarrado de su macho cabrío púber aún y macarra. Era un nexo difuso el que les unía, por mucho que exaltaran tal cosa. No son los únicos. Por estas calles de bellezas robadas, pagadas, exageradas y hasta naturales, se ven dúos de enajenación supina. Y en un ejercicio de maldad todos nos preguntamos el por qué de semejante visión. Sale el lado cotillo/cruel y cuestionamos la ausencia por la presencia ajena y su afición a dejarse ver. Una incomprensión quizá para los pacientes de la autoestima volátil o en desaparición sine die.

Las felicidades y decisiones ajenas cuestan de ser comprendidas. A todos nos ocurre sufrir el brete de amistades en la nube y el momento crucial de presentaciones cruzadas o de una sola vía. Ah clarito, ejercer la sinceridad se torna harto complicado, porque está en juego mucho y romper ilusiones y enfrentarse a las mariposas o todo tipo de flora, fauna e insecticidas que viva el otro no es sencillo. Pero siempre quedarán las conversaciones de juicio rápido con más semejantes, esos que se limitan a llamar majo/maja a la pareja del ser ennoviado y exaltado, pero que no hacen más que salirse por la tanjente y aplicar un adjetivo para salir del paso. Aunque quién no sabe que la majura sin más, a secas, es un jarro de agua fría para quien espera una loa infinita. Pues eso. Que el panorama está difícil, pero la discordia en el amor o en las relaciones parece salir indemne. Y sino que no me lo digan a mí.

domingo, marzo 08, 2009

Los recuerdos rotos

Siempre que me reencuentro con lo que fui, lo que pisé, viví, sentí y padecí me quedo en estado cuasi catatónico. Pero no puedo evitar la necesidad de la vuelta, del padecer esa nostalgia que me atrapa pero que al tiempo me pide renovación, borrón y sensación nueva. Y es que en Madrid soy yo pero como elevado a una potencia ulterior que me hace sentirme mejor, más capaz, vital y hasta optimista. Por mucho que acabe cansado de tanto pateo y visionado capitalino, pero esa felicidad no me la roba ni el peor de los recuerdos, ni la más tristes de las imágenes de aquello en lo que me convertí en este túnel de tantos colores, pero de negruras de tono subido. Aún así, las palabras de quienes se hacen querer, de quienes te dan todo a cambio de momentos, de compartires al viento o al solazo, de diversiones impulsivas, de contextos que aparecen de la nada para nuestro atrape. Todo nos hace y da sentido a estas huidas de quita y pón que me hacen crecer, vivir, tener otra perspectiva de mi mismidad.

Aquí disfruto de cada mirada, de cada desplante, de cada loco con su tema, de los surrealismos que nos engrandecen como género humanoide, de los excesos necesarios, de las rebajas de esquina y lujos de entreplanta, de los rostros que son para los demás, de las sonrisas robadas y los sueños desvelados... Todo en cúmulo hace especial que los segundos madrileiros sean otra cosa. Como lo soy yo, hacinado para darle a la tecla pero feliz al saber el mundo de todo y nada que me espera en el umbral de la puerta. Voy a cruzarla y espero dejar atrás mis recuerdos rotos, los despejos de un pasado que evito en zigzag porque, por suerte, soy otro sin dejar de ser yo.

viernes, marzo 06, 2009

Se paró el tiempo

Utópico o ciencificcionado, pero una necesidad que, a veces, te pide el cuerpo. Una reclama que te supera y que cabalga en los pensamientos a ritmo acelarado, con las ganas de abandonar un estadio para entrar en otro y permanecer en quietud por siempre jamás. Así me encuentro, con las ganas locas de escapar sin ánimo de retorno. Porque pese al disfrute circunstancial de lo cotidiano me tiene abotargado, sumido al estrés, acelarado y desganado sin remedio. Consecuencias del más es más y de que aquí el no corre puede que vuele. Y sí, pretendo volar pero a otro contexto donde hacer cura de espantos, donde practicar el reencuentro vitalicio, la charla de larga extensión despublicitada, la kilocaloría de ingesta en retardo y hasta la terapia de bolsas comprantes. Propósitos que siendo posibles o no bastan como para encarar una huida de ida y vuelta.

Pero más allá de la propia parada espacio-temporal, hay que recordar lo mucho que esa misma fracción nos depara en sí. Porque ella en suma conforma nuestra nostalgia memorística, esa que nos viene a la mente de golpe o que con fruicción lucha en las entrañas para hacerse con su silla y no perderla ni con viaje a Sevilla. Son los momentos que nos hacen, en individual y en colectivo. Esos que redondeamos y hasta escenificamos a la mínima ocasión, regodeándonos en frases, detalles. No importa, sí el conjunto y el significado que nos alimenta.

Por eso quiero alimentarme, que luego no queda más remedio que sufrir la dieta estricta del día a día. Hasta entonces me alío con el tiempo, lo de liarme es más misterio... Y si de paso paramos lo que haga falta, mejor que mejor. Seguro que un taxi no falla.

sábado, febrero 28, 2009

Umbrales

En una semana complicada de más, en varios momentos sentí la necesidad de escape sin retorno. La recurrente huida ya bastante sufrida que siempre vuelve con ánimo torturador. Y es que el cúmulo de más y más supera todo límite de lo tolerable. Mientras, en los contornos seres de otros yoes se empeñan en minimizar su realidad, absortos en sus menudencias e impasibles del río desbordado de lo ajeno. Cuesta empatizar y la laboriosidad se cotiza a la baja. Eso sí, la quejumbre alcanza cimas infinitas.

Lo bueno es que en plena oscuridad siempre lucen los brillos. Puede ser un encuentro de gastronomía chipirifláutica y cuaternal, una quedada sonrosada de efectismos en horizontal, un correo de cariño sin impostar, un regalo sincero y popero, unas palabras desmaquilladas... Y es que hay que romper lo cotidiano y la escalada de abrumadora crisis endogámica.

Aunque siempre está presente la sombra de la ausencia a dúo. Del corazón que late por. Y sigo sorprendiéndome en mi mismidad que es uno de los pocos contextos que no me inquieta en estos días de temporales inversos. Tras el ansia irrefrenable de querer sin calendario, asumo los otros quereres que me hacen ser, vivir, sonreir, emprender, crear... Los mismos a los que tanto debo. Una deuda que trato de saldar a base de cariño impulsivo.

Así es como lucho contra mi espiral. Con mis coreografías que van de lo banal a lo terrenal. Siendo en cantidad, sin disimulos ni medias tintas. Reconociendo el terreno y sin miedo a verbalizar el sentimiento. Por mucho que algunos los siga escondiendo en la cajita de lo innombrable, para evitar fuegos artificiales. Manejando el umbral o aspirando a ello.

miércoles, febrero 25, 2009

Seres sin ser

Que la ficción reina en nuestras vidas no es nada nuevo. Pero apropiarse del hecho ficcionado y recrear para mal lo que no debe ser se antoja como un mal propio de esta sociedad de apariencias de tonterías en suma. En nuestras habladurías de lo cotidiano es recurrente este tema, en el que vale aquello del mítico algodón que no engaña. Y es que por mucho que personas o casi intenten presentarse como lo que no son, con patrimonios que no les pertenecen, con una deconstrucción de su mismidad, es un ejercicio de patetismo que puede compensar en las distancias largas, pero que en las cortas se antoja fatal. Porque el maquillaje enfangado de la realidad acaba saliendo a la mínima, quedando en una posición absurda.

Cuesta comprender que haya quien necesite de la pantomima para realizarse en su biografía o más allá. Que se limitan hasta en lo ingerible para hacer con aquello que les aporta unas plusvalías que en la base les restan. Siendo crueles para sí, ficcionando para avanzar sin conseguirlo. Cayendo en espirales destructivas.

Me cuentan de cleptómanos de nuevo cuño. Del recurso al apropiarse by the face, jugando con los límites, con la adrenalina de lo que no pertenece para sentirse vivos y hasta pícaros. Superando la necesidad y quedando en la hipocresía del más es más. Sin modos ni maneras ciudadanas. Incomprensibles con desaliento, haciendo que nuestra sociedad arrastre lacras y seres que se empeñan en no serlo. Tremedismos de lo humano que aparentan. El ser lo dejan para la intimidad. Esa gran sufrida.

sábado, febrero 21, 2009

DescaretadoS

Nunca pude con esto que de base se llaman Carnestolendas. Quizá un trauma infantil de disfraces impropios o de sufrimiento subido me hizo rechazar todo lo que supusiera Carnaval. Alguna vez me convencieron para coger la máscara por los cuernos y pasar de mis ideas previas. Aunque nunca disfruté como para integrarme en la tradición y en el disfrute desvergonzado del que tantos hacen gala. De hecho hasta tuve un paso con escoba de brujería por transformismos, esos tan recurrentes a los machos cabríos que a la mínima oportunidad la gozan con la media de rejilla, el cinturón casi ancho y las tetas de silicona improvisada. Siempre hubo perversiones y parece que en estos días pasan más desapercibidas.

Por recurrente al leerlo que sea, uno lleva un disfraz todo el año y no es cuestión ahora de desprenderse de él y querer emular a no sé qué/quién con ánimo de jolgorio. Quizá tampoco tenga interiorizado este concepto, por lo de viejuno prematuro y los efectos achacosos del tiempo... Ya me cuesta el maquillaje de lo cotidiano, el vender imagen o procurarlo, el darse a los demás como para sacar una chirigota descarada con efecto boca/abierta por las calles. No. Tampoco conecto con esas coplillas del supuesto sentido del humor. Es más, me ha tocado escuchar lo que cantan y humorean en el Sur profundo y creo que no me arrancaron ni una carcajada. Y si son los maestros me temo que los aprendices, bueno, en fin...

Puede que la obligación durante años de contar sin ser parte de la fiesta haga que pase página y me distancie de los brillos, colores, purpurinas y lentejuelas. Aunque asumo que ante la palabra maldita lo mejor es tomarse a guasa lo que pasa y jugar a desenmascarar a los que tanto abusan de las capas cebolleta para no dejarse ver. Peores son los disfraces para el alma, los que no admiten devolución. Que nadie se confíe, que nada ni nadie es lo que parece. Y vamos aprendiendo a separar disfraces de realidades. ¡Caretas fuera!

jueves, febrero 19, 2009

Dándolo todo

Llevo días con mi llamado efecto boca/abierta, o lo que es lo mismo impactado de más, por todo el tratamiento mediático que se está dando al tema del asesinato de la joven sevillana. Se está cayendo en un amarillismo subido, con trazas de esperpento, cuando el respeto al drama debiera estar por encima de todo. No entiendo que alguien quiera hacer espectáculo de un momento de dolor, en busca desmedida de una audiencia perdida. Y me duele mucho que la familia no ceje en sus apariciones de carroñería, pues no hace más que dar cancha a quienes se lucran con su tragedia. Los mismos que no dejan perder el tiempo e improvisan una cruda reconstrucción de la nada. De lo patético, lo peor...

Puesto a criticar, tampoco entiendo el afán protagónico de tanta gente que por un puñado de euros se lanza a la televisión a contar miserias. Bien sea ante un polígrafo destructor de oscurantismos y zafiedades en masa, ante un diván del diario de una doña encantada de conocerse y de conocer a los parias patrios, o entrando a formar parte de la máquina de pseudo-realidad, de trapos por limpiar y verdades sin medias. No lo entiendo. Hablaba el gran Warhol de la gloria de fama, pero sigo creyendo que hay modos y maneras. Y vender lo más íntimo a la carroña me parece espeluznante.

Tampoco entiendo que nadie quiera vivir en los mundos de Yuppie o hácerselo creer a los demás. O todo lo contrario, creyendo -y creando- una vida para sí que no le pertenece. Véase en una ficción total que no esconde más que miserias, mezquindades y tonterías. Toca asumirse, con la carga de la vida, y no novelar sin sentido la vergüenza que supone la infelicidad. ¡Ya estamos mayorcitos!

domingo, febrero 15, 2009

Para los desflechados

Pasó la fecha más temida del año para los que van a la contra del amor. Por decisión o negación inquerida, pero con sufrimiento. Y eso que un tecleador tuvo la suerte de compartir una madrugada de corazones entre gente con un gran ídem, como mi nunca bien considerada ni recompensada Copito. Ella no merece jaulas, lo suyo es el vuelo alto y el latido sin freno. El tiempo será justo con la justicia de la bondad que no es impostada. Como sí lo es el cortejo, tan complejo y evitable en realidad, por los miedos y frustraciones que a tantos nos impiden algo más con quienes nos dan menos. Sólo queda esperar que el tiempo nos posicione para bien en el camino que nos lleva hacia el jardín y no hacia el infierno. Porque la amorosidad no sólo nos inquieta sino que nos persigue. Como seres sociales también lo somos queribles y con ganas de ello. Que el amor disponga.

Fruto de una noche de recuerdos, simpatías, dulces de contrapartida y demás me permito la escapada necesaria y el momento siempre conduce a lo mismo. La necesidad de hablar, sentirse escuchado, desahogado y expresar el deseo de ese querer del que apropiarse. Las charlas de lo erótico-emotivo-sentimental nos conforman en lo grupal. Nos cuesta guardar en el baúl nuestros deseos más íntimos, las curiosidades del latido del que hacer gala o que anhelar con dignidad. Sólo así sentimos que nuestro currículo de lo verdadero tiene sentido. Con o sin flechas. De promoción o no.

domingo, febrero 08, 2009

Cupidismo frente al onanismo

Vuelta a la carga de los ismos vitales, en un momento de precisión. Y es que frente al exceso de amor propio como callejón sin salida -que no salido- de la soledad, el contexto se presta a la solicitud indiscriminada de un ejercicio de flechamiento eficaz. La proximidad de Cupido y sus aleteo en el aire que habita lo mal llamado amor, se antoja insalvable. Así que sí, no me duelen prendas por mucho que las compre sin límite para cubrir el hambre de emociones, pedir desde este espacio de autoflagelación una mínima atención por parte del master en latidos.

La carencia de habilidades socio-ligueras impide los acercamientos en los zoológicos de la noche, donde la expresión se merma en pro de una apariencia anodina de los seres que invitan al escapismo. Mal por ese lado. El entorno laborioso carece de semejantes invertidos propensos a la cosa amor/osa. Peor. En el recursos al cantarín 'los amigos de mis amigos son mis amigos' poca chica ni limoná al carecer de ejemplares prestos, dispuestos o disponibles. Las citaciones de tapadillo o tecno-efímeras se presentan como una opción de capa caída -que ya es penoso y reiterativo por mucha pastillita colorera-. El recuerdo a pasados olvidables más vale enterrarlo ad infinitum. La no asistencia a templos sudoríparos tales como almacenes de la mancuerna oxidada; oscuridades de dragones y mazmorras; o saunisferios de surrealismo fastfood... El panorama se enquista y la nobleza varoníl para qué contar.

El próximo viernes, en la previa San Valentinera, dos buenas damas han programado la primera fiesta de singles, léase solteros, de la tierra infinita. Parece que la gente se anima a verse en este espacio, donde las llaves tendrán que abrir los candados a la sorpresa y quién sabe si a la conquista. Los raros, los amantes inversos, parece que tendremos que esperar a un evento específico, será para no incurrir en desviaciones vaticanas. Lo desconozco. La noche en sí promete, ante todo diversión, y puede que sea el antidoto para muchos de decir adiós a la individualidad mal llevada. Allí prometen presencias estelares y flechazos anticrisis. Puede que ejerza la reivindicación y externalice el grito del no a esta soledad quebrantahuesos. Ea.

domingo, febrero 01, 2009

Contexto propio

No es que sea muy dado a poner aquí realidades tal cual de mi mismidad. Quizá me haya especializado en el surrealismo de las palabras -esas ininteligibles tan ricas en -ismos- para ejercitar unas reflexiones puede que absurdas pero necesarias para las entrañas. En otras me vi, cronificando cada momento y todo merece una ventolera. Pero hay aires de los que más vale apropiarse. Y en esas me encuentro. Anoche mi canal, Aquí TV, tuvo a bien organizar junto a la Dirección General de Asuntos Europeos y Cooperación al Desarrollo el Festival Solidario 'Voces por Palestina'. Fue una exaltación de un buen número de artistas de Cantabria en pro de una realidad que no deja de sobrecoger. Aunque sí se recolectaron fondos para los proyectos en Gaza/Palestina de Asamblea de Cooperación por la Paz, Solidaridad Internacional y Unicef.

Casi tres horas de emociones, risas, tropiezos, bailes... La magia del directo. Una prueba de fuego para un equipo joven pero sobrado de ganas. Y si a eso le sumamos las que nos aportaron los artistas... El cocktail fue de lujo. Un lujo no del todo visible, porque la miga estuvo antes, en los ensayos memorables, cercanos y enriquecedores donde se vio lo que dan de sí nuestros músicos. Y en los tiempos de bambalinas, donde la complicidad de todos fue la base que dio sentido a un todo necesario.

Especial fue poder presentar sobre un escenario como el Palacio de Festivales a MissU con su grupo 'Los Arrancacorazones'. La premonición autocumplida de verme así presentando a una más que amiga, por lo que nos unió, une y unirá. Como dar paso a dos tipos únicos dentro y fuera, 'Secreto a Voces', o lo que es lo mismo, Pablo y Álvaro. Gracias. Extensibles a Marcos Bárcena, Kate Gass y su hijo Lucas, el bueno de Phil Grijuela, los incombustibles y sorpredentes '4 de Copas', la transgresión de letras reivindicativas de 'Soul Dealers' o '4 monos', el sonido impetuoso de 'Shula Bula', la chispa de Nico MoraMarco y las raíces más cántabras vía la Banda de Gaitas de Cantabria con Roberto Diego al frente.

En la mente de todos quedaran las palabras quejosas pero necesarias de quienes ponen voz real desde organizaciones de lucha sin fin por lo que es justo. Ellos eran la base de un evento especial, como lo fueron todos y cada uno de los habitantes de esas butacas. Cómplices bienhallados. Otros al filo de su irrealidad nos dejaron sus mensajes, siendo más personas que personalidades, pero demostrando el compromiso cántabro frente a lo que precisa de un grito unánime.

Y de cierre mi gracias personal a quienes desde el cariño me apoyaron en mi puesta de largo en un evento que esperemos sea repetible por más causas, lo que indicará que algo ha cambiado. Y gratitud infinita a mis puntales del día a día Azucena y Cristina. Sobran las palabras, las subidas de bola, de nervios y tensiones. Queda nuestra voz. Y la de tantos. Luchemos por encumbrar una palabra de tres letras que dice tanto. PAZ.

jueves, enero 29, 2009

Se escapa entre los dedos

Su velocidad es la del rayo. Y no regresa ni como el hijo pródigo ni como el turrón. Es el tiempo. La realidad me lleva a cuestionarlo e incluso a añorarlo. En especial fragmentos, épocas y vivencias que fueron máximas, quedaron atrás y que ahora conviven en el reducto de lo anhelado. Ya fuera por personas, por circunstancias, por ganas... Me hacían feliz. Nada que ver con mi actualidad. Por mucho que pueda felicitarme de ejercitar mi sueño, la práctica del mismo me lleva al abismo. Todo por el asfixie indiscriminado, el disfrute impostado y las prisas incorporadas. De este modo el día a día se hace en cuesta. Y amenaza con quedarse, más allá de enero.

Entregado a mis cosas me pierdo de mis gentes, de mis escapes, de mis mismidades. Y lo duro es que la dependencia a la agenda me ha superado. Así es que me desinflo y soy lo que no o todo lo contrario en los flashes, los focos, los cableados... Con lo que teatro, lo mío es puro teatro. Imprimo una imagen surrealista que ni me corresponde. O sí, pero que se limita a los espacios más injustos. Y eso me preocupa.

Como la propia soledad, esa lapa insalvable. Ni con jabón desaparece y creo que voy perdiendo la propia ilusión, que es lo más fatídico. El vacío se ha apoderado de mis adentros y la gasolinera más cercana apunta a mucha espera. Así que debo convivir con el desespero pero en silencio. Levantar la voz sigue siendo una bajada a los infiernos de difícil digestión.

Tristeza lectora de mí. Pero los dedos van a su aire o desídem. Ellos manejan una barca descalza y perdida. Tendrá que congratularse y hacer comandita con el tiempo. Quizá así el giro no sea tan utópico.

sábado, enero 24, 2009

La utopía de las buenas noticias

Dejados de la mano o de la fuerza del vientón huracanado que nos ataca, me dejo llevar por las teclas y por la realidad embajonante. Un compañero feliz en su mismidad me increpaba ayer por la ausencia de buenas noticias en mis feudos radiados. Y es que llevamos una racha de maldad inquinada que no se merece minutos pero que genera tal impacto que darle la espalda se vuelve harto complicado. Que si el paro mayúsculo, que si la violencia inaudita, los héroes reconvertibles en villanos, las espías indiscriminadas, las madres cuestionadas por una bofetada del momento, las cuchilladas traperas... Así escribimos los días por mucho que nuestro interés sea escapar de tanto despropósito.

Poco nos aleja de la corriente embrutecida. De las mentes fuera de sí. De la crueldad de los datos. De las palabras dardificadas. Bueno, sí. Absurdeces como la del alcalde mexicano que quiso prohibir los besos apasionados. O el conocimiento de los orgasmos creciditos de las ladies arrejuntadas con ricos, ricos. Sin olvidarme de lo pornográfico en sí mismo que resulta que a los Beckham les paguen 34 millones de euros por mostrar carne magra o de photoshop.

El panorama merece una escapada sin fin. Mi agenda no me lo permite hoy, ni mañana. Puede que pronto. Aunque nunca podré esconder mi dependencia casi enfermiza a una labor que, con altibajos, siempre me compensa. Como lo es la gratitud de quien valora el esfuerzo o una forma de ser sin imposturas. Por más que el globo se empeñe en afanarse a ellas.

domingo, enero 18, 2009

Tan, tan...

El mundo exterior lleva a la confirmación de la teoría de una buena amiga comunicóloga. Y es que a cada paso nos topamos con seres afanados en ser algo impostado. Son los tan, tan. Esos que pretenden convertirse en seres ultra de algo, los más, los adalides y, en realidad, son unos títeres paupérrimos que se quedan en un intento peripatético. Ya sea en sus ideales, vestimentas, actitudes, modos, hobbies o palabreríos, lo cierto es que ejercitan una construcción pasmosa sin base real. Lo malo no es que quieran hacer creer algo a los demás, es que viven en su engaño y en su andamiaje social de caída picada.

Si algo tengo claro es que la diferencia no es sólo necesaria. Es vital. Nos conforma a mejor. Porque de la comparación o deducción de los otros siempre podemos aprender. Y crecer. A mejor o peor (o más). Pero está claro que el diferente tiene que ser un algo genuino, no una aproximación cutre o una fachada de apaños.

Piso las calles (propias y ajenas) y veo humanoides dignos de rareza y deconstrucción masiva. Obreros de la pseudocreatividad y postmodernos sin ánimo de integración. Felices en la espiral aislante. Y así, unos con otros, felices y los contra generamos los polos opuestos sin atracción y nos olvidamos de la unión forzuda. Puede que no nos interese a todos, porque la mezcla con la pega es otra en sí misma.

martes, enero 13, 2009

Perfectos desconocidos

Nos rodean, nos miran, nos silencian, nos inquietan... Están sin estar. Son ellos, los extras de nuestra vida. Del día a día. Generamos dependencias o necesidades que al final acaban por corromper la realidad relacional. Y lo cierto es que compartimos contextos o momentos, pero qué hay en común. El desconocimiento es inaudito. En ocasiones hasta abrumador. Pero el engranaje social nos reclama como piezzas del puzzle. Y así asumimos todos las presencias de los extraños, los otros.

Mi temporal no tiene que ver con nieves ni bienes. Más bien todo lo contrario. El año en nueve no parece tan prometedor. Quizá tenga que recurrir a un vuelta tortillas magistral,porque tengo ansias de cambio. Y lo peor es que tampoco sabría objetivarlo. Ni plasmarlo en palabras. Pero sí asumo que estos otros, que están como de prestado cada vez me hastían más, me los creo menos. Parece que el poner buena cara se va a acabar. Las reglas a veces nos aprisionan. Y así me siento. Infeliz sin causa. ¿Preocupante? No lo sé.

Y esto esto del desconocimiento me inquieta demasiado. Ser tan cuadriculado me juega demasiadas malas pasadas, por eso verme inmerso en el mar dubitativo. Aunque puede que extraiga respuestas del mal momento, de la superación suprasensorial. Por mucho que corra el serio peligro de ni saber quién soy. O en futuro.

martes, enero 06, 2009

¡Rutina, te necesito!

Nada que ver con Rupert y sus pelos imposibles. Mi reclamo de hoy, en este inicio de nueve anual es que ¡por fin! acaben los fastos, las comilonas kilocalóricas, los cariños de ficción, los aguinaldos críticos, las compras en compulsa... Todo sea por el retorno de la normalidad, si es que ésta nos perteneció alguna vez. O lo que es peor, si nosotros pertenecimos a ella. Estos días, las masas han estado coléricas por el paquete con paquete, el más difícil todavía a envolver y provocar impacto. Seguramente hoy muchos lo hayan logrado. Otros cuantos se darán de bruces con el descambio y lo que es peor, la cruda realidad rebajada hasta casi los infiernos. Y es que en estos tiempos recesivos, gastables pese a lo quejoso del sistema, ahora nos posicionamos ante el saldo como escapatoria de la depresión profunda. Nos recreamos como animales sociales malavenidos y eso siempre tiene consecuencias. El cúmulo de bolsas, una de ellas.

Por lo demás, mantengo mis esfuerzos por sociabilizar y hacer de la noche un marco respetable. Aunque los últimos intentos me siguen reforzando la idea de que al caer el sol los gatos son más que pardos. Muchos sacan mis peores instintos y una retahíla de preguntas existenciales. Tan diferentes, tan vomitables. De pena. Acabaré antisocial, huraño y amargado, pero lo prefiero antes que confurdirme entre absurdeces hechas carnes pero no cerebros.

Y a lo surreal del devenir, de pronto se hace cierta esa sorprendente y escurridiza popularidad. Si es que algo así es posible en una tierra menguante. En el contexto más raro, cuando menos lo esperas del anonimato aparecen unos ojos escrutadores, una pregunta súbita y una curiosidad cercana. Nadie prepara para este ejercicio. Y muchas cosas escapan del autocontrol cuando hablamos de la imagen propia frente a lo ajeno. Por esto y todo lo demás imploro a la rutina en toda su extensión a que se apodere de mi realidad. Que luego reniegue será otra historia.

jueves, enero 01, 2009

Doce meses, CientoCincuenta contextos

El contexto, en todas sus extensiones, reinterpretado, ansiado, soñado, reido, vivido, sufrido, criticado, ninguneado, temido, desvalido... Así puede resumirse en expansión todo un año de reencuentro vía blog. Fue un reto, un salto al vacío necesario aunque doloroso, por lo que suponía y trascendía el hecho en sí del volver. El balance siempre es una suma. Porque la vida en sí lo es. Y aquí, con más o menos profusión, he podido hacer un repaso de la propia. Con sus momentos, bajones, emo-tividades, surrealismos, ausencias o soledades mal entendidas o peor latidas. Pero lo importante es seguir contando, con quienes leen, con quienes comentan, con los que quieren, con quienes pasan sin hacer ruido pero están, con quienes niegan... Todos somos más.

Pido perdón por mi lenguaje ininteligible, por mis circunloquios, por mis absurdeces hechas palabras, por las ensoñaciones aquí plasmadas... Aunque defiendo el 'no me he inventado yo'. Sólo apelo al futuro, a la cercanía de lo sigue, a la estancia sin corturas y a los buenos deseos de ida y vuelta. Las gracias no pueden materializarse, porque cada cual o cuala sabe de mi gratitud. Así que sólo me queda esperar sin desespero a contar más allá de 150.

Y en este inicio de Año Nueve, volver a gritar los mejores deseos. Los míos son tres: salud para mis queridos, estabilidad laborable y latido de corazón estable. Quién sabe si puedo contextualizar aquí que el pedir pasa de ficción a realidad. Que así sea... 2009 besos.